Zbrun: “Quedé enamorada de esta competencia”
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Los desafíos siguen a pleno para la atleta sanfrancisqueña, que venía hace poco de hacer una carrera de 160 kilómetros en La Patagonia, pero se animó a los 200 de Fiambalá, donde además de completar el recorrido en cinco etapas, logró grandes resultados en lo que según explicó fue "la carrera más extrema que me tocó hacer".
La sanfrancisqueña Carolina Zbrun volvió a brillar en una competencia extrema, cumpliendo así un objetivo que tenía planteado para 2019, pero que por razones de la pandemia lo tuvo que postergar. De todas maneras se dio el gran gusto de poder cumplir con los 200 kilómetros de la séptima edición de "Fiambalá Desert Trail VII Makalu".
Esta exigente competencia, es la mayor carrera en geografía de desierto y montaña de Sudamérica, que se realiza en la Provincia de Catamarca, a pocos kilómetros del vecino país de Chile y a los pies de la Cordillera de Los Andes.
La atleta estuvo en la distancia mayor, los 200 kilómetros, los cuáles realizó en 5 etapas pasando por las dunas, caminos mineros, senderos de tierra y piedra compacta además de los cañadones de Fiambalá.
Además de completar el recorrido, dato no menor, el resultado fue excelente, ya que terminó tercera en la categoría 40 a 49 años y en la general de damas fue cuarta, aunque en la premiación fue nombrada quinta, algo que explicó, entre otros tantos detalles, en una rica charla con LA VOZ DE SAN JUSTO.
La preparación
- Vengo de correr en abril las 100 millas de La Patagonia, una carrera de 160 kilómetros, pero esta de Fiambalá estaba en la programación del año 2019. Con esto de la pandemia quedó trunco y no lo pude concretar, entonces fue algo que estaban los planes y lo quería hacer, lo único que le pedí a mi entrenador (Gustavo Bordese) es que me diga lo que tenía que hacer porque quería ir. Él me apoyó, estuve un tiempo sin entrenar o haciéndolo poco y me preparó para llegar a esta carrera. La verdad quedé enamorada de esta competencia, se lo aconsejo a todo corredor de montaña, que vaya porque es algo inmenso, los lugares son preciosos. Fueron cinco días distintos uno del otro, que te hacen estar a pleno y fue algo maravilloso, más allá del resultado que fue excelente, fue maravillosa la carrera.
Un desafío intenso
- Cuando hicimos la charla técnica, el organizador comentó que era una carrera imposible, donde el cuerpo llegaba a lo extremo. La verdad que al principio no creía como nos podía decir algo así y la realidad es que tenía razón, todos los días llegábamos a los extremos, había que saber suministrarse en todo.
El primer día fueron 50 kilómetros. los cuales pensaba hacer en 6 horas, siempre en base a una buena alimentación que llevo con mi nutricionista Alejandra Risso, con quién vengo trabajando hace 6 años. eso era el puntapié mío, donde siempre tengo en claro que no debo fallar ahí y la verdad es que ella nunca se equivoca, fui preparada para eso. Lo que pensaba hacer en poco más de 6 horas fueron casi 10. A las 6 de la tarde había un corte, donde solo pasamos 28 corredores, el resto tenían que ser todos descalificados. Era muy extremo el lugar, siempre estuve cerca de las líderes nos manejábamos dentro de los mismos tiempos y todos estábamos en la misma situación.

Para todos los gustos
- Al día siguiente había que volver a levantarse temprano, prepararse para la largada. Todos los días esas largadas eran en diferentes lugares, nos llevaban en colectivos, a veces en médanos, otras en dunas, otra en el río, fuimos por diferentes lugares. El peor día fue el jueves, eran solo 22 kilómetros pero con altura ya que estábamos en la Cordillera de los Andes, a casi 3.500 metros de altura, llegando en lugares a 3.800. Fueron solo 22 kilómetros pero pareció que era el doble y cuando largamos todos nos encontramos en la misma situación, hubo descomposturas, gente que se descompensó, náuseas, mareos. En dos horas no lo pudimos terminar, hay gente que le puso 5 horas y la realidad es que todo era llegar al extremo, de principio a fin. El último día eran solo 35 kilómetros pero nos llevaron a los cañadones íbamos todos muy despacio, hubo gente que se quebró, otros se esguinzaron, la verdad es que es una carrera muy extrema.
La más extrema
- Esta fue la carrera más extrema que me tocó hacer. En abril corrí los 160 kilómetros en La Patagonia y no me costó como esta de Fiambalá. Si bien la de abril terminé con muchos dolores, esta vez fue diferente, no tengo un dolor. El cuerpo llegó a lo extremo pero estoy muy bien, eso se debe también a la alimentación que fue la correcta y adecuada.
