Judiciales
Vignolo declaró en el jury a fiscales del caso Dalmasso: “Podemos llegar a la verdad, pero nunca habrá justicia”
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/04/vignolo_jury.jpg)
En el juicio contra los fiscales que investigaron el crimen de Nora Dalmasso, el médico forense Mario Vignolo ratificó que la víctima mantuvo relaciones sexuales consentidas o sin violencia física antes de ser asesinada, cuestionó el rumbo de la investigación y aseguró que el homicida “no era nadie del entorno familiar”. Sus declaraciones volvieron a poner en discusión los errores de la causa y la posibilidad de que nunca haya condena.
En la tercera audiencia del jury de enjuiciamiento contra los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, que actuaron en la investigación por el crimen de Nora Dalmasso, el médico forense Mario Vignolo brindó su testimonio.
Luego, consultado por LA VOZ DE SAN JUSTO, Vignolo, uno de los especialistas convocados tras el crimen ocurrido en 2006 en barrio Villa Golf de Río Cuarto, ratificó una conclusión que ya había sostenido en otra instancia judicial: la relación sexual previa al asesinato fue consentida o, en caso contrario, no hubo violencia física.
“Era sexo consentido y en caso de que no haya sido consentido no fue un sexo violento, porque no había signos de violencia en el cadáver”, afirmó el médico forense.
En el marco del proceso disciplinario que busca determinar si hubo irregularidades en el desempeño de los fiscales que llevaron adelante la investigación del homicidio, Vignolo reiteró que nunca compartió la hipótesis de que el responsable estuviera dentro del círculo íntimo de la víctima. “Siempre sostuve que no era nadie del entorno familiar, aunque sí alguien conocido”, recalcó.
Según explicó, las lesiones observadas en el cuerpo eran compatibles con una reacción defensiva ante el ataque fatal, pero no con un sometimiento violento previo en el marco de una agresión sexual. “Tenía un golpe en la cabeza que no fue por el sexo sino por el instinto defensivo al ser estrangulada”, indicó.
Vignolo también cuestionó las derivaciones que tuvo la investigación durante casi dos décadas que terminaron alejando a la Justicia de la posibilidad de esclarecer plenamente el crimen: “Todas las idas y vueltas hicieron que se diluya la verdad que a lo mejor estaba enfrente. Hay un dicho que dice ‘el tiempo que pasa es la verdad que huye’”.
En ese sentido, remarcó que la evidencia genética recolectada en la escena sigue siendo válida y podría aportar certezas, aunque lamentó que el paso del tiempo haya condicionado cualquier posibilidad de condena. “Las muestras genéticas fueron tomadas en ese momento, son indubitables, y si están solo falta corroborar”, expresó.
El forense recordó que fue convocado una semana después del asesinato para analizar, corroborar y confrontar documentación, fotografías y el expediente, pero aseguró que luego de elaborar su informe quedó apartado de la causa durante años. “Hice un informe y durante 14 años nunca fui citado a declarar ni nada”, señaló.
Vignolo sostuvo que desde el comienzo la causa estuvo contaminada por presiones externas y por una excesiva intervención de distintos actores judiciales. “Si se hubiera investigado dentro de Río Cuarto y sin intervenciones foráneas, es muy posible que se hubiera llegado a un resultado final y a una condena” -opinó-. De entrada se contaminó mucho todo, la sombra del poder económico, político, todo…, se empezó a embarrar la cancha”.
Esa mirada crítica quedó sintetizada en una frase: “Podemos llegar a saber la verdad, pero nunca va a haber justicia”.
La afirmación resume el escenario actual de la causa, en la que el principal sospechoso es Roberto Marcos Barzola, el parquetista cuyo ADN fue hallado en rastros genéticos recolectados en la bata y en la zona inguinal de la víctima. Sin embargo, la posibilidad de una condena aparece condicionada por los plazos judiciales
Vignolo también cuestionó las hipótesis que durante años pusieron bajo sospecha a integrantes de la familia de Nora Dalmasso, entre ellos su hijo Facundo y luego su esposo Marcelo Macarrón, quien fue absuelto en 2022. “Me pareció una aberración que hubieran acusado al hijo; fue vergonzoso lo que hicieron con ese chico”, expresó.
“Por más que pasen muchos años, las pruebas genéticas son irrefutables”, insistió, aunque aclaró que en este caso “no determinantes”, porque Barzola trabajaba en la casa.
Vignolo aseguró que durante su intervención en la causa Dalmasso trabajó sin presiones y con total independencia. “Nunca trabajé con ningún tipo de presión. No conozco a Macarrón, no conozco a nadie. Siempre voy a decir la verdad de lo que observo, nunca voy a afirmar algo que no haya visto. Siempre fui objetivo y estoy tranquilo por eso”, concluyó.
Mientras avanza el jury en la Legislatura provincial, los testimonios reabren interrogantes sobre la actuación de los fiscales de una de las investigaciones criminales más resonantes de Córdoba. La expectativa ahora está puesta en las próximas audiencias.
