Voluntarios cocinaron el menú navideño a los internos del penal local
La iniciativa conocida como "Almuerzo Navideño" se realizó por novena ocasión. Un grupo de 20 personas colaboró para llevar a cabo este proyecto.
La Navidad también pasa por el Establecimiento Penitenciario Nº 7 de San Francisco. Con esa motivación, los miembros de la diócesis de la ciudad junto al padre Roberto "Tucho" Lorenzatti, les prepararon hoy a los internos el tradicional almuerzo navideño.
Ésta es la novena ocasión en que el proyecto se lleva a cabo.
Lorenzatti, el capellán de penitenciaría local, manifestó a LA VOZ DE SAN JUSTO que gracias a la colaboración de las comunidades se pudo realizar aunque este año mermó mucho la venta de tarjetas.
Sin embargo donde se cierra una puerta otra se abre: "Se unieron otros grupos para darnos la posibilidad de brindarles a los privados de la libertad este almuerzo que ya es el noveno año que venimos haciéndolo", agregó.
Para la ocasión los voluntarios ofrecieron para cada interno un menú que incluyó
ensalada rusa con mayonesa, chorizo, pata muslo y una porción de bondiola. También postre, pan dulce y gaseosa.

Los integrantes de la diócesis local que prepararon la comida
La distribución
Veinte voluntarios participaron en la preparación de las viandas para cada interno. La modalidad de entrega -describió el padre- fue pabellón por pabellón: "No tenemos desgraciadamente en nuestra penitenciaría un lugar común donde puedan almorzar así que cada uno lo hace en su propia celda", aclaró el párroco, hoy residente en Brinkmann. Se prepararon 380 raciones.
Para este evento, la iglesia Santa Rita prestó las instalaciones para que los colaboradores puedan cocinar. "Todo se hace con la colaboración de los miembros de la diócesis de San Francisco", indicó Lorenzatti.
Nuevos colaboradores
El cura contó que "este año además hay que agradecer a los municipios de toda la zona porque sino no hubiéramos podido concretar esto, quedábamos cortos sin poder cubrir los gastos. Todos los años vendemos una tarjeta y un suvenir que se ofrecen en las comunidades de la diócesis. Este año se redujo la venta más del 60%, por eso recurrí a los municipios y creo que vamos a poder cubrir todos los gastos de este evento que es de alrededor de 60.000 pesos", expresó.
En la tarjeta se agregó la leyenda "Un gesto es igual a una esperanza que nace". Para Lorenzatti, "ahí está sintetizado lo que buscan lograr con esta actividad", agregando que "todos podemos cometer errores en la vida y tenemos que tener la posibilidad de revertir la situación".
La comida comenzó a cocinarse el jueves y ayer cerca del mediodía, en forma de viandas partió hacia su destino final.
