Entrevista
Venturuzzi: “Apross tiene más prestaciones, más médicos y más centros que hace dos años”
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El director de Apross, Pablo Venturuzzi, defendió el rumbo de la obra social provincial, aseguró que el sistema está “ordenado y en transformación” y remarcó avances en telemedicina y territorialidad. También expresó preocupación por la situación de PAMI, detalló cómo se pagan las prestaciones y respondió a las críticas por demoras y dificultades de acceso.
En un contexto sanitario atravesado por tensiones estructurales, falta de profesionales y presión creciente sobre el sistema público, la Administración Provincial del Seguro de Salud (Apross) busca consolidar un proceso de transformación apoyado en tres ejes: telemedicina, territorialidad y digitalización. La implementación de consultas virtuales, el desarrollo de un turnero digital y la presencia de dispositivos móviles en el interior forman parte de una estrategia que apunta a ampliar el acceso a la salud y reducir desigualdades territoriales.
En ese marco, el director de Apross, Pablo Venturuzzi, dialogó con LA VOZ DE SAN JUSTO y analizó en profundidad la situación del organismo, el impacto del escenario nacional —especialmente en relación con PAMI— y las críticas de afiliados. A lo largo de la entrevista, sostuvo que la crisis es del sistema en su conjunto, pero defendió las medidas implementadas desde el inicio de la actual gestión.
—Usted planteó recientemente que el sistema de Apross está en terapia intensiva desde hace años. ¿Cómo se llegó a este escenario?
El tema no es Apross, todo el sistema lo está. Yo estoy hoy en Apross, pero hace 24 años que conozco la actividad desde distintos lugares, como abogado de prepagas, de obras sociales y desde el ámbito judicial. El sistema de salud es uno solo, compuesto por tres patas: los prestadores y proveedores, los afiliados y los financiadores. Cuando una de esas patas se debilita, todo el sistema entra en crisis. No es que faltan médicos para Apross; faltan médicos para todos: para PAMI, para las prepagas, para las obras sociales sindicales... Hay un problema estructural que tiene que ver con la distribución de los profesionales. Los especialistas se concentran en las grandes ciudades, donde hay volumen de pacientes y mayor desarrollo tecnológico. En el interior profundo, en cambio, muchas especialidades tienen baja demanda o no resultan atractivas, y eso genera un desequilibrio que impacta en el acceso.
—Frente a ese diagnóstico, ¿qué medidas concretas implementó Apross desde el inicio de la gestión?
Cuando asumimos en diciembre de 2023, lo primero que hicimos fue recomponer la relación con los prestadores. Recorrimos la provincia, hablamos cara a cara con clínicas que tenían problemas financieros o dificultades en la atención. Planteamos empezar de cero, con reglas claras y confianza mutua. Les pedimos tres cosas: atención adecuada, turnos en tiempos razonables y que no haya cobros indebidos. A cambio, asumimos compromisos concretos. Uno fundamental fue pagar las consultas a los profesionales a 45 días en lugar de 60 días que dice el contrato. En un contexto inflacionario, pagar antes implica un beneficio económico real. Además, mejoramos aranceles y establecimos un esquema de evaluación: si el prestador cumple, se sostiene el vínculo; si hay quejas o incumplimientos, se revisa.
—¿Qué balance hace de esas medidas hasta el momento?
Muy positivo. Empezamos con pocas clínicas en el interior y con el tiempo se fueron sumando muchas más. Hoy tenemos más centros de salud y más prestadores que hace dos años. Incluso instituciones que nunca habían trabajado con Apross ahora forman parte de la red. Eso demuestra que hay confianza en el sistema y que las medidas adoptadas están dando resultados. En ciudades del interior, como San Francisco, se fortaleció la oferta prestacional, lo que permite mejorar el acceso para los afiliados.
—Además del valor de la consulta, ¿qué incentivos se implementaron para sumar y sostener médicos en el sistema?
