Una respuesta que nació en el barrio
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Cada martes, entre 120 y 130 porciones de comida se preparan en el Club Atlético La Milka para familias que atraviesan un momento difícil. La iniciativa comenzó el año pasado por impulso de vecinos del barrio y hoy, con el acompañamiento del Departamento Social de la institución, reúne a hinchas, jugadores, técnicos y colaboradores que decidieron organizarse para ayudar.
Los martes, mientras en el Club Atlético La Milka se desarrollan los entrenamientos, otro grupo de personas empieza una tarea distinta. Pelan papas, cortan cebollas, preparan verduras, encienden el fuego y cocinan entre 120 y 130 porciones de comida que, unas horas más tarde, llegarán a familias del barrio.
La olla popular funciona desde hace seis semanas en las instalaciones del club, aunque la historia comenzó bastante antes. El año pasado, Matías Mana impulsó la iniciativa junto a un grupo de vecinos de La Milka que decidió organizarse para cocinar y repartir comida entre quienes más lo necesitaban. Cuando el espacio donde funcionaban dejó de estar disponible, el club abrió sus puertas para que la actividad pudiera continuar. Hoy, el Departamento Social coordina el trabajo junto a vecinos, hinchas, jugadores, técnicos y madres de futbolistas.
"Hace seis martes que estamos acá. Antes lo hacíamos en otro lugar y cuando ya no se pudo seguir, el club nos abrió las puertas. Siempre aparece alguien que dona algo y gracias a eso podemos seguir cocinando. Esto es un grupo y entre todos podemos darle un plato de comida a quien más lo necesita", contó Jonathan Cabrera.
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Todos los martes la dinámica se repite. Desde temprano comienzan a preparar los ingredientes y el menú cambia semana a semana. Arroz, polenta con carne picada, fideos con alitas de pollo, guisos o buseca salen de una olla que se cocina sobre fuego a leña."Con garrafa sería mucho más caro y llevaría más tiempo. Acá hay que pelar papas, zanahorias, picar cebolla... lleva trabajo, pero lo hacemos porque nos nace. Cuando ayudás una vez, no parás más", aseguró.
Con el paso de los meses también cambió la cantidad de comida que hace falta preparar."Empezamos haciendo unas 100 porciones y hoy estamos entre 120 y 130. Hay personas que vienen solas, pero se llevan cuatro o cinco porciones porque son para toda la familia. Algunos llegan con ollas grandes porque en la casa esperan varios", explicó André Gómez.
Hasta hace un tiempo, además de la comida podían sumar alguna fruta. Hoy, reconocen, el esfuerzo alcanza para el plato caliente y el pan.
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La olla es una de las acciones que lleva adelante el Departamento Social de La Milka. También organizan roperitos comunitarios, meriendas para algunas categorías infantiles, acompañan a chicos que necesitan ropa o calzado y realizan distintas campañas solidarias."Siempre tratamos de ayudar. Si un chico necesita un conjunto deportivo o unas zapatillas, buscamos la manera de conseguirlas. Los jugadores de Primera también hacen colectas para que podamos seguir haciendo estas cosas", explicó Antonella Godoy.
Para quienes participan de la organización, en los últimos meses hubo un cambio que se hizo evidente.
"Lo que cambió fue la cantidad de personas que viene. Llegan familias enteras, personas mayores y muchos chicos. Después te cuentan sus problemas y es muy difícil no involucrarse. Conocemos a los chicos porque estamos todos los días acá y si vemos que alguno necesita zapatillas o ropa tratamos de ayudar. No hacemos esto para mostrarlo. Simplemente creemos que hay que hacerlo", señaló.
Antes de finalizar la recorrida, el presidente del club, Fernando Godoy, quiso hacer una aclaración."Quiero dejar en claro que esto no lo hace la comisión directiva. Lo hace el Departamento Social junto a vecinos, hinchas, jugadores, técnicos y madres de los chicos. El club abrió las puertas para que la olla pudiera seguir funcionando, pero esto se sostiene gracias a toda esa gente que dedica parte de su tiempo a ayudar", remarcó.
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La historia de la olla empezó con un grupo de vecinos que decidió hacer algo frente a una necesidad que crecía. Hoy, esa iniciativa encontró en La Milka un lugar para sostenerse y seguir creciendo. Cada martes, mientras unos entrenan y otros preparan el próximo partido, también hay quienes cocinan, sirven y reciben a las familias que llegan con un recipiente en la mano. Todos forman parte de una misma comunidad.
Quienes deseen colaborar con alimentos o insumos pueden comunicarse a través de las redes sociales del Club Atlético La Milka. Desde el Departamento Social coordinan las donaciones y organizan cada jornada para que la olla vuelva a encenderse el martes siguiente.
