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Sebastián Torre aludió a su presente conduciendo a Atlético Nacional de Oruro en la máxima categoría del básquet boliviano.
Siguiendo con su desarrollo personal y profesional, apostó a un nuevo escenario para darle continuidad a su actividad laboral y decidió cruzar la frontera. Su destino fue Bolivia donde desde hace algo más de un año le puso la rúbrica a su contrato con el Atlético Nacional de Oruro, institución que dirige en la Liga Nacional de básquet.
El entrenador Sebastián Torre en comunicación con LA VOZ DE SAN JUSTO habló de su actualidad en el país vecino, donde desembarcó con su reconocida capacidad y compromiso de trabajo, virtudes mostradas en su paso por San Isidro al que también recordó en la amena charla.
-¿Estás dirigiendo en Bolivia?
-Estoy en Bolivia desde el 20 de septiembre del 2021, el club se llama Atlético Nacional de la ciudad de Oruro. Vine por 3 meses al torneo local, me pidieron que siga y lo hice por dos meses más y luego me volví para el cumple de mi hija un mes en diciembre.
Regresé a Bolivia el 1 de febrero y el 23 de marzo volví a Argentina hasta el 1 de mayo, fecha en la que me instalé acá otra vez acá para dirigir la Liga Nacional que hoy es un poquito más que la Libo básquet. Pude traer mi asistente desde Argentina, me han dado lo que pedí, me tratan con mucho respeto y eso hizo que vuelva.
-¿Qué te sedujo irte del país?
-Me sedujo irme poder conocer otras culturas, otras personas y crecer como tal, lógicamente el cambio económico es muy importante también. Tuve posibilidades en Argentina que quedaron truncas, de hecho en su momento Alejandro Aimaretti me dijo que me querían de un club porque lo habían llamado entre otras personas pero no se dio. Todo lo que tenga que ver con básquet me seduce pero está claro que nada es como estar cerca de tus seres queridos.
-¿Fuiste con la idea solo de dirigir en primera?
-Vine con la idea de dirigir básquet y conocer, luego con el correr del tiempo fue tan grande el cariño y el respeto que todo era lindo, amén de extrañar y de culturas distintas en lo que respecta a desarrollar la profesión.
Para la competencia nos tratamos de armar lo mejor posible y los dirigentes contrataron a tres americanos, los que primeramente debieron adaptarse a la altura y las bajas temperaturas que hacen que los entrenamientos se compliquen.
Estamos a 3 mil metros de altura y la verdad que te apunas, te genera dolor de cabeza, por eso a los jugadores que vienen de afuera se les concede algunos tiempos de descanso que el resto no lo tiene.
-¿Cómo te llevas con las costumbres de allá?
-Hay algunas cosas que uno no se acostumbra pero en su mayoría me siento muy bien, fue duro por la altura al principio. Está muy alto Oruro y es frío, pero la calidez humana es máxima, eso hace que uno se sienta en familia.
No soy de juntarme con los dirigentes, salvo que ellos quieran dialogar, no soy de quejarme por nada, entonces el dirigente sabe que voy, trabajo y quiero ganar solo eso. No hay mejor costumbre que tener los silencios, el tiempo de estudio y una vivienda digna.
Entonces me es muy fácil adaptarme a lo que sea, lo que uno nunca aprende es a dejar de extrañar, la verdad extraño mucho pero entiendo que así son las cosas y me dan más fuerzas para seguir.
-¿Qué análisis haces del básquet boliviano?
-El básquet aquí está creciendo mucho, en el club en el cual entreno la última liga la jugó "Seba" Picton, jugador franquicia de TNA, Erbel Depietro lo mismo y Lisandro Rasio quien jugó mucho la A en nuestro país y no pudieron acceder a las finales. Quedaron en semis, se pone duro en la liga entre Libo básquet y Liga Nacional hoy están Juan Varas, "Negro" Romano, "Quique" Lancelotti como entrenadores y jugadores como Gamazo de Pietro, los hermanos Martínez, Gastón Córdoba, Nicolás Giménez entre otros, así que se pone lindo y eso me gusta, me encanta competir, me devoran las ganas de competir y saber que va ser duro me gusta más.
-¿Se extraña la competencia argentina? ¿Seguiste a San Isidro a la distancia?
-Se extraña Argentina, sí claro pero estoy feliz. Veremos si vuelvo en breve. No vi mucho a San Isidro pero sí seguí a nivel resultados y lo que vi del equipo me gustó mucho.
-¿Qué reflexión haces en esta nueva etapa de tu carrera deportiva?
-El básquet fue muy generoso conmigo, a veces cuando me mimo un poco sé que lo merezco, jugué finales en todos los niveles que dirigí y si de resultados propiamente dicho se habla, el único año que no fue bueno en lo colectivo fue cuando antepuse todo lo que el club me pidió, asistente que quisieron, empezar cuando quisieron y ahí se fueron jugadores, jugar con jóvenes, entre algunas cosas.
Aprendí mucho de eso porque con que mis equipos jugamos tres finales seguidas ganando campeonato de conferencia, en mi primer año en TNA fui a Misiones para no descender y llegamos a semis y en el segundo año ya en "Sani" salimos campeones de conferencia y jugamos por el ascenso poniendo mis condiciones. Por eso el aprendizaje del último año fue clave para entender que lo primero es estar cómodo y luego decir sí.
Aprovecho esta oportunidad para agradecer a LA VOZ DE SAN JUSTO por acordarse de mí, y saludar a "Eze" Vicetti, Dani Pérez, al gran Lea Bernarte que me abasteció de café durante tres años, a la gente de Peperonis que fueron el bunker y a Marcos Martelotto y "Ale" Aimaretti a los cuales admiro de alguna manera.