La consulta médica base hoy se paga desde 18.000 pesos. Ese valor está compuesto por 14.000 pesos que abona Apross y 4.000 pesos de coseguro a cargo del afiliado. En el caso de especialistas, ese monto puede incrementarse hasta un 50%, alcanzando aproximadamente los 25.000 pesos por consulta, dependiendo de la complejidad. También es importante aclarar que el coseguro se mantiene sin actualización desde febrero de 2025 y continúa en 4.000 pesos, lo cual en términos reales implica un esfuerzo adicional por parte del sistema para sostener el valor de la prestación. Pero más allá del monto en sí, lo que hicimos en 2026 fue cambiar la lógica de pago. Históricamente, Apross pagaba de manera plana, es decir, lo mismo a todos los prestadores, independientemente de su ubicación, su nivel de complejidad o la calidad del servicio que brindaban. Eso podía generar distorsiones, porque no es lo mismo una clínica altamente equipada en la ciudad de Córdoba que un centro de salud en el interior profundo con dificultades para conseguir profesionales. Por eso, a través de una resolución reciente, avanzamos hacia un esquema de pago por resultados. Es decir, dejamos de pagar solamente por la prestación realizada y empezamos a establecer criterios que premian el cumplimiento de determinadas condiciones. Esto implica que, a medida que el prestador cumple con estándares que definimos —como accesibilidad, calidad de atención o disponibilidad de turnos—, recibe una mejor remuneración.
Un ejemplo concreto es el incentivo para el interior. Las clínicas ubicadas fuera de los grandes centros urbanos reciben automáticamente un 10% adicional. Esto tiene una lógica clara: conseguir médicos en localidades como San Francisco, Marcos Juárez, Cruz del Eje o zonas más alejadas es mucho más difícil. Muchos profesionales no se radican en esos lugares, por lo que las clínicas deben hacer un esfuerzo mayor para atraerlos, ya sea para que viajen determinados días a la semana o incluso para que se instalen. Ese porcentaje extra funciona como un incentivo directo para sostener la oferta médica en esas regiones.
Además, incorporamos criterios vinculados a la modernización del sistema. Las instituciones que ofrecen agenda digital y se integran al turnero de Apross también reciben una mejor valoración. Hemos desarrollado un turnero digital propio, que permite a las clínicas abrir su agenda y a los afiliados acceder directamente desde el celular, una aplicación, una computadora o una tablet. El afiliado puede buscar por especialidad, ver las opciones disponibles y gestionar el turno sin intermediarios, lo que agiliza notablemente el acceso. Sabemos que no todas las clínicas tienen aún la infraestructura tecnológica para sumarse a ese sistema. En esos casos, lo que exigimos como mínimo es que dispongan de una ventanilla exclusiva o un canal diferenciado para afiliados de Apross, de manera que puedan acceder a turnos sin quedar relegados en la atención. No se trata solo de cuánto se paga una consulta, sino de generar condiciones reales para que esa consulta pueda concretarse en tiempo y forma.
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—En relación con los casos de fraude detectados, ¿qué mecanismos de control tiene Apross?
Apross tiene una oficina interna de antifraude. Es autónoma y depende directamente del directorio. Su función es detectar, investigar y denunciar irregularidades. Es importante aclarar que es el propio Apross el que denuncia estos casos. A partir de esas denuncias, la Justicia avanza y en algunos casos ha habido detenciones. También se han logrado recuperos importantes de dinero. Además, estamos avanzando en procesos de certificación de calidad y compliance con estándares internacionales para garantizar transparencia en la gestión.
—¿Qué errores de PAMI no quiere repetir en Apross?
Cuando comparamos, hay que tener en cuenta que son sistemas distintos. PAMI tiene prestaciones capitadas y asigna médicos a los afiliados. En Apross, el afiliado tiene libertad de elección: puede elegir el médico y la clínica donde atenderse. Esa es una diferencia sustancial. Además, en lo que respecta a medicamentos de alto costo y enfermedades complejas, nuestras coberturas son superiores. La diferencia entre ambos sistemas es contundente en ese sentido.
— En un contexto de inflación en medicamentos, ¿cómo impacta esto en la cobertura?
Los medicamentos tienen un precio de venta al público, pero los financiadores negociamos descuentos en función del volumen y las condiciones. En nuestro caso, hemos mejorado esas negociaciones e incorporado nuevas medicaciones, incluso innovadoras. Eso implica un esfuerzo económico importante, pero permite mejorar las terapias y la cobertura.
