Vivir con confianza en un mundo lleno de inseguridades
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Inseguridad.... esa parece ser la palabra y la sensación que reina en nuestra sociedad actual. La vida cotidiana está llena de miedos e incertidumbres: miedo a perder el trabajo o el negocio que emprendimos por la situación económica, a que nos roben a nosotros o nuestros familiares, que nos arrebaten en la calle, a ser víctimas de un atentado, entre otros fantasmas.
Si bien nada está asegurado en la vida, el
contexto de incertidumbre en lo económico, laboral y social es una realidad que
nos atraviesa como ciudadanos en nuestro país. Aunque es una situación que se
ha repetido a lo largo de la historia, siempre tiene un impacto negativo en la
salud emocional de las personas.
Ataques de pánico, insomnio, depresión, abuso de sustancias y otros trastornos de ansiedad surgen como síntomas manifiestos en medio de la incertidumbre. ¿Cómo recuperar la confianza y seguir adelante?.
La licenciada en Psicología, María Emilia Gobbo (MP-6876) aseguró en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO que es fundamental fortalecer la autoestima. "Una persona con una autoestima consolidada estará menos expuesta al padecimiento psíquico que un individuo con baja autoestima y tendrá más recursos con los cuales afrontar situaciones de estrés", remarcó la licenciada.
Gobbo recordó que en momentos de recesión económica, "uno de los principales temores es la posible pérdida del trabajo, con todas las consecuencias que esto implica para una persona y su familia. La incertidumbre respecto al futuro también es otro factor que entra en juego en esta situación".
"Tanto un trabajador independiente, como quien tiene un comercio o una pequeña empresa pierde la posibilidad de planificar a corto o mediano plazo y tiene que vivir en un presente muchas veces amenazador", añadió.
La licenciada añadió: "El miedo y la incertidumbre pueden generar estados depresivos, ansiosos, dificultades para conciliar el sueño, entre otras problemáticas. En momentos como estos también aumenta la venta de psicofármacos y las consultas médicas y psicológicas por estas preocupaciones".
Por otro lado el miedo a la inseguridad, a los robos también afectan psicológicamente. "Los hechos de inseguridad que suceden a diario y de los cuales tomamos conocimiento a través de los medios de comunicación generan un mayor estado de alerta por parte de las personas", dijo Gobbo.
Agregó que el hecho de "haber padecido o ser testigo de algún episodio de violencia o inseguridad, sumado a otros factores de vulnerabilidad como una escasa contención familiar, vínculos sociales pobres, predisposición genética, etc., puede desencadenar padecimientos psicológicos como la depresión, el abuso de sustancias y diversos trastornos de ansiedad, como los ataques de pánico".
Lic. María Emilia Gobbo
Fortalecer la autoestima
Ante el contexto que se presenta, la falta de confianza en uno mismo y de autoestima puede generar más miedos e incertidumbre. Por eso, para afrontar las adversidades lo mejor es fortalecer la autoestima y seguir adelante.
"El hecho de contar con una autoestima lo suficientemente fuerte genera seguridad en el desempeño cotidiano de una persona y va de la mano de la capacidad de resiliencia de un individuo, entendiendo este concepto como la capacidad de afrontar y sobreponerse a situaciones adversas", recordó Gobbo.
Aseguró que una autoestima fortalecida "implica ser conscientes tanto de nuestras fortalezas como de aquellos aspectos en los cuales tenemos que trabajar para mejorarlos, tiene que ver con aceptar nuestras potencialidades como así también nuestros defectos, y saber escucharnos y confiar en nosotros mismos".
"El miedo y la incertidumbre pueden generar estados depresivos, ansiosos, dificultades para conciliar el sueño, entre otras problemáticas. En momentos como estos también aumenta la venta de psicofármacos y las consultas médicas y psicológicas por estas preocupaciones".
Seguridad a la familia y los chicos
La confianza en uno mismo que viene de la autoestima no solo transmite seguridad a la persona sino también a su entorno, su familia. "Los primeros años de vida son determinantes en la vida de una persona. Es importante transmitir confianza y seguridad en la relación con nuestros hijos, generar un clima de contención, protección, calma y diálogo", recordó la licenciada Gobbo.
Agregó que todo esto "contribuye a construir una relación de apego segura con los hijos, que implica una autoestima consolidada y el desarrollo de la capacidad para afrontar con entereza las diversas dificultades de la vida".
Finalmente advirtió que también "es necesario ser realistas y no negar los problemas que se nos presentan, ya que a lo largo de la vida hay situaciones de dolor y sufrimiento que tendremos que atravesar".
La manifestación más frecuente dentro de
los trastornos de ansiedad son los ataques de pánico que surgen como síntoma
del impacto negativo de los miedos e inseguridades que se viven actualmente, en
la salud emocional. Según especialistas, actualmente el
trastorno de ataques de pánico tiene una prevalencia considerable en nuestro
medio, y si bien no hay datos estadísticos actualizados, se estima una
prevalencia de trastornos de ansiedad en la población de un 30%. Esto quiere
decir que una persona de cada 10 habitantes sufrirá al menos un episodio de pánico
o ansiedad a lo largo de su vida. La licenciada en Psicología, María Emilia
Gobbo explicó que el trastorno de pánico "se caracteriza por la presencia de síntomas
físicos y psicológicos. Es un episodio que puede durar desde algunos segundos a
varios minutos, a nivel físico puede haber palpitaciones, sudoración, sensación
de falta de aire, sensación de irrealidad, también puede haber sensación se
nauseas e incluso puede ocurrir un desmayo". "El pensamiento característico de este
episodio es el miedo a morir o a volverse loco -afirmó la psicóloga-. Este
miedo es tan intenso que muchas veces lo primero que hace la persona es acudir
a un médico de guardia. La persona comienza a evitar lugares y actividades que
desencadenan estos eventos por lo cual su calidad de vida tiende a disminuir". Cuándo consultar al especialista Hay personas que han presentado un solo
episodio de pánico en su vida y han podido manejarlo sin ayuda profesional,
pero también hay casos donde estos eventos son repetitivos e impiden el normal
desempeño en la vida cotidiana, es en estos casos donde hay que acudir a un
especialista. Al respecto Gobbo explicó que en los
ataques de pánico "dependiendo de la severidad de la sintomatología será
necesaria terapia psicológica, farmacológica o ambas. En el caso de terapia
psicológica, la terapia cognitiva conductual y la técnica EMDR han demostrado
evidencia científica con muy buenos resultados para revertir los síntomas". "La psicoeducación es un aspecto muy
importante, la persona debe entender qué le sucede, y que mecanismos psicológicos
y biológicos están implicados en un ataque de pánico", manifestó. El pánico, un mal de estos tiempos
