Vivir con intolerancia alimentaria
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Las intolerancias alimentarias son más frecuentes de lo que se cree, se producen cuando el organismo no puede digerir correctamente un alimento o un componente presente en el mismo. Un error muy común es confundirlas con alergias, pero no lo son porque éstas (las alergias) aparecen debido a una reacción del sistema inmune.
"¿Entonces no voy a poder comer nada?", se preguntó Andrea Perlo al recibir el diagnóstico de intolerancia alimentaria. Pero en realidad ese diagnóstico mejoró su vida ya que las dificultades para digerir ciertos alimentos la afectaron desde chica.
Irritación en la piel que le causaba heridas al rascarse, resfríos, problemas de rendimiento en la escuela, fueron algunos de los obstáculos que debió afrontar hasta que un análisis determinó qué alimentos la enfermaban.
Tras el diagnóstico cambió su dieta, -que debe respetar correctamente- y hoy, con 17 años, su vida es totalmente distinta, mejoró notablemente y ya no sufre más problemas.
Una situación similar vivió Sonia Tavaini con su pequeño Lorenzo Peiretti de 8 años, a quien a los 5 le detectaron intolerancia a varios alimentos que, cuando fueron resueltas con una dieta adecuada, mejoraron su salud y condición ya que tiene trastorno del espectro autista (TEA).
Sufrir intolerancia a alimentos puede ser muy molesto y para frenar las consecuencias negativas en la salud es fundamental el diagnóstico precoz a través del análisis y adaptar la dieta para mejorar la calidad de vida.
"Tengo más energía"
"Actualmente llevo una vida normal pero con una alimentación adaptada, haber detectado la intolerancia cambió mi vida, mejoré, empecé a hacer deportes, tengo más energía", aseguró Andrea Perlo al relatar cómo convive con las intolerancias a alimentos.
Recordó que su problema comenzó a manifestarse cuando era chica. "Me salía sarpullido en las piernas, al dormir me rascaba mucho y me lastimaba. También tenía dolor de cabeza, mal humor, resfríos, el colegio me costaba porque no dormía bien. Me llevaron de varios médicos, primero me dijeron que era alergia a los perros o gatos pero después me hice el análisis de las intolerancias alimentarias y ahí me diagnosticaron", dijo.
Comentó: "Tengo intolerancia al pimiento, cebolla, soja, almendras, la papa, peras, duraznos, bananas y a la carne vacuna por lo que tampoco puedo comer sus derivados como la leche y los lácteos. Empecé con la dieta, sacando esos alimentos que no puedo digerir. Mi mamá empezó a hacer comidas nuevas, toda la familia se adaptó y por ejemplo en vez de implementar la cebolla usa puerro, en lugar de carne como pollo, pescado o cerdo".
Al respecto añadió que en el colegio "no pude volver a comer alfajor o la factura porque tienen soja, entonces buscamos masitas que no tengan soja, las tortas en vez de hacerlas con leche las hacemos con agua y son ricas igual".
"Las intolerancias van cambiando con el tiempo y algunas tienden a desaparecer. Ahora me cuido con los alimentos, aunque también incorporo algunos como los duraznos que ya no me hace nada. Al principio me costó socialmente hacer los cambios pero ahora no tengo problemas, cuando hay reuniones de amigos me llevo mi comida y no me tiento, ya me acostumbré", dijo.

Lorenzo y su mamá Sonia, la dieta mejoró su salud
Una ayuda fundamental
Sonia Travaini es mamá de Lorenzo Peiretti que tiene trastorno del espectro autista (TEA), desde que cambió su dieta el pequeño mejoró físicamente, en su lenguaje y comunicación.
"Para abordar el autismo los padres tenemos como opción una dieta libre de gluten, caseína, azúcar, colorantes, conservantes y las intolerancias alimentarias. Lorenzo se hizo el análisis que determinó que tiene intolerancia al gluten, la leche, arroz, banana, ajo, mate cocido, peras. Empezó la dieta hace tres años y mejoró mucho su situación", comentó Sonia.
Agregó que antes de la nueva dieta "vivía con dolor de panza, tenía diarreas, era su problema principal. En cuanto a su trastorno del epectro autista la dieta lo ayudó mucho en lo que es lenguaje, progresó muchísimo en esa área".
"Toda la comida que consume tiene que elaborarse naturalmente no puede comer con conservantes, si hago una salsa se tiene que hacer con el proceso natural y eso vale la pena -remarcó- porque Lorenzo está muy bien, ya está acostumbrado y cuando le ofrecen alimentos que no puede comer el los rechaza porque dice que le hacen mal".