Todos unidos
- Lo que más me sorprendió fue el compañerismo. Éramos 138 personas que largamos los 200 kilómetros, donde convivimos durante 5 días, estábamos en un campamento. La organización nos dio catres para dormir en una escuela secundaria de Fiambalá, íbamos a un lugar a comer, merendar y cenar, nos subíamos al colectivo todas las mañanas y nos íbamos al mismo lugar. Valoramos que no había baños, no nos podíamos bañar en el campamento por qué la escuela no tenía duchas, la gente de Fiambalá nos llamaba y nos prestaba el baño de su casa, en algunos lugares nos cobraban, en otros los vecinos nos prestaban su casa y fue compartir una vivencia de que todos estamos pasando por lo mismo. Era estar un día, al siguiente había que levantarse y volver a salir, no sabíamos cómo reaccionaría el cuerpo. La gente de Catamarca nos hizo vivir momentos inolvidables, los lugares son increíbles. Había que valorar lo que estábamos viviendo. El primer día pusimos nuestras pertenencias en un bolso, retiramos del catre y nos fuimos al colegio que tenía un salón enorme donde estábamos todos durmiendo en el mismo lugar. Hubo días dónde nos vestimos con la misma ropa que ya habíamos utilizado, el que no llevó tanta ropa no tenía otra alternativa que volver a ponerse la misma, quizás sin la posibilidad de bañarse, pero de todas maneras la vivencia era la que yo quería.
Siempre acompañada
- Fui con Gustavo (Bordese) qué es mi entrenador y mi pareja. Nosotros tenemos una casilla rodante donde él estuvo acompañándome, a veces yo trataba de compartir momentos porque a él no lo dejaban entrar al campamento, pero por como es Gustavo estuvo presente y participando, ayudando a la gente de gendarmería, a los de rescate. Él trataba de buscarme en los puestos de la carrera, siempre siguiendo todo lo que hacía y la vivenciaba a su manera, por eso llevamos la bicicleta. Él buscaba dónde contactarme y es el aliento que uno siente por parte de quién te acompaña siempre, está en todos los detalles. Gustavo podía tener contacto conmigo en los puestos, donde lo saludaba y él me daba algunas indicaciones o me informaba cómo iba en la carrera, pero no me podía abastecer con nada, cada uno tenía que llevar lo suyo en el chaleco y era lo que podía hacer.
La organización
Fue excelente, nos atendieron de gran manera, en todos los puestos éramos bien recibidos, nos ayudaban, la comida estuvo bárbara. Quizás hubo un inconveniente en la toma de tiempos, dónde los que hicimos 200 kilómetros no teníamos chips, se sumaban los registros de todos los días y hubo algunas complicaciones con las distancias menores, donde había casi 2.000 corredores. En la entrega de premios yo sabía que estaba cuarta en la general, me nombraron en la quinta posición, pero subí al podio sin ningún tipo de problemas, recibimos los premios así y ya está, pero la realidad es que salí tercera en la categoría 40 a 49 años y cuarta en la general. Parece mentira pero la categoría en la que estuve es la tuvo más participantes, había 28 mujeres lo cual es más que importante.

Lo que viene
- Desde ya que no me voy a quedar quieta, no lo puedo hacer. Ahora me voy a dedicar un poco a la bici, quiero hacer una vuelta qué es completita en la provincia de Córdoba, en Santa Rosa de Calamuchita, se va hasta Villa General Belgrano, son 160 kilómetros de mountain bike, es una competencia que se corre en pareja por eso estoy buscando a quién me acompañe. Se va a realizar en septiembre y para la cual ya me voy a preparar, desde ya que en el medio voy a hacer algo, pero el objetivo hoy en día es llegar bien a septiembre. A la vez prepararme para febrero del año que viene, dónde se va a realizar el mundial aquí en Argentina, en el Aconcagua, qué son los "100 kilómetros del Aconcagua, que se va a hacer en nuestro país por primera vez.
Agradecimientos
Esto lo hago todo a pulmón, no tengo auspiciantes, trato de poder hacer lo que esté en mis posibilidades. Desde ya agradecer a Gustavo por el acompañamiento, a mi nutricionista Alejandra Risso, al Team Bordese que siempre me apoyó, también desde ya al lugar donde trabajo que si no fuera por ellos no tendría el tiempo necesario para hacer estas cosas, qué es la familia de Raúl Porporatto. También agradecer a mi familia y a todos los que siempre una cuota de apoyo están dando.
