Venezuela: decisión con argumentos endebles
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Cuesta imaginar lo que hubiese ocurrido en la Argentina si este mismo razonamiento se aplicase a los hechos sangrientos y trágicos de nuestra propia historia reciente. Por cierto, sonaría ridículo conjeturar que el presidente lo utilice en estos casos.
La noticia señala que la Argentina retiró su apoyo a la demanda contra Nicolás Maduro que tramita en la Corte Penal Internacional en La Haya. La decisión se tomó hace un tiempo como consecuencia de la decisión política de retirarse del Grupo de Lima, integrado por la mayoría de los países de la región, que había sido el impulsor de la denuncia contra el régimen autoritario de Caracas con acusaciones por crímenes de lesa humanidad.
En efecto, la demanda contra Venezuela ante la Corte Penal Internacional incluye el pedido de investigación ante la supuesta comisión de 131 asesinatos en manifestaciones, 8.292 ejecuciones extrajudiciales, más de 12.000 prisiones arbitrarias, 289 casos de tortura,192 casos de violación y al menos 6 casos de desapariciones.
En la carta en la que se formaliza la renuncia de nuestro país a participar de este proceso, se recalca que ese retiro es "sin perjuicio de las acciones que la Fiscalía lleva a cabo relativas a la situación de Venezuela conforme a lo establecido en el Estatuto de Roma, respetando la independencia judicial". Y se aclaró que fue enviada el mismo día en que se anunció la salida del grupo de Lima.
Es verdad que es controversial la decisión del gobierno argentino. No obstante, se enmarca en el juego político, ideológico y diplomático del mundo actual y de la visión que las actuales autoridades tienen respecto del régimen venezolano. Aunque no se comparta esta mirada, debe asumirse que es lícito tenerla y que el juego de argumentos y contrargumentos del debate público es el modo cómo deben discutirse.
En este contexto particular, la difusión de esta noticia tuvo amplias repercusiones políticas. Las acusaciones de complicidad con el régimen de Maduro se sumaron una tras otra y los voceros del gobierno siguen haciendo malabares para tratar de explicar las razones de haber desistido de una demanda que se fundó, vale recordarlo, en el informe de las Naciones Unidas por violaciones a los derechos humanos en Venezuela. La ex presidente de Chile y referente de la izquierda en esta parte del planeta, Michelle Bachelet, fue la encargada de liderar la investigación. En la ratificación del informe se sostenía que el país que conduce Nicolás Maduro seguía vulnerando los derechos humanos, con ejecuciones extrajudiciales, torturas, violaciones, entre otros graves delitos de lesa humanidad.
Ante la renuncia del gobierno a continuar en el proceso del tribunal de La Haya, se hace preciso analizar, entonces, los argumentos esgrimidos a la hora de justificar la decisión. En verdad, son muy endebles. Casi absurdos. En especial la declaración del presidente de la Nación en la sostuvo, curiosamente, que el "problema de los derechos humanos" en Venezuela estaba "desapareciendo". Llama la atención que quien gusta autodefinirse como profesor de derecho haya considerado que crímenes muy graves no tengan que investigarse ni juzgarse porque supuestamente en la actualidad no se cometerían. Cuesta imaginar lo que hubiese ocurrido en la Argentina si este mismo razonamiento se aplicase a los hechos sangrientos y trágicos de nuestra propia historia reciente. Por cierto, sonaría ridículo conjeturar que el primer mandatario lo utilice en estos casos.
