Yamila, la heredera de los Eichemberger
Es la voz femenina del grupo folclórico que lleva su apellido. La mujer de 31 años que canta desde los 4, lleva la música en la sangre y hace honor a los 50 años de trayectoria de su familia sobre los escenarios. El próximo sábado se presentará en el Festival de la Buena Mesa.
Cuando habla de artistas locales de la música de la música popular el apellido Eichemberger es uno de los que primero suena. Aunque la familia es originaria de la ciudad de Frontera, no hay límites con San Francisco cuando se trata de talentos y gustos musicales.
A sus 31 años, Yamila es una de las herederas de un estilo musical tradicional folclórica que lo lleva y trasmite por los distintos escenarios junto a su papá y hermano. El próximo sábado, la agrupación participará del Festival del Humor, la Buena Mesa y la Canción.
Humilde y con un estilo particular, Yamila pone en su voz todo el potencial de "Los Eich", como llaman a su familia, que durante muchísimos años mantienen viva la llama de nuestro cancionero popular.
"Cuando comencé hacíamos folclore más tradicional, aunque tenemos la mente más abierta permitiéndonos un formato de proyección, tratando de conservar el eje original. Los tiempos van cambiando, pero hay que sostener lo propio", asegura la cantante.

Para Yamila, la esencia de Los Eichemberger es clara. "Nosotros somos más románticos, pero nos tira lo festivalero, el chamamé, lo divertido. Eso es parte de nuestro ADN, de lo que hacemos como familia que es sentarnos en el patio, que vayan llegando y que suene la guitarra para cantar y bailar".
"Podemos hacer otros estilos porque tratamos de ser originales pero los que nos ven saben que somos "los Eich" de la peña de la Mari", afirma la artista.
Eso que los hace tan únicos, lo comparten entre Frontera y nuestra ciudad ciudad. "La gente cuando nos ve, sabe que somos la familia de Frontera, los hijos del Koki o los nietos de Adolfo. Siempre estamos presentes en todos los eventos posibles".
El peso de un apellido
Ser Eichemberger no es poca cosa. "Pesa mucho el apellido y la gente lo hace saber. Somos una familia de músicos y hay que cuidar la historia de la familia".
La carrera de Yamila siempre fue junto a los suyos. "Cuando subo al escenario no hay miedo ni temor porque me apoyo en ellos que siempre están. Sobre el escenario está mi papá, mi hermano, mi hermana y mi mamá que nos alienta".
Ese "peso" que puede sentir Yamila en el escenario se traduce en formas y actitudes frente a su público. "Hay diferentes públicos y hay que respetarlo. En cada lugar hay que cuidar las formas, porque no es lo mismo una peña que un festival. Una como artista se debe adaptar los lugares y a la gente", sostuvo.

"Al folclore lo llevo en mi esencia"
Ser una misma
Yamila es de la nueva generación de cantantes del folclore y eso se nota en su estilo. "No importa el público que haya siempre hay que estar bien presentados. Para mí no es importante vestirme de gaucho porque no soy eso. Al folclore lo llevo en mi esencia sin importar lo que vista".
"No importa la ropa, no importa el estilo, lo más valioso es la humildad del artista. Muchos dicen que ser humilde no te permite llegar pero yo creo que sí, que se llega", agregó.
Con enorme esfuerzo sigue adelante y participan de todos los festivales y competencias posibles. "Mi sueño es ganar la final del Pre Cosquín y subirnos al escenario con mi hermano. Y no es para nosotros, sino para toda la familia y devolverle a nuestros padres todas las puertas que tocaron por nosotros".
Detrás de cada espectáculo, de cada presentación, hay un enorme trabajo para llegar. Si lograran cumplir su sueño ella no duda a quién se lo dedicaría. "El premio es para nuestro padre, quien hace mucho esfuerzo y lo que no logró en su vida artística, lo quiere para nosotros", reconoció la entrevistada.

De mi abuelo
Adolfo Eichemberger fue el precursor del grupo con el folclore. Más de cincuenta años pararon desde aquellas peñas con sus hijos y hoy lo mantiene vivo Yamila con la participación de Enzo, aunque también estuvo Jaquelina que hoy es solista. En la guitarra los acompaña Koki, el papá de Yamila. "Mi abuelo hacia chamamé y mi papa folclore por eso nos fuimos más hacia ese estilo. Recuerdo acompañarlo a las peñas y dormirme en su regazo mientras el tocaba".
Yamila canta desde muy pequeña, casi cuando recién comprendía el valor que tenía la música para su familia. "Tenía cuatro años y mi papá me grababa en viejos VHS un concurso de niños cantantes mexicanos y junto a mi hermana Jaquelina lo reproducíamos una y otra vez".
Aunque lleva cantando toda su vida, la joven mujer siente el gusto de prolongar el apellido sobre el escenario. "No es una obligación ser músico o cantante para perpetuar a Los Eichemberger. Hoy nuestros sobrinos están haciendo música. Es importante pasar la hoja y que siempre haya un "Eich" sobre los escenarios", concluyó la entrevistada.
Mujeres que sueñan
Sobre el cupo femenino en los festivales, Yamila fue tajante: "La mujer tiene que animarse a soñar". "Son muy pocas las que se animan a este estilo musical en la ciudad y la región, pero todo fue cambiando. Hoy, la gente se anima a bailar y eso llevó a muchas mujeres a querer cantar este género".
En la piel
Yamila es una mujer actual con tatuajes y piercings. Uno de ellos, es una fecha especial que recuerda a diciembre de 2015, el primer Pre Cosquín en el que participaron junto a su hermano Enzo: "Ese fue el primer Pre Cosquín que participé y lo hice con mi hermano Enzo. Yo me estaba preparando como solista porque mi hermano era más chico, pero cumplió los años y tuvo la mayoría de edad, tuvimos la suerte de estar juntos y llegar la final". Esa suerte se repitió en reiteradas ocasiones, ocho para ser exactos, pero aún queda pendiente participar de las noches del Festival.
En la Buena Mesa
Los Eichemberger se presentarán el sábado 18 en la noche del Trío del Este, Los Alpa, Julio "Lalo" Valle, Gabriel Artero y Destino San Javier, "Flaco" Pailos y el cierre de la noche contará con la presencia de Luciano Pereyra.
