Valentín puede socializar mejor gracias a su compañero terapéutico
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El acompañamiento terapéutico ayuda a Valentín Aimar en las relaciones sociales y también en la escuela ya que tiene síndrome de Asperger. Para él es muy importante para su vida y asegura que su acompañante "es como un amigo calificado"
Por Isabel Fernández
"El acompañamiento terapéutico me permite salir al mundo. Mi acompañante es como un amigo calificado", aseguró Valentín Francisco Aimar, un adolescente sanfrancisqueño que necesita de este tratamiento debido a que tiene síndrome de Asperger, un trastorno del espectro autista leve que causa dificultades en la comunicación y relaciones sociales.
Valentín recibe el tratamiento desde hace diez años y su acompañante terapéutico es Marcos Bienedell, con quien construyó un vínculo muy fuerte. Para él, Marcos se convirtió en un compañero que lo ayuda a socializar mejor, especialmente en la etapa crucial de su adolescencia.
El acompañamiento terapéutico es un recurso que surgió a principios de la década de 1970 en Argentina. Permite diseñar una estrategia adecuada a la necesidad de cada persona, dependiendo de la situación. El acompañante está junto al paciente día a día en su entorno habitual, escuchando sus dolencias, ayudándolo a desenvolverse, a detectar dificultades y posibilitándole sostener con mayor facilidad el tratamiento.
Mientras compartía una actividad diaria con su acompañante, Valentín destacó en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO la importancia para su vida de este tratamiento. "El acompañamiento terapéutico me ayuda mucho en las relaciones sociales y también en la escuela. Me da confianza, ahora socializar me es más fácil. Cuando empecé sexto grado no me relacionaba con mis compañeros, pero después llegó Marcos que ya me había acompañado de chico", afirmó.
Remarcó que el acompañamiento "me permite salir al mundo, me puedo comunicar mejor, con una mirada distinta ante las cosas, me ayuda a relacionarme con la gente, salgo más, comparto salidas con amigos, antes no salía mucho. Ahora hago una vida igual que los otros chicos".
"Es como una especie de psicólogo ambulante y personalizado, un amigo calificado, hace diez años que nos conocemos y ya es parte de la familia", añadió.
En cuanto al futuro, Valentín comentó que su meta es estudiar Turismo, "aunque primero quisiera estudiar un Profesorado de Geografía para tener más conocimientos. Es un desafío", dijo.
Compañero que guía
Por su parte, Marcos Bienedell, explicó que en este caso "el acompañamiento es distinto a otros, porque está en la etapa vital de la adolescencia, es muy potable trabajar porque se pueden lograr muchas cosas, si bien lo relacional le cuesta, al hablar tiene una madurez y puede comprender las cosas. En otros casos el acompañamiento puede hacerse como asistencia o de prevención de situaciones de crisis".
"Salimos a caminar o a algún lugar y él puede conversar sobre lo que le está pasando -dijo- y en eso puedo darle sugerencias, guiarlo con sus inseguridades y ayudarlo a participar en clase y formar un grupo de relaciones con sus compañeros. Ahora estamos transitando los últimos años de secundaria viendo como proyectar el futuro".
En cuanto al tiempo que una persona puede necesitar el acompañamiento terapéutico, Marcos explicó que se determina de acuerdo a la necesidad que vaya planteando quien lo recibe. "El acompañamiento en este caso no es todos los días como se hacía anteriormente sino una o dos veces a la semana", afirmó.
Un tratamiento basado en lo vivencial
El acompañamiento terapéutico tiene varios objetivos y se trabaja de manera interdisciplinaria. "El acompañante terapéutico no forma parte de un tratamiento aislado sino que tiene que contar con un equipo que baje los objetivos para poder hacer la asistencia y relacionarse; descomprimir situaciones familiares; acompañar al paciente en diferentes fases del proceso. Necesita trabajar junto a un equipo de psiquiatras, médicos, neurólogos que brindan las pautas y al mismo tiempo con la apoyo de la misma familia", explicó Bienedell.
El acompañante terapéutico es un agente de salud entrenado para contener a pacientes crónicos y agudos, en un nivel vivencial, no interpretativo. "Es la técnica de lo cotidiano, el uno a uno a la par, con lo vivencial -destacó-se hace fuera del consultorio, es salir a la calle, compartir experiencias de la vida cotidiana junto al paciente", dijo.
Agregó que actualmente este acompañamiento no solo se utiliza en el tratamiento de adicciones o en la salud mental, que es como comenzó, "sino que se requiere desde distintos ámbitos como el escolar, judicial y las mismas familias para resolver situaciones de relaciones".
Realizarán curso
A partir del 14 de abril se realizará en San Francisco el Curso Anual de Acompañamiento Terapéutico, avalado por la Asociación de Acompañantes Terapéuticos de la República Argentina y la Fundación Sistere de Córdoba, de donde llegarán profesionales para capacitar.
El curso se realizará en el Instituto Madre Teresa de Calculta ubicado en Belgrano 2158 y tendrá una duración de ocho meses con una frecuencia quincenal de abril a diciembre.
En tanto mañana lunes 26, a las 18.30, se realizará una charla informativa sobre los alcances del acompañamiento terapútico en la sede del instituto, ya que quienes decidan hacerlo deben tener un perfil especial, dispuesto a escuchar y acompañar todo el tiempo necesario a una persona.
