Una temporada con sabor “agridulce”
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Finalizó la edición 2018/19 de la Liga Argentina y San Isidro quedó con sentimientos encontrados, por un lado la frustración por haber desaprovechado dos chances para ascender y por el otro la realización de una campaña histórica.
A San Isidro solo le faltó ponerle la frutilla al postre, que hubiera sido terminar su mejor campaña en la segunda división del básquetbol argentino, con un ascenso a la Liga Nacional. Estuvo muy cerca de conseguirlo, pero primero falló en su casa y después en cancha de Platense, debido a esto para los "Halcones Rojos" la frustración hoy por hoy es grande.
Seguramente con el paso del tiempo se valorará cada día más lo que hizo el elenco de Sebastián Torre, lo fuerte que fue en el "Nido" de calle Corrientes, el juego atractivo, intenso y dinámico que desplegó, que hizo que la gente vuelva a la cancha en forma masiva, como hacía mucho tiempo no sucedía y también la entrega que brindó el equipo en cada compromiso.

San Isidro tuvo un largo invicto en condición de local, se quedó con el número 1 de su grupo y se coronó campeón de la Conferencia Norte tras eliminar en los play off a Oberá TC de Misiones, Hindú de Resistencia y Barrio Parque de Córdoba. En todos estos cruces, el "Santo" se impuso 3-2 animando duelos electrizantes que hicieron vibrar a todos los amantes de este noble deporte.
En la gran final contra el "Calamar", el "Rojo" dio el golpe en el primer partido de la serie, eso hizo ilusionar fuertemente a los hinchas con la posibilidad concreta de llegar a la elite del básquet argentino. Pero Platense reaccionó, mostró personalidad, buen juego y ganó con justicia los últimos dos encuentros de la llave decisiva, de esta forma sacó boleto a la LNB.
No es excusa, pero hay que tener en cuenta un dato de la realidad: San Isidro llegó al quinto choque de la final con dos jugadores determinantes en el funcionamiento del equipo, como Juan Ignacio Rodríguez Suppi y Rodrigo Sánchez, con problemas físicos que no le permitió a cada uno de ellos estar al ciento por ciento en un enfrentamiento adonde había mucho en juego.
La historia es una sola y es que Platense fue mejor y gritó campeón, mientras que San Isidro fue pura frustración e impotencia. Pero hay que rescatar lo positivo después de una larguísima y agotadora temporada para el conjunto de calle Corrientes (disputó 60 partidos en total, 40 por fase regular y 20 por play off, con 41 victorias y 19 derrotas) donde el entrenador Sebastián Torre hizo un trabajo excepcional al frente de su equipo, estando siempre en todos los detalles y dándole su sello. Los jugadores dejaron todo en cada entrenamiento, en la mayor parte del torneo desplegaron un juego atractivo y ganador en cada cancha del país, siempre respaldados por una seria tarea dirigencial y apoyados por un público fiel que copó el estadio "Severo Robledo" de una manera increíble.

Es tiempo de balance y a pesar de no haber podido mostrar su mejor versión en los juegos 4 y 5 de la serie final contra Platense, habrá que aferrarse a todo lo que hizo bien San Isidro porque estos son los cimientos de cara al futuro, donde será clave asegurarse la continuidad del técnico Torre para encarar la próxima Liga Argentina con energías renovadas y así buscar con todo el sueño que se le negó en este 2019.
