Unas 250 familias por semana necesitan ayuda del estado municipal para sobrevivir
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Imagenes/Image7536e9c3c76b4895982f82e0ff296f3a.jpg)
El municipio siente la demanda social de los nuevos pobres. En Desarrollo Social aseguran ver acercarse con pudor a personas que antes no lo hacían. Están las demandas de siempre y otras nuevas. ¿Para qué piden?: desde pagar el alquiler hasta renovar el DNI. También creció la cantidad de familias que solicitan leche al municipio y las inscriptos en el Paicor. Cuando la demanda de útiles antes se daba al inicio del ciclo lectivo, ahora es una constante todo el año.
A las 6 de la mañana del viernes, Mariana con su bicicleta llega hasta avenida Garibaldi al 800, esquina Suipacha, donde años anteriores funcionaba la escuela José María Paz. La ilusión de obtener la ayuda exige paciencia. Las puertas de la Dirección de Desarrollo Social se abrirán a las 7. Llega la hora, toma coraje, respira hondo y finalmente ingresa. Por un instante se queda sin saber qué hacer. Es la primera vez que llega hasta allí, impulsada por la necesidad de conseguir una ayuda para llegar a fin de mes.
Su historia es idéntica a las de las 1.000 familias que en algún momento del mes se vieron obligadas a pedir ayuda a la municipalidad de San Francisco para paliar la angustiante crisis que están atravesando.
La cifra se engrosa con otras 50 familias que por semana llegan a los Centros de Atención Primaria de la Salud (Caps) de los barrios Parque, San Cayetano y Sáenz Peña.
La historia de Mariana es la de esas familias que por primera vez enfrentan la exclusión, esos denominados "nuevos pobres", con un nudo en la garganta por la angustia que provoca la necesidad.
Estas familias tienen que lidiar con la incertidumbre de no saber si van a tener alimentos para sus hijos, o medicamentos para cuidar su salud. Eso es lo que más los aflige. Ellos tuvieron que aprender cosas que conocían pero no vivían hasta este último tiempo, entre ellas, los lugares para pedir ayuda para pagar la boleta de la luz o el alquiler, para no ser desalojados. En los peores casos, no llegan ni a los 300 pesos que necesitan para renovar el DNI de sus hijos y piden una eximición.

La pobreza persistente y la nueva disparan las consultas en Desarrollo Social
La vergüenza de pedir
"Me da mucha vergüenza venir, pero ya no puedo más". La frase de Mariana se repite en otras personas que concurren a Desarrollo Social a pedir ayuda por primera vez, porque no encuentran otra salida.
"Cada día vemos que vienen muchos que nunca habían venido antes. Cuando llegan acá nos dicen que tienen mucha vergüenza pero que ya no pueden más", explicaron desde el equipo de trabajadores sociales de la dependencia municipal.
Y aseguraron que todas las historias tienen un origen en común: la pérdida del empleo.
Un estudio del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas de Unidad Popular, realizado entre el primer trimestre de 2015 y el de 2019, arrojó que la clase media argentina pasó de representar el 43,5 % de la población a significar el 37,4 %. Es decir, 2,7 millones dejaron de pertenecer a ese estrato para caer en la pobreza.
En julio, una familia tipo necesitó ingresos por $31.934,44 para no ser pobre, según el Indec.

La espera. Quienes aspiran a recibir beneficios sociales
Qué piden
Entre los pedidos más urgentes en Desarrollo Social se cuentan ayudas económicas para pagar el alquiler ante un inminente riesgo de desalojo así como también para hacer frente a servicios básicos como el pago de la energía eléctrica o bien para acceder a alimentos o medicamentos.
También, gestionan pasajes para trasportarse o la posibilidad de ser eximidos de algunos impuestos y obligaciones como abonar el costo de la renovación del Documento Nacional de Identidad o la licencia de conducir. Otros van por la Tarifa Social de energía eléctrica.
En los últimos dos años y por directiva del secretario de Salud, Fernando Giacomino, la creciente demanda social se atiende también en los cuatro Caps ubicados en los barrios Parque, La Milka (por ahora, fuera de servicio), Sáenz Peña y San Cayetano.
Se encarga de esta tarea un equipo de profesionales especializados en la satisfacción de las demandas sociales aunque no por ello dejan de sentir el impacto que implica la crisis actual.
Se trata de los trabajadores sociales Verónica Cuello, Melina Colombano, Eduardo Mansilla y Romina Pino, quienes a diario toman contacto con cientos historias de vida de desempleados, aunque algunos casos -los menos- revelan que tener trabajo no evita caer en la pobreza. Además, de jubilados que cobran la mínima.
"Nunca vi algo igual"
La licenciada en Trabajo Social Verónica Cuello dejó en claro que en 14 años dentro de esta repartición "nunca vi algo igual, este nivel de deterioro progresivo y profundo" que se vive con esta crisis económica.
Su colega, Melina Colombano, aseguró "con certeza" que en el último año "ha aumentado" la demanda social en la ciudad y advirtió la incorporación de otros sectores provenientes de la denominada clase media.
"Estamos viendo cada vez con más frecuencia la demanda de personas que antes tenían un trabajo formal, con aportes y contaban con alguna prepaga y ahora perdieron esa posibilidad. Llegan buscando costear gastos para afrontar estudios médicos a los que no pueden acceder por falta de cobertura".
Romina Pino recordó que "tiempo atrás recibíamos a personas que hacían algunas changas esporádicas sobre todo en el sector de la construcción. Ahora eso se frenó por completo y eso hace que haya una demanda mayor".
"Aquellos que tienen un empleo informal son los más afectados y la situación nos está mostrando cada vez a más personas bajo la línea de pobreza e indigencia porque tienen sus necesidades básicas insatisfechas", añadió.

