Entrevista
Verónica Paz: “La enfermería sostiene una demanda creciente en el sistema público”
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La directora de Jurisdicción de Enfermería de Córdoba analiza el impacto del aumento de la atención en hospitales, el desgaste cotidiano de los equipos y la consolidación de la autonomía profesional dentro del sistema de salud.
La enfermería ocupa un lugar cada vez más determinante dentro del sistema de salud pública de Córdoba. Con presencia permanente junto a los pacientes, las familias y los equipos interdisciplinarios, su rol se volvió aún más exigente en un contexto de incremento sostenido de la demanda en hospitales provinciales. Esa presión adicional impacta de manera directa en el trabajo cotidiano, al tiempo que la profesión consolida un proceso de autonomía que redefine su lugar dentro del sistema.
Verónica Andrea Paz, directora de Jurisdicción de Enfermería de la Provincia, está al frente de los equipos que se desempeñan en los 46 hospitales públicos cordobeses, que reúnen a aproximadamente 4.286 trabajadores. Desde esa posición, describe un escenario atravesado por cambios simultáneos: mayor volumen de atención, transformaciones en los vínculos con la comunidad y una evolución interna de la disciplina.
“La enfermería es uno de los roles más importantes. No solamente es porque yo considere, al ser licenciada en enfermería, ese aspecto, sino que la enfermería está 24/7 sobre el paciente, sobre la persona, sobre la familia y los 365 días del año. Entonces es presencia continua, actividad continua. Es uno de los roles principalmente de mayor presencia dentro de los hospitales, que hoy sostiene una demanda creciente”, afirmó en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO.
Esa presencia constante adquiere otra dimensión frente a este panorama. Según explicó, el sistema público se convirtió en el principal sostén para amplios sectores de la población que encuentran dificultades para acceder a prestaciones privadas. “Se ha generado un cuello de botella. El recurso económico de la gente es mucho más limitado y la cobertura se vuelca a los espacios públicos hospitalarios”, señaló.
En términos concretos, ese fenómeno se traduce en un aumento de consultas, estudios y tratamientos dentro del ámbito estatal. “Hoy entrás a un hospital público, se te atiende, se te da el laboratorio, placas, tomografía, lo que necesites, a cero pesos. Y en muchas oportunidades podés llevar tu medicación también a cero pesos”, detalló.
El efecto es inmediato sobre la dinámica de trabajo. “Si vos tenés el mismo profesional en la parte pública y en la privada, generalmente se recurre a la parte pública. Eso hace un cuello de botella. La tensión se ha duplicado, triplicado en algunos espacios y en algunos hospitales”, agregó.
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Áreas críticas y guardias exigidas
Dentro de ese contexto, existen sectores donde la exigencia es mayor. Paz identificó como áreas críticas a las terapias intensivas, los servicios de neumonología y las guardias centrales. También remarcó la creciente demanda en salud mental. “Si bien la mayoría de las guardias son polivalentes, hay espacios donde las guardias son exclusivamente para personas con alteraciones en su salud mental”, explicó.
A pesar del incremento en la presión asistencial, la cobertura de personal se mantiene, aunque con limitaciones. “La distribución no es la óptima porque el recurso humano se va jubilando, tiene sus vacaciones, pero la cobertura se está dando efectivamente. Si bien hay falta de personal, el déficit está, pero no es algo que no se pueda subsanar”, indicó.
En ese marco, la planificación resulta clave, especialmente en momentos críticos como el invierno. “Estamos preparando todo lo que es la contingencia IRAB (Infecciones Respiratorias Agudas Bajas), más que nada en niños. Tenemos que reforzar, y el gobierno nos dio el refuerzo”, señaló.
El incremento de la atención se superpone con condiciones laborales históricamente exigentes. “La enfermería tiene generalmente una doble jornada laboral. Esa es la realidad: la mayoría trabaja en espacios públicos y privados”, dijo Paz. Esa dinámica incide directamente en el nivel de desgaste físico.
A esa carga se suma una dimensión social que complejiza el trabajo cotidiano. “Hoy la sociedad ha cambiado muchísimo y tenemos más faltas de respeto. Los insultos están a la orden del día”, afirmó. Las situaciones de tensión se vuelven frecuentes en contextos de urgencia: “Para cualquier persona, el problema de salud de su familia es una urgencia. Entonces se torna en esa agresión, en ese ida y vuelta que se trata de manejar lo mejor posible”.
