Análisis
Los Neurus de la AFA
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La suspensión del fútbol por la citación judicial de la cúpula del fútbol argentino exhibe una lógica de poder de manual y privilegia la autoprotección de dos controvertidos dirigentes. Pese a los gestos autoritarios y las obediencias obligadas, apelar a la memoria de personajes de la serie Hijitus puede servir para explicar una disposición insólita que vaciará las tribunas.
Por Fernando Quaglia | LVSJ
Alcanza ribetes insólitos -hasta llega a extremos de ridiculez- la decisión de la dirigencia de la Asociación del Fútbol Argentino de suspender la novena fecha del torneo de la Liga Profesional, debido a que los máximos dirigentes de esa entidad fueron citados a declarar ante la Justicia en una causa por una supuesta millonaria evasión fiscal.
La trama del anunciado lockout futbolero revela, una vez más, que el ejercicio del poder está plagado de gestos y decisiones cargados de significación. En este caso, se confirma aquello de que los sistemas de poder construyen su propio relato con la intención de perpetuarse.
Asimismo, las reacciones de los protagonistas cuando se hallan en problemas están escritas en los manuales: negación o minimización, búsqueda de chivos expiatorios, denuncia de persecuciones, aumento del control, cooptación de aliados e intensificación en la toma de decisiones que tienen como objetivo aparentar firmeza o resistencia. A veces, por la tensión existente, bajo la presión y la amenaza de que se derrumbe lo “construido”, algunas de estas estrategias afloran en decisiones de una torpeza manifiesta. La huelga del fútbol parece ser uno de esos casos.
Si bien no se relacionan directamente con la causa que motivó la citación judicial de Claudio Tapia y Pablo Toviggino, sus apellidos atraviesan otros asuntos que son materia de investigaciones en los tribunales. En uno de ellos, el sobrevuelo de drones sobre una fastuosa residencia en Pilar, Buenos Aires, cuya propiedad estaría vinculada al tesorero de la AFA , permitió descubrir la existencia de un extravagante helipuerto. En un extremo del sitio donde aterrizaban helicópteros que habrían transportado a encumbrados personajes cercanos a ámbitos de poder (como el judicial) para participar de lujosas celebraciones, aparece el nombre de Servicios Neurus, una firma asociada al opaco entorno de este personaje siempre agresivo en sus apariciones en redes sociales. Quizás sea coincidencia. Tal vez no. Pero esa denominación activa la memoria cultural compartida y remite a un dibujo animado que marcó a generaciones: Hijitus.
El poder caricaturizado
En aquella inolvidable creación de Manuel García Ferré, Neurus es el autoritarismo hecho caricatura. El profesor tiene la obsesión de concentrar el poder. Y, para ello, monopoliza la palabra y reduce a los demás a meros ejecutores. Una frase muy repetida, condensa este modo de actuar: “Uno para ti, otro para ti y cien para mí”. Expresa una concepción del orden basada en la desigualdad, ajena a la justicia o al mérito y apoyada en decisiones que no admiten discrepancia. La legalidad y el sentido común se subordinan a la conveniencia del que manda y ordena.
Para que exista esta manera de ejercer el poder se necesitan personajes como Pucho, cuyas limitaciones -personales o contextuales- reducen su capacidad de respuesta y generan una obediencia que no nace de la racionalidad, sino de la dependencia, y que, a veces, deriva en complicidad.
Así, la semiología -disciplina que, a veces y con alguna razón, es calificada como excesivamente abstracta- encuentra aquí una aplicación concreta. En la AFA, dos Neurus, uno de los cuales incluso estampó ese nombre en un helipuerto, protagonizan un guion en el que el poder se encierra para proteger sus propios intereses, aun a costa de perjudicar al conjunto. Y varios Pucho, dirigentes de ligas o clubes, otorgan callando, replican en sus redes comunicados de apoyo calcados o deben salir a explicar a la afición que no son “corderitos”. Mientras, las tribunas rugen.
El paro del fútbol ya lanzado y los evidentes gestos de obediencia dirigencial que delatan dependencia conforman una trama que excede largamente las peripecias judiciales de Tapia y Toviggino, pues revela cómo el poder se representa a sí mismo y de qué modo su afán de autoprotección comunica, de forma cada vez más explícita, el objetivo de alcanzar impunidad.
Sin embargo, en la entrañable historieta, por torpeza o falta de malicia, el ayudante del autoritario profesor termina complicándole la vida al soberbio estratega que piensa y ejecuta buscando su propio beneficio. Puede inferirse entonces que hay espacio para la esperanza de que aparezcan algunos Pucho involucrados en el mundo del fútbol que se propongan neutralizar a los Neurus de la AFA.
