Vivas se alejó del fútbol
Agobiado por un universo que define como "hostil y volátil", Nelson Vivas ha decidido dar plena prioridad a su vida personal por tiempo indeterminado y de ahí que no dude en revelar que hoy está fuera del fútbol profesional.
Vivas dirigió los planteles de Estudiantes de La Plata y Defensa y Justicia durante la actual temporada y, por cierto, la manera en la que se alejó de esos clubes inspiró lo que subraya como un alejamiento hecho y derecho.
"En Defensa vino el hijo del presidente y quiso meterse en mi manera de armar el equipo, algo inaceptable, pero fijate vos que quedarte o irte de un club argentino no depende de que te vaya bien o mal. Si te va mal, por supuesto, te rajan, pero en Estudiantes saqué el 60 por ciento de los puntos, había renovado contrato de palabra y hablado de los refuerzos y un buen día perdimos un partido y me pegaron un voleo en el c...", recordó sin eufemismos el ex defensor de Quilmes, Boca, River, la Selección Nacional y de una fecunda travesía por Suiza, Inglaterra, España e Italia.
Confiesa Vivas que su despido de Estudiantes lo sorprendió y lo angustió ("no se portaron bien, una pena"), pero de inmediato atribuye esa desdichada circunstancia al "contexto general del fútbol argentino" y cuando se le requiere que amplíe el diagnóstico va hasta el hueso.
"Desde que me fui de Defensa me llamaron varios clubes argentinos cuyos nombres prefiero reservarme, del Bucamaranga de Colombia, de Sporting Cristal de Perú y de Universidad Católica, pero cuando me sentía dispuesto a sentarme a negociar con la gente de Chile, una charla con mi hija de nueve años terminó de aclarar en mí algo que venía madurando: 'papá, no quiero que te vayas', me dijo comentó Vivas, y ahí mismo terminé de convencerme de que no estoy dispuesto a que me pase lo mismo que con mis hijos más grandes en mis años de jugador, cuando mi vida era entrenar, concentrar y jugar; jugar, entrenar y volver a concentrar".
Vivas, según World Club Ranking uno de los 90 entrenadores más destacados del año, liga por liga en el mundo, confiesa que no declina su devoción por el deporte de la pelota número 5 ("el fútbol es lo que amo") y tampoco descarta volver al ruedo algún día, pero de momento insiste en poner sobre la mesa los elementos que lo perturban, que rechaza, que lo alejan.
