Violencia en el fútbol: todo sigue igual
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Media/202209/Image680705e8aabf4caa98ad6b10b4802670.jpg)
La jornada de ayer lunes dejó ejemplos palpables de la dramática realidad de la violencia enmarcada en el ámbito del fútbol argentino. En las afueras del estadio de San Martín de Tucumán un hincha cayó muerto por un disparo en la nuca, luego del enfrentamiento entre dos facciones de barrabravas.
Primero fueron los incidentes entre las hinchadas de equipos de fútbol rivales que coincidían dentro o en las inmediaciones de algún estadio. La violencia desatada obligaba a desplegar una logística de seguridad inmensa, con recorridos diferentes para los simpatizantes de una y otra divisa. Pero no fue suficiente. Además, se debió apelar a reducir la capacidad de las tribunas para colocar "pulmones" que hacían de separadores entre los violentos de uno y otro bando. Tampoco fue suficiente. Entonces, desde hace más de una década, se decidió prohibir el ingreso de la barra visitante a los estadios.
Se afirmaba que de este modo iban terminarse los sucesos desgraciados protagonizados por algunos irracionales y muchos interesados en obtener poder para hacer negocios con la complicidad de buena parte de la dirigencia del fútbol. Sin embargo, las cosas no han cambiado demasiado. Es que ahora las disputas violentas se dan entre quienes conviven en la misma tribuna y afirman alentar a los mismos colores. Y, como si no les bastase, también se dedican a protagonizar agresiones mayúsculas contra los jugadores del club de "sus amores" cuando los resultados no son positivos.
En este sinfín de episodios tristes y repudiables, la jornada del lunes 12 de septiembre dejó ejemplos palpables de la dramática realidad de la violencia enmarcada en el ámbito del fútbol argentino. En las afueras del estadio de San Martín de Tucumán un hincha cayó muerto por un disparo en la nuca, luego del enfrentamiento entre dos facciones de barrabravas. La víctima estuvo tirada en el pavimento durante mucho tiempo, sin que ninguna autoridad acertase a poner orden en la trifulca. Para peor, el partido con Belgrano de Córdoba se jugó como si nada hubiese sucedido.
En la Capital Federal, hinchas de Nueva Chicago se enfrentaron con la Policía de la Ciudad, tras el desenlace del partido que disputó su equipo ante Almagro. La batalla campal dejó al menos 15 efectivos heridos y 11 detenidos. Todo comenzó cuando un sector de la barra del club intentó ingresar a la zona de vestuarios, tras la derrota de su equipo, con la intención de agredir a los jugadores de la institución del barrio de Mataderos. El parte de fuentes policiales indicó que hubo 15 efectivos heridos, 11 detenidos y un móvil de traslado dañado. Los policías heridos tuvieron múltiples traumatismos y uno de ellos en el cráneo, con pérdida de conocimiento, debió ser internado.
Los dos ejemplos son la muestra del desolador panorama que se vive. De la decadencia sociocultural, de la intolerancia, de la complicidad del poder, del enfermizo problema social que deriva en la violencia inaudita que se verifica en el fútbol, pero que no es propiedad solo de este ámbito, sino que tiene ramificaciones en muchos otros contextos, empezando por el político.
Mientras tanto, "todo pasa". Todo sigue igual. Las muertes se suceden. Los hechos violentos son cosa de todos los días en casi todos los estadios. Matones y prepotentes calificados como "marginales e inadaptados" por muchos "adaptados" que, de modo hipócrita, condenan lo que ocurre, pero siguen utilizando a los violentos para mantener su poder y llevar adelante las tareas "sucias" inherentes a la inmoralidad que campea en nuestra sociedad.
