Viajar, un despegue hacia la autoestima
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¿Viajamos?. La vida es un camino lleno de aventuras, cuando conocemos otros lugares, aprendemos y también cuidamos nuestra salud física y mental.
Por Isabel Fernández
"Cuando viajamos nos reencontramos con quienes fuimos, con quienes somos y empezamos a dialogar con quienes queremos seguir siendo", aseguró la licenciada en Psicología, Ivana Pucheta (MP-5593), con posgrado en psicogerontología.
Remarcó que cuando se viaja "se equilibra la autoestima, el viaje ayuda a subir la autoestima a quienes la tienen baja, porque se siente que se puede, que se es capaz, que se logró un objetivo".
La psicóloga sanfrancisqueña se considera una "viajera de alma". Tras varios viajes que realizó visitando distintas culturas y lugares del mundo, decidió escribir el libro: "¿Viajamos? A bordo de la vida", motivada por los grandes beneficios que viajar tiene para la salud mental y física.
En su libro, que calificó de interactivo, la autora ofrece una verdadera guía de viaje que propone al lector ser el protagonista y leer la opinión de otros viajeros.
En diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO, la licenciada Pucheta explicó los múltiples beneficios que podemos encontrar en un viaje para nuestra salud.
Como terapia
"Principalmente cuando se viaja, se va haciendo una prevención en la salud integral, se liberan endorfinas, se equilibra el autoestima -dijo la psicóloga-. Estimula la neuroplasticidad, esto es la flexibilidad neuronal para adaptarse a nuevas situaciones desafiantes, también la percepción, atención, concentración, la memoria a corto y a largo plazo, porque se tiene que retener cierta información viajando solo o con otro".
En ese sentido, la memoria integral se está estimulando cuando se viaja, pero no solo cuando se viaja sino también en la previa, "cuando hay que organizar cosas, planificar y también en el después, cuando se hace un retroactivo y reminiscencia, que es un recuerdo placentero de lo que se vivió en ese viaje", aseguró la licenciada.
Pucheta remarcó que un viaje "actúa a nivel preventivo y terapéutico, es decir como prevención primaria de la salud antes que ciertos acontecimientos o síntomas se intensifiquen. Cuando hay miedo o síntomas de ansiedad, a veces un viaje ayuda a balancear la situación. No cambiará la esencia misma del ser humano un viaje, pero sí puede mejorar algunos pequeños síntomas que surgen en la vida cotidiana como por ejemplo el estrés, la ansiedad, etc.".

"Un viaje actúa a nivel preventivo y terapéutico, es decir como prevención primaria de la salud", aseguró la licenciada Pucheta
Menos remedios, más disfrute
Cuando nos vamos de viaje es común llevar un botiquín con remedios por las dudas, pero muchas veces volvemos casi sin tocarlo.
Al respecto, Pucheta afirmó que "algo pasa cuando uno viaja, las cuestiones de la enfermedad se diluyen. Muchas veces el botiquín no se usa, incluso pasa con los adultos mayores que toman su medicación esencial, pero muchos de los que llevaron por las dudas no se usan".
Agregó que también "disminuyen las quejas por todo y por nada, porque el centro de atención está puesto en la naturaleza, en lo que estamos disfrutando".
Pucheta recordó que se puede "envejecer de distintas maneras: quejándose, hablando de las enfermedades, trabajando mucho o se puede envejecer viajando, es una elección de un transcurso de la vida de manera diferente, se atravesará con conflicto, aventura, pero se lo va amortiguar de distinta manera si uno lo hace viajando, en la mochila se llevará eso pero el viaje la va alivianar".
Viajeros de la vida
La vida propone nuevos desafíos viajeros. Viajar "es un aprendizaje continuo. El objetivo es ver a la vida como un viaje en sí mismo, de hecho, el primer viaje en la vida sería el nacimiento y el último es ya en la muerte".
"Se lo mira a nivel longitudinal y tranversal, y en ese sentido vi al proceso de envejecer viajando, cómo es viajar en la niñez, en la adolescencia y en la adultez".
