El estruendo de un adiós
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Un bombazo futbolístico sacudió a millones de argentinos: Lionel Messi anunció que dejará la Selección. Una mirada cargada de emoción sobre el impacto de despedir al jugador que marcó una era y que nos regaló el privilegio de verlo hacer magia con una pelota.
Por Fernando Quaglia | LVSJ
Ese maestro de periodistas que fue Juan Carlos Brook relataba con su proverbial tono irónico que lo de “noticia bomba” era tomado en otros tiempos de modo literal. Cada vez que un hecho provocaba alto impacto en la opinión pública, en la esquina de LA VOZ DE SAN JUSTO se detonaba una bomba de estruendo, para conseguir que los lectores se acerquen al pizarrón colocado en la vereda con el texto que anticipaba los detalles del suceso que leerían en la edición del día siguiente.
Precisamente, en los primeros años de vida de este diario hubo que recurrir a una de aquellas convocatorias para anunciar una noticia de gran impacto. Pero era el Día de los Muertos y, después del bombazo, los periodistas debieron padecer la severa reprimenda de doña Juanita, una vecina del lugar, que no les perdonó haber quebrado con semejante estruendo el carácter sagrado de la jornada dedicada a recordar a los difuntos.
Bombazos, ya sin bombas en el frente de los diarios, siguen existiendo. Y el último fue uno de los más resonantes. Porque esta vez el estruendo no se escuchó en una esquina. Impactó en todas. Sus esquirlas pegaron de lleno en el corazón de millones de argentinos. Lionel Messi anunció que deja la selección.
“Cada vez que subo las escaleras del Camp Nou y de pronto veo el fulgor del pasto iluminado, en ese momento que siempre nos recuerda a la infancia, digo lo mismo para mis adentros: hay que tener mucha suerte para que te guste mucho un deporte y te toque ser contemporáneo de su mejor versión”, escribió Hernán Casciari en “Messi es un perro”. El mismo autor que tenía “nostalgia del presente” cada vez que el 10 estaba en la cancha.
Messi fue protagonista de inolvidables bombazos futbolísticos durante dos décadas con la celeste y blanca. Un pibe con “capacidades diferentes y un talento asombroso para hacer con una pelota lo que parecía imposible: llevarla hasta la red una y otra vez”, según Casciari, quien lo llevó hasta la mitología: “Si lo dejaran, no haría otra cosa. Llevar esa esfera blanca a los tres palos todo el tiempo, como Sísifo”.
Déjeme, Hernán, tomar su idea para intentar una explicación de lo que se sintió al recibir el bombazo. En la hora del juicio final podré decir que viví en el tiempo en el que un chico rosarino hizo magia en la cancha, una época en la que la disfonía fue habitual luego de miles de gambetas y casi un millar de golazos. Reformulo su relato: estarán todos atentos, en silencio, algunos bajarán la cabeza sabiendo que lo cuestionaron inmerecidamente. Entonces “aparecerá Dios y señalándome dirá: tú, el gordito, estás salvado”.
“¿Qué voy a hacer cuando se retire?” La mamá de Lionel contó que esa expresión era de su esposo, Jorge Messi, fallecido semanas atrás.
¿Y ahora qué hacemos todos nosotros? El vacío y el desconcierto van acompañados de profunda emoción. Era el momento, es verdad. Pero tan grande como su virtuosismo con la pelota es el impacto que el anuncio del retiro de la selección ha dejado en el ánimo de quienes tuvimos el privilegio de disfrutar de su talento.
No es el día de los muertos doña Juanita. El bombazo nos pegó duro. Pero estamos salvados.
Lo vimos jugar a Messi.
