“Vamos a tener que educar tras las rejas”
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La directora del San Martín aseguró que la escuela es acechada por vándalos y delincuentes. Afirma que ya no pueden gastar tanto dinero en reponer vidrios por lo que recurrirán a mallas metálicas para proteger el edificio.
El pasado viernes 4 de mayo, el Colegio Superior San Martín volvió a ser blanco de un hecho delictivo y desde la dirección afirman que ya no pueden gastar tanto dinero en reponer vidrios por lo que recurrirán a mallas metálicas para proteger el edificio.
"Es lamentable, pero vamos a tener que educar tras las rejas", sentenció la directora Silvana Romagnoli.
En menos de quince días, este centro educativo sufrió dos actos vandálicos en la puerta de ingreso trasera del edificio. El primero ocurrió a mediados de abril, mientras que el otro el viernes 4.
Tras hacer los arreglos, y cansados de estas situaciones, los directivos del colegio se mostraron impotentes: "La primera vez los cambiamos porque no podíamos tener el colegio abierto. Pusimos un vidrio blindado que nos costó $6.000, un gran esfuerzo de la Cooperadora. La segunda vez, como no estallaron, los dejamos así porque no podemos más económicamente", detalló Romagnoli a LA VOZ DE SAN JUSTO.
"Ya tenemos malla metálica en varias aberturas. Ahora nos faltarían las puertas de ingreso y cerraríamos la escuela", comentó.
"Todo esto nos genera mucha impotencia. La sensación de cuando ves todo roto, destruido, usado, es de vulnerabilidad porque vamos a tener que terminar entre rejas y eso le quita la posibilidad al colegio de ser una institución para la comunidad y que desde dentro del edificio se pueda ver hacia fuera", agregó.
Al ser consultada sobre por qué ocurren este tipo de hechos, Romagnoli respondió: "No quiero creer que atentan contra la escuela porque eso sería muy triste. El problema es la ubicación, el pasaje detrás que se ingresa por Champagnat sur y tiene salida por el Jardín Botánico. Por la noche es una boca de lobo", al tiempo que pidió mayor iluminación en ese sector.
Otro hechos
En el mes de enero, el colegio sufrió un daño importante. La puerta ventana del gabinete de Informática del piso superior fue violentada por autores ignorados: "Estuvieron acá muchas horas porque había comida, computadoras encendidas. Fue un daño y un desprecio terrible a la institución", señaló.
Por tal motivo, la Cooperadora hizo un aporte importante para la colocación de malla metálica en todo el ventanal y se contrató un servicio de seguridad privada durante los días de vacaciones de verano. Aunque aclaró: "Es imposible que el colegio tenga seguridad privada porque no hay dinero que alcance. La plata de la Cooperadora no puede destinarse a esto, sino a insumos para la educación", finalizó.