"Con el análisis pude descubrir las intolerancias que tiene y ajustar la dieta, cada dos años hacemos el análisis porque las intolerancias van cambiando. Es importante intentar la dieta con el abordaje biomédico para el autismo y realizar el análisis de intolerancias para poder modificar la alimentación", finalizó.

Las intolerancias alimentarias pueden causar gran impacto en la salud por eso es importante determinarlas
Cómo es el análisis que detecta las intolerancias a los alimentos
El checkup 100 es un análisis de
sangre en el cual el bioquímico pone a prueba la respuesta de
nuestro sistema inmunitario frente a 63 alimentos, los más
habituales de nuestra dieta como la leche, el huevo, harinas, frutas,
etc. Determinar las intolerancias
alimentarias ayuda a mantener la salud. Organizada por Espacios,
consultorios externos, se realizará el próximo 4 de agosto una
charla sobre "Salud e intolerancias alimentarias" a cargo de la
doctora Gabriela Richiardone y la bioquímica María Inés
Lamberghini. El encuentro tendrá lugar a las 20, en el salón del
Sindicato Luz y Fuerza ubicado en Mitre 350. ¿Para qué sirve este análisis?. La
bioquímica María Inés Lamberghini explicó que es "un análisis
que se hace para determinar las intolerancias alimentarias o sea
cuáles son los alimentos que nuestro cuerpo no puede digerir
correctamente. Es un sistema de diagnóstico 'in vitro', reproduce en
el laboratorio una situación similar a la que se genera en el
organismo de una persona cuando se ingiere un alimento". Aclaró quen el análisis "solo
detecta intolerancias alimentarias, no diagnostica otro tipo de
enfermedades relacionadas con la alimentación como alergias,
diabetes, celiaquía, intolerancia a la lactosa, etc. El resultado
del análisis está listo en 48 horas, se hace en el laboratorio y es
muy rápido". Lamberghini aseguró que los resultados
"sirven como base de información para el médico o nutricionista
sobre las intolerancias alimentarias para de esta manera personalizar
la dieta y lograr el máximo beneficio y éxito en el tratamiento". Por otro lado diferenció lo que es
alergia e intolerancia. "La alergia pone en movimiento un mecanismo
inmunológico diferente al de la intolerancia, por lo tanto se puede
ser intolerante y no alérgico o viceversa. Habitualmente los médicos
lo indican en los casos en que el paciente no puede resolver el
problema de sus síntomas a través de tratamientos convencionales",
afirmó.
Al referirse a qué ocurre cuando se
realiza el análisis, la bioquímica explicó: "Las células
sanguíneas humanas reaccionan en contacto con ciertos alimentos, en
cuyo caso se habla de intolerancia alimentaria. Al producirse una
reacción de la células de la sangre frente a un alimento, se
liberan sustancias nocivas y dañinas para nuestro organismo". "Este análisis permitirá al
paciente beneficiarse a través del conocimiento de cuáles son los
alimentos que originan sintomatología crónica que dará lugar a una
regular o mala calidad de vida", remarcó.
Lamberghini aseguró que el estudio
"está indicado para todas aquellas personas que tienen
multiplicidad de síntomas, desde los respiratorios, digestivos, a
nivel de piel, problemas de conducta, dolores óseos, diarrea,
irritación, etc.".
"Dentro de los síntomas
respiratorios está el de los resfríos que no se curan -añadió-,
los chicos que se resfrían con mucha facilidad, las dermatitis, a
nivel de piel es muy común que se resuelva la situación sacando
algún alimento, hay dermatitis que no se resuelven con medicación
pero si quitando el alimento al que la persona es intolerante". "Hoy se tiene muy en cuenta la
variación alimentaria en aquellos niños que tienen déficit
atencional, trastornos de conducta, autismo en sus distintos grados.
Es muy común ver intolerancias a los azúcares y las harinas con
gluten, incluido el maíz, en niños con trastornos de conducta",
dijo.
Ejemplificó que muchas veces "los
padres dicen que le sacaron la leche al niño y en realidad el
problema no es la intolerancia a la lactosa, sino a la proteína de
la leche de vaca que es la caseína. Entonces de nada vale que le
esté dando leche sin lactosa porque igual está incorporando
caseína". Las inscripciones para la charla son
gratuitas se pueden realizar en la sede de Espacios en Urquiza 116
teléfono (03564) 426640 o a través del Facebook: "Espacios.
Consultorios Externos". Los cupos limitados por lo que se debe
confirmar la presencia hasta el 2 de agosto.
¿Cómo funciona?
¿Quiénes deben hacérselo?
