Usar el casco es usar la cabeza
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La municipalidad informó que en los últimos dos fines de semana fueron secuestradas casi 100 motocicletas. No se entiende cómo, a esta altura de los tiempos y con las ingentes campañas realizadas, todavía haya individuos que no entienden. Los controles son necesarios, sí. Pero la conciencia vial es mucho más efectiva, aunque, por lo visto, generarla no siempre es factible.
La flexibilidad de la cuarentena que hoy exhibe San Francisco permite que los vecinos puedan los fines de semana dar los tradicionales paseos. Las últimas tardes domingueras se asemejan y mucho a las que se vivían antes de la pandemia. Con sus facetas bucólicas y placenteras. Y también con sus variables negativas.
Entre estas últimas, se ha podido observar que las motocicletas han vuelto a invadir las calles y avenidas. No tendría nada de malo esta situación si se cumpliesen las normas de tránsito vigentes. Sin embargo, los conductores sin casco protector -en su mayoría jóvenes-, los escapes que dispersan ruidos atronadores y los zigzag con los que sortean cualquier obstáculo, sean automóviles o peatones retornaron con mucha fuerza. Muchos vecinos debieron soportar este espectáculo que tiene al bulevar 25 de Mayo y a las avenidas Urquiza y Caseros como escenarios principales, pero que se repite en varios otros sectores de la ciudad.
Al respecto, la municipalidad informó que en los últimos dos fines de semana fueron secuestradas casi 100 motocicletas en el marco de los operativos de control llevados a cabo por la Policía Municipal, con la colaboración de las fuerzas de seguridad provincial y federal. Un centenar de rodados en los que se conducían personas que no tuvieron en cuenta ninguna de las previsiones que la ley contempla para garantizar el orden en el tránsito y también para darle seguridad a su desplazamiento por las calles.
En este contexto, parece que se hace necesario recordar lo obvio. Un conductor de motos tiene 13 veces más probabilidades de morir en un accidente que el ocupante de un auto convencional. Si no utiliza casco, las posibilidades se incrementan de manera notable. Porque este dispositivo es el complemento más importante a la hora de circular en este tipo de rodados. El 71% de las personas que mueren en un accidente de moto lo hace a consecuencia de las heridas que sufre en la cabeza.
Por esto, sigue llamando mucho la atención la falta de conciencia social. Una carencia, una suerte de anomia que obliga a reflexionar sobre la conducta juvenil y no tanto en esta materia. Sorprende que las difundidas tareas de educación vial que se llevan adelante en todas las escuelas no alcancen para se adquiera la noción de que usar el casco y evitar bruscas maniobras son acciones centrales para la seguridad de quienes viajan en una moto y también para las demás personas que circulan en la vía pública.
Usar el casco cuando se viaja en moto significa usar bien la cabeza. No se entiende cómo, a esta altura de los tiempos y con las ingentes campañas realizadas, todavía haya individuos que no entienden. Los controles son necesarios, sí. Pero la conciencia vial es mucho más efectiva, aunque, por lo visto, generarla no siempre es factible.