—Algunos afiliados señalan que la cobertura es sólida en casos complejos, pero presenta falencias en prácticas básicas. ¿Qué responde?
Falta mejorar en el acceso a consultas y prácticas básicas, eso es cierto. Pero también es cierto que los números muestran avances: hoy hay más consultas y más prestaciones que antes. Es un proceso que lleva tiempo y que estamos encarando.
—¿Cuál es actualmente el universo de afiliados de Apross?
Son 570.000 afiliados. Frente a la falta de médicos, incorporamos la telemedicina, que viene creciendo de manera exponencial y permite ampliar el acceso, especialmente en zonas alejadas.
—Desde algunos sectores se plantea que en el interior hay menos prestadores, “fuga de médicos” del Apross… ¿Coincide con ese diagnóstico?
Cada uno puede opinar lo que quiera, pero los datos son claros. La realidad es que Apross tiene más prestaciones que hace dos años y también tenemos cada vez más médicos y más centros de salud prestadores. Falta mejorar, sí, pero hay crecimiento.
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—¿Qué nivel de preocupación genera en Apross la situación actual de PAMI?
Vemos con preocupación lo que está pasando en PAMI. No es una situación menor ni aislada, porque tiene un impacto directo en nuestro sistema. Apross tiene alrededor de 60.000 afiliados que, además, cuentan con cobertura de PAMI dentro de su grupo familiar, es decir, tienen doble cobertura. En condiciones normales, eso implica una lógica de complementación entre financiadores, pero lo que estamos viendo hoy es que, ante la falta de respuesta o de prestaciones en PAMI, esa demanda termina recayendo casi por completo en Apross.
Esto se traduce en una mayor presión sobre nuestra red de prestadores y también sobre el sistema público. Lo vemos claramente en los números: hay un incremento en la demanda de consultas, prácticas y, especialmente, en medicamentos de alto costo. En muchos casos, prestaciones que deberían ser cubiertas por PAMI terminan siendo absorbidas por Apross, lo que genera un desbalance en términos financieros.
Además, hay situaciones concretas en el interior donde se han reducido o directamente cerrado servicios vinculados a PAMI, lo que deja a los afiliados sin cobertura efectiva en sus localidades. Esas personas, lógicamente, buscan una respuesta en Apross o en hospitales públicos, lo que incrementa la presión sobre todo el sistema sanitario provincial. También hay un impacto en los centros de atención primaria municipales, donde cada vez se atiende más población con cobertura de PAMI que no está encontrando respuesta en su propio sistema. Por eso, la preocupación no es solo institucional o económica, sino también sanitaria.
—¿Evalúan avanzar con reclamos formales o judiciales por esta situación?
Siempre confío en las negociaciones. Nosotros tenemos un convenio celebrado con PAMI desde el inicio de la gestión, que establece mecanismos de recupero entre financiadores. Es decir, cuando un afiliado con doble cobertura recibe una prestación, debería existir un sistema de compensación entre las partes. En la práctica, eso no se está cumpliendo como corresponde. Confío en las negociaciones y en la palabra de las personas, y creo que esto se va a solucionar en el ámbito del diálogo institucional. De hecho, seguimos insistiendo en que se respete ese acuerdo y se regularicen los mecanismos de compensación, porque es lo que corresponde desde el punto de vista administrativo y financiero.
Ahora bien, si esa instancia no prospera, claramente tendremos que avanzar por otras vías. Primero, a través de un reclamo administrativo formal, que es el paso que corresponde en estos casos. Y si tampoco obtenemos respuesta, no descartamos recurrir a la vía judicial para hacer valer los derechos de Apross como financiador. Tenemos la responsabilidad de defender los recursos del sistema y garantizar la sostenibilidad de las prestaciones para nuestros afiliados.
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—¿Qué le diría hoy a un afiliado que no consigue turno o debe trasladarse largas distancias para atenderse?
Que entendemos la situación. En algunos casos, por la complejidad, hay que trasladarse. Pero trabajamos todos los días para que cada vez más prestaciones se resuelvan en el lugar. Hemos mejorado aranceles y condiciones para sostener prestadores en el interior. Hoy el Apross está ordenado y en un camino de transformación para mejorar nuestro servicio a la salud.
