Una vianda, una posibilidad: el comedor Madres de San Cayetano cumple un año de vida
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Imagenes/Image28eafac31cf14e9d82aa51db312ca41e.jpg)
La iniciativa que nació el verano anterior incrementó desde entonces la cantidad de familias a las cuales asiste. Son las mujeres del barrio quienes le dan vida al proyecto.
El comedor Madres de San Cayetano cumple un año desde su creación; se trata de una iniciativa que dos veces por semana le da la comida a unas 40 familias registradas por sus integrantes. Son un grupo de mujeres que en el salón de calle Guatemala 155 se enfrentan a la pobreza.
En 2011, la agrupación política "La Cámpora" llegó a barrio San Cayetano y desde entonces se mimetizaron con la realidad del lugar y su unidad básica se transformó en un lugar de contención abierto para escuchar a los vecinos.
Sin embargo, esa es una parte de la historia. La otra se cuece en las cocinas del salón, porque también ahí todos los martes y jueves las personas llegan para llevarse su vianda y cenar en familia. Entre esas paredes hace un año nació el comedor "Madres de San Cayetano".
"A finales de enero se cumple un año de que estamos con el comedor abierto. Funciona martes y jueves y se están dando alrededor de 110 o 120 porciones por cada día. Tenemos una lista que se fue engrosando, primero iban a ser 30 familias, ahora estamos en 40 y ahí cortamos porque no llegamos a dar respuesta", comenta Santiago Norri, colaborador y militante de la organización.
La comida que llega a ofrecerse en el salón proviene de donaciones permanentes que reciben, también de ventas que organizan y a veces del "bolsillo propio".
Ideas diferentes
Santiago explicó a LA VOZ DE SAN JUSTO cómo fue qué surgió todo, "Cuando arrancamos nuestra idea poder dar de comer acá, pero después vimos que era mejor que coman como una familia todos juntos en su casa, para que no se separen".
En el barrio la necesidad es mucha y mientras unos niños dan vueltas por el lugar la charla sigue: "Cada vez se suma más gente y les tenemos que decir que no". La negativa no es por egoísmo, sino porque las donaciones no son suficientes para anexar más nombres a la lista.
Por y para el barrio
En el comedor hay alrededor de cinco mujeres de San Cayetano trabajando. Todos los martes y jueves, a eso de las 16, comienza la tarea. Recién pasadas las 22 descansan cuando ven la cocina impoluta y cada persona de la lista pasó a recoger su vianda.
"Las mujeres arrancan a laburar a las 16 y hasta las 22 que terminan de servir las porciones y limpian el salón y los elementos de cocina. Así que es un laburo bárbaro el que hacen".
No sólo de salsas y guisos se trata el comedor, también hay ensaladas frescas para pasar estos tiempos de calor. "El menú depende mucho del tipo de donaciones que recibamos pero en general es variado", afirma Santiago.
Cerca de la hora de la cena un miembro de la familia llega con una olla o un pequeño recipiente: "Acá se les dan las porciones según los miembros de la familia que tenemos registrados. La comida es de primera porque las chicas lo hacen de corazón", expresó.

Lanzaron otra venta
Norri también aclaró que "no tienen ninguna ayuda de afuera, ni de un ente gubernamental", todo se obtiene a partir de "su propio trabajo" y también ingenio.
Por eso organizan una nueva venta: "Para el 6 de enero tenemos una venta donde se pueden adquirir pollos con ensalada a $200, también empanadas a $130 la docena, sean dulces saladas o de pollo".
Se pueden encargar en Guatemala 155, pero asimismo aclaró Norri, "se pueden pedir el día mismo de la venta". Los pedidos podrán retirarse en avenida Hipólito Yrigoyen 1193 y se paga allí mismo.
También una biblioteca
Recientemente la agrupación política La Cámpora inauguró su segunda unidad básica en el barrio La Milka del sur de la ciudad. Allá no va a haber un comedor "porque ya hay varios en el sector funcionando". Pero los proyectos siguen siendo auspiciosos: "La idea es hacer una biblioteca y abrir una oficina de ayuda y asesoramiento legal", dijo Santiago.
Para la biblioteca se reciben libros en cualquiera de las dos direcciones. Sea en Guatemala 155 en barrio San Cayetano o en La Milka en calle Ingenieros 1352.
El futuro
Desde el comedor la aspiración máxima es que "un día no exista más este lugar y que no haya más gente a la cual asistir por este tipo de necesidades". Eso parece difícil, porque de acuerdo al análisis de Norri la gente comenta que "la situación está cada vez peor". "Acá hubo mucha gente que perdió el trabajo o vive de changas", concluyó.
Así que mientras esta aspiración sigue en el aire, las Madres de San Cayetano seguirán trabajando para llevar alimento a muchas familias cada semana.