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La cercanía con los pacientes, característica central de la profesión, también tiene un impacto emocional significativo. “Tenemos el privilegio de estar en los momentos más hermosos de la vida de una familia y, desgraciadamente, en los peores momentos. Todo se entrelaza: la cuestión emocional con la profesional”, describió. Y agregó: “Al estar con tanta proximidad a la persona que estamos atendiendo, eso se incorpora”.
En paralelo a estas condiciones, la enfermería atraviesa un proceso de transformación que redefine su identidad dentro del sistema de salud. Con más de 25 años de experiencia en el sector público, Paz remarcó que la autonomía profesional es hoy un rasgo consolidado. “Hace casi 30 años venimos peleando por esto: que se vea a la enfermería con la autonomía que tiene”, sostuvo.
Ese reconocimiento se apoya en la formación académica y en el desarrollo de especializaciones. “Hacemos una carrera de grado, una titulación universitaria, tenemos posgrados, doctorados. Hay enfermeros que son doctores en salud pública”, destacó. Este proceso contribuyó a modificar la percepción histórica del rol. “Antes era solo la asistente del médico. Hoy la enfermería tiene voz propia, tiene luz propia. Y lo bueno es que se lo está reconociendo por el resto del equipo de salud”.
El cambio también se refleja en la estructura organizativa del sistema sanitario, con enfermeros ocupando cargos de conducción. A su vez, la participación en la toma de decisiones es cada vez más activa. “El modelo médico hegemónico está desapareciendo. La enfermería participa en todas las decisiones. Podés decirle a tu colega ‘fíjese, yo observé esto’ y no se desestima lo que diga la enfermería”, siguió.
La formación continua aparece como un eje transversal en este proceso. “Hoy podés hacer especialidades en urgencias, emergencias, alto riesgo, igual que los médicos. Cada uno se va formando en el área donde se siente más cómodo”, indicó. Paz subrayó que la capacitación abarca múltiples dimensiones y se mantiene de manera permanente.
En ese contexto, también se incorporan nuevas miradas sobre la calidad de atención. “Todo lo que es seguridad del paciente y control de infecciones tiene un marco de mayor apertura. Se trata de dimensionar en qué se falló, cuál es el evento adverso, no de echar culpas”, explicó.
A pesar de los avances, persisten limitaciones estructurales que atraviesan a los sistemas de salud a nivel global. “Nos encantaría tener una enfermera por paciente o una cada cuatro personas, que sería lo óptimo. No se puede, pero es a nivel mundial”, aclaró. Sin embargo, destacó condiciones favorables en el ámbito provincial: “La provincia de Córdoba es una provincia privilegiada”.
El trabajo de enfermería se extiende más allá de los hospitales. La presencia en territorio es un componente clave, especialmente en programas de salud comunitaria. “Tenemos equipos que salen al territorio, sobre todo en el norte provincial. No es que nos quedamos en el hospital, sino que llegamos a la comunidad. Un claro ejemplo de esto es el programa Familia Rural Sana”, señaló. En ese mismo sentido, recalcó el rol central en las campañas de vacunación: “Prácticamente el 95% de los vacunadores son enfermeros”.
El reconocimiento social aparece como un elemento que convive con las dificultades cotidianas. “Que una persona te diga ‘me atendió bien’ es muy importante”, valoró la funcionaria. Ese vínculo directo con la comunidad refuerza el sentido de la tarea, incluso en contextos adversos.
Mirada a futuro
¿Cómo imagina el futuro de la profesión en los próximos 5 a 10 años?, le preguntamos y Paz respondió: “La veo brollando. La enfermería evoluciona día a día, aunque por ahí no se visibiliza. Se está capacitando, se está tratando de mejorar, de involucrarse desde otro lugar, volviendo a sus bases, a eso de decir ‘esto yo lo hago por vocación y no solamente por una salida laboral rápida’. No quiero romantizar la profesión pero la realidad es que en tres años te recibís de técnico superior en Enfermería y tenés una rápida salida laboral, pero si no tenés vocación, no podés trabajar”.