Recordó que para esta travesía "no es necesario tener un pasaje o irse porque incluso se puede viajar estando en el mismo lugar, porque hay quienes viajan a través de las películas, de la música, a través de revisar su vida misma en distintas etapas, es como un proceso en el que se van teniendo distintas sensaciones a lo largo de la vida".

En la vida como en un viaje hay diferentes tramos y siempre habrá condiciones nuevas que enfrentar.
La travesía, según la edad
En su libro, la licenciada en Psicología, Ivana Pucheta proprone distintos tramos del viaje en los que analiza qué significa viajar para cada uno, porque no es lo mismo viajar en la infancia que en la tercera edad.
"En la vida, como en un viaje, habrá diferentes tramos: el qué, cuándo, cómo, por y para qué, con quién, dónde y souvenirs", explicó la psicóloga.
* En el tramo "qué", veremos que viajar es relativo según sea el momento histórico, las condiciones de vida, las posibilidades, la sociedad, los mandatos recibidos, los permisos y los prejuicios.
* El "por qué" se refiere a las cosas que nos impulsan a viajar, de hecho surge la gran pregunta: ¿Viajeros nacemos o nos hacemos?. Si hay una genética heredada o se van adquiriendo cuestiones a lo largo de la vida, aprendiendo de experiencias cercanas.
* El "dónde" tiene que ver con lugares significativo para cada uno como la playa, la montaña o más simbólicas como ir a visitar el lugar donde nacieron los abuelos -explicó la psicóloga-. En realidad todos viajamos, viajamos estando en casa y externamente, porque hay personas que no viajan pero a través de los relatos de otros que van viajando, esa persona imagina cómo sería ese lugar y también va oxigenando su cerebro de su rutina.
* "Cuándo" se refiere al proceso de los cambios que se viven a lo largo del tiempo que acompañan el viajar en la vida o el viajar a un lugar puntual.
* En el "cómo" observaremos las diferentes condiciones en que podemos viajar.
* El "para qué" significa que objetivos tenemos, con qué parte de nosotros mismos queremos reencontrarnos, qué queremos conocer de otros, qué queremos seguir explorando de una cultura.
* "Con quién" significa que no solamente se viaja con personas, hay gente que trae minerales, o una planta o viaja con animales. Principalmente viajamos con nosotros mismos, con lo que somos, con lo que fuimos, con lo que queremos hacer, con qué queremos ser. Muchas veces viajando se encuentran ideas sobre qué modificar de uno mismo o de las actividades que va haciendo.
* Los souvenirs, premios del viaje: Cuando viajamos compramos regionales como recuerdo y esto mismo se traslada a souvenirs simbólicos a nivel psicológico o abstracto, se aprende a comer y respirar mejor, se hace actividad física, se produce una nivelación del autoestima porque un viaje tiene desafíos, experiencias que van fortaleciendo.
También hay souvenires espirituales, como seres integrales que somos, cuando viajamos estimulamos las multidimensiones que nos componen como seres humanos, es decir lo biopsicosocial y también lo espiritual, porque más allá de las creencias religiosas uno se conecta con algún ser supremo que creó todo lo que vemos y con el agradecimiento por eso que se vive y por la creación que un hombre no pudo hacer.
Curiosidad y creatividad
La licenciada Pucheta remarcó que existen "características psicológicas que acompañan al viajero que es tener un alto nivel de curiosidad, la capacidad de tener un dinamismo, porque en un viaje siempre habrá condiciones nuevas que enfrentar. Implica cierta creatividad".
"Cuando se viaja, muchas veces hay personas que nos van a acompañar en el camino y otras que no, personas que acompañarán la planificación del viaje con cierto miedo o a veces con paranoia de que nos pique un bicho, o el auto se quede en la ruta o porque alguien dino que ese lugar era muy peligroso y quizá lo fue pero eso no quiere decir que nos pasará algo malo", finalizó.
