Volver a empezar para una familia de Frontera
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LA VOZ DE SAN JUSTO regresó a la casa de los Moreno, donde hace un año todo era desolación. Hoy la historia es otra gracias a la solidaridad.
En barrio Santa Teresita de Frontera, los niños juegan en la calle de tierra, los perros se hacen escuchar con su ladrido y el mate va y viene entre las vecinas en el umbral de la puerta de su casa. Esa tranquilidad difiere mucho de lo vivido el 14 de diciembre del año pasado.
La familia Moreno agradece poder estar en su casa de calle 70 al 500, después de que la feroz tormenta hace un año se llevara íntegramente el techo, dejándolos en el desamparo total.
La resiliencia y la solidaridad motivaron a Jorge, el jefe de familia, a reconstruir parte de su vivienda junto a su hijo mayor Damián y la colaboración de los vecinos.

Diciembre 2018 (arriba)- Diciembre 2019 (abajo). Luego de que el viento lo volara, el techo de la casa fue reconstruido.

El techo conserva las primeras chapas que colocaron con los vecinos luego del tremendo vendaval y por debajo se agregaron machimbres y tirantes que sostienen la estructura, amurados a la pared; algo bien seguro, para no volver a pasar por lo mismo.
"Tenemos el proyecto del cielorraso, de a poco la vamos recuperando para que la casa quede linda, pero todo lleva dinero, esfuerzo y tiempo", le contó Jorge Moreno a LA VOZ DE SAN JUSTO.

Con mucho esfuerzo y de a poco, los Moreno se recuperan de la
pérdida material
El sector de la cocina-comedor está casi listo. Resta terminar las dos habitaciones y el baño, pero eso deberá esperar a que Jorge esté de vacaciones en la fábrica donde trabaja como soldador.
Esas habitaciones incompletas donde solo hay chapa en el techo angustian a la familia Moreno, pero no se compara con la tristeza que sintieron cuando se les voló, se desprendió por completo en plena tormenta, aunque por suerte, todos resultaron ilesos.
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El miedo se instala
Es inevitable no recordar lo vivido. "Cuando siento el viento o cae una gotita, no puedo dormir. A veces abro los ojos y miro el techo pensando que todo puede volver a ocurrir", confesó Jorge
Para esta familia que vive del ingreso de Jorge, como metalúrgico, el esfuerzo es doble y a pesar de la crisis económica, supo sortear la adversidad y seguir adelante. No bajan los brazos. "A pesar de todo vivimos bien y vamos a terminar la casa", confía.
Cuando solo les quedó el cielo
Como todos, los Moreno vivieron con temor ese viernes el paso del fenómeno, la intensa lluvia y con ráfagas de viento que llegaron a superar los 100 kilómetros provocando inconvenientes y asustando a quienes viven en la zona. Se cayeron árboles y se volaron techos y carteles. Como San Francisco, Frontera también quedó desbastada y temporalmente sin energía eléctrica.
El avance del agua a la casa de los Moreno se encargó de dañar muebles y la ropa. Esa noche posterior, Jorge decidió quedarse en su casa por temor al robo de lo poco que les había quedado.
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"No nos quedó más que el cielo y el techo de mi pequeño taller de herrería, un trabajito que hago los fines de semana para ganarme unos pesos extra. Viví los 5 minutos más difíciles de mi vida", recordó el hombre.
Es notable la sensibilidad que puede provocar una tormenta de este tipo en la población. Los primeros días luego del desastre, fueron complicados. "Una gotita que caía o un viento que se levantaba y no podíamos dormir. De hecho, a nuestra hija Daniela le costó mucho volver a acostumbrarse a su casa".
"Con el tiempo tuvimos que ir tomando coraje como familia. Los chicos más grandes -Damián y Jeremías- decían que no tenían miedo pero sabemos que no era fácil para ellos", indicó Jorge.
Su esposa, Mariana, unos seis meses después sufrió una crisis nerviosa por lo pasado. "Las primeras semanas no caímos en la cuenta de lo que nos había pasado -continuó Jorge-. Estaba tan ocupada con mis cosas y solo pensaba que debía tener mi casa segura para mis hijos pero en el momento en que dejé de trabajar y dedicarme a ellos en julio, tuve una crisis nerviosa. Algunos ruidos todavía me dan miedo", aportó la mujer.
"Fue muy rápido todo lo que pasó. Esto ocurrió el viernes a la madrugada y el lunes a la tarde ya teníamos las chapas colocadas. Los vecinos y mi patrón nos ayudaron mucho para que volviéramos a casa lo antes posible", narró Jorge, agradecido.
Lo vivido fue duro, pero a los Moreno se quedan con la lección de solidaridad que demostró la sociedad. "Uno ve la situación de hoy, los que roban y golpean, pero son la minoría. Son más los que ayudan que los que no. Fueron pérdidas materiales, pero es en estos momentos cuando valorás más a tu familia y la ayuda de un montón de gente que estuvo con nosotros sin pedir nada a cambio", rescató Jorge.
"Vivimos un mal momento pero fue más lo positivo que lo negativo, porque a pesar de lo perdido, nos quedaron muchas amistades que nacieron de la desdicha. Hoy solo es un recuerdo", concluyó.