El equipo municipal de asistentes sociales
Necesidad de vivienda
Otro de los fenómenos advertidos por los trabajadores sociales tiene que ver con que algunos jóvenes que antes se habían independizado y formado una familia, pero la crisis no les dejó otra alternativa que volver a vivir a la casa de sus padres y en muchos casos, junto a ellos también fueron su pareja y sus hijos.
Esta situación generó la lógica falta de espacios y con ello los pedidos para construir un ambiente extra dentro de la vivienda.
"Algunos vienen pidiendo una ayuda económica para construir dos paredes para unirlas a otras dos que luego las techan y se meten dentro de la casa familiar", describieron.
Útiles y vestimenta escolar, todo el año
Mientras que años anteriores se suministraban útiles escolares y guardapolvos al inicio de cada ciclo lectivo, ahora la demanda de esos elementos es constante durante todo el año.
"Las familias vienen todos los meses para buscar útiles escolares. Desde los colegios nos llaman para ver por qué algunos niños no están asistiendo y cuando vamos a la casa, nos encontramos con que no tienen una lapicera con qué escribir o los cuadernos y guardapolvos para ir a clases", señalaron los entrevistados.
Bolsones, siempre
El clásico módulo alimentario es uno de los beneficios más demandados en la repartición.
"La demanda alimentaria creció en estos últimos meses de una manera alarmante", reconoció Mansilla y destacó que "tenemos un Estado municipal muy presente que hace lo imposible para atender las necesidades sociales de la población. Mientras en otros municipios quedan desprotegidos muchos vecinos por la crisis, en San Francisco la municipalidad trabaja mucho para atender los pedidos más urgentes".
El municipio ya no solo atiende la indigencia
Desde el municipio sostienen que están preparados para atender la pobreza estructural y la indigencia, pero también a aquellos vecinos que hasta hace un tiempo no necesitaban de la asistencia del Estado para subsistir. Sin embargo, la devaluación, el gran aumento en el precio de los alimentos y los tarifazos de los servicios públicos los llevaron a una situación de vulnerabilidad.
En los últimos días el Estado Municipal decidió redireccionar recursos y priorizar la ayuda social incrementado la partida presupuestada y para ello, deberá postergar obras de infraestructura que estaban planificadas, según anticipó a LA VOZ DE SAN JUSTO el intendente Ignacio García Aresca.
Dónde . La Dirección de Desarrollo Social atiende en el ex edificio de la escuela José María Paz (Suipacha y Garibaldi), de 7 a 12.

El equipo de la Dirección de Desarrollo Social del municipio asegura que se incrementó el trabajo en esa oficina
Programas que bajan de la Provincia
Vida Digna
Las familias que no posean baño integrado a la vivienda, o que tengan más de tres integrantes que habitan un solo dormitorio, están comprendidas entre los beneficiarios de este crédito.
Hay que presentar el formulario con fotocopia de DNI y una copia de la documentación que acredita la posesión del inmueble. Todo se recepta en la oficina de Desarrollo Social.
Más Leche
En el último año en San Francisco aumentó un 30 % la demanda para ingresar al programa provincial Más Leche Más Proteínas, que consiste en una ración extra de leche para niños de 0 a 11 años durante 12 meses y se entrega en la Asistencia Pública Municipal (Colón 143), en los dispensarios barriales y también en las escuelas, donde se hace la inscripción.
Paicor
En 2019 se registró un aumento del orden del 16,22 % en la cantidad de raciones que el Programa de Asistencia Integral Córdoba (Paicor) distribuye en 29 escuelas y jardines de infantes de San Francisco. El mismo tiene mayor incidencia en la escuela primaria.
El presente ciclo lectivo comenzó en marzo brindando 1.455 raciones del Paicor y en junio eran 1.691, que dan asistencia alimentaria a alumnos de entre 4 y 18 años, de los niveles inicial, primario y medio.
Hasta esa fecha se sumaron 236 nuevos beneficiarios a este programa alimentario que, según las autoridades gubernamentales, representa la mitad del aporte nutricional que deben recibir cada día los niños y adolescentes.
Otro dato relevante es que en seis establecimientos, más del 50% del total del alumnado desayuna o merienda y almuerza en la escuela (la mayoría toma dos de las comidas) y en dos casos, la cantidad de raciones del Paicor supera la matrícula total.
Del total de escuelas relevadas por este diario, solo cinco se mantuvieron sin cambios en cuanto a la cantidad de raciones desde el comienzo del año. El resto reflejó una mayor demanda.
Además, hay 155 chicos en lista de espera para ingresar al programa.
