Vivió en la calle, pero gracias a la solidaridad volvió a estudiar
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En poco tiempo, la vida de Aníbal Godino volvió a tener sentido. Hasta hace un mes, vivía junto a Claudio Ramos -cuya historia de superación conmovió a todo el país- en la entrada de la Catedral. Hoy no solo retomó sus estudios sino que además proyecta un futuro pudiendo trabajar de lo que lo apasiona: la informática.
Por María Laura Ferrero
Una cadena de pequeños gestos solidarios se tejió para formar una amplia red y contener a Aníbal Godino (33), el joven que hace sólo un mes vivía en la entrada de la Catedral junto Claudio Ramos (38), el otro muchacho del que LA VOZ DE SAN JUSTO publicó su historia hace unos días porque había retornado a la escuela primaria tras encontrarse en esta situación vulnerable.
Aníbal junto a su compañero Claudio se dejaron ayudar y aceptaron la posibilidad de irse a vivir a una pensión. "La gente de Red Solidaria fue muy importante porque ellos nos fueron guiando para ir mejorando poco a poco. Después empezó lo del trabajo de lavar autos y ahora Claudio está trabajando como pintor", dijo Aníbal, en reconocimiento a los miembros de esta ONG, que trabaja en nuestra ciudad con las personas que no tienen hogar.
Pero ese hilo invisible fue uniendo estas historias y se entrelazaron con pequeños actos solidarios de voluntarios, quienes brindaron su apoyo para empezar a cambiar la realidad de estos dos jóvenes que parecían fuera del sistema.
Aníbal confiesa que le cuesta hacer la nota con el diario y que su amigo es más famoso, por la repercusión que tuvo la anterior publicación a nivel nacional. Pero igualmente se mostró seguro y orgulloso de contar lo que estaba emprendiendo. "Yo me quería capacitar pero no haciendo cualquier cosa, sino algo que mí me gustara", afirmó.
En el Centro de Desarrollo Regional (Ceder) San Francisco, Aníbal comenzó el curso de operador informático para gestión y administrador. El joven contó que tiene título de secundario completo y que siempre le gustó la informática. "Cuando Carina Salvático, una integrante de Red Solidaria, me contó de esta capacitación en el Ceder me puse contento y dije que eso era lo que quería estudiar". "Cuando termine- agregó- ya estuve viendo de seguir algo de programación y continuar estudiando una carrera porque el estudio te da dignidad y eso es lo que quiero para mi vida", apuntó.
Perder lo cotidiano
Aníbal contó que fue experiencia en vivir en la calle fue muy significativa y que luchará para no tener que volver a esa situación. "Vivir de esa manera perdés lo cotidiano, como poder levantarte y poner la pava para tomar unos mates", afirmó.
Después de atravesar esta situación que lo marcó a fuego, quiere aprovechar esta oportunidad que le dando. "Siempre nos acompañaron y nos ayudaron. La gente fue muy buena con nosotros. Quisiera agradecer desde los que vinieron con algo caliente en las noches frías hasta quien nos prestaba durante el día un garaje para guardar los colchones y las mantas ", afirmó. "Me sorprendió la cantidad de gente solidaria de todas las edades que venían a darnos una mano", dijo.
Un trabajo digno
Aníbal reconoce que en poco tiempo su vida volvió a tener un sentido. "La gente de Red Solidaria nos van aconsejando y abriendo caminos, pero todo depende de nuestra voluntad", agregó el muchacho.
Para este joven es muy importante el aporte económico que recibe con su emprendimiento de lavado de autos, pero aseguró que capacitarse le abrirá nuevas puertas para un trabajo formal. "Estoy muy contento porque el Ceder me dan un certificado y puedo agregarlo a mí currículum. Eso me permitirá salir a buscar un trabajo y demostrar lo que aprendí con mi esfuerzo ", afirmó.
Cesar Brigato, docente del curso del Ceder, indicó que Aníbal se pudo integrar a las clases perfectamente y que tenía un conocimiento de informática", indicó.
