Una pareja, su perra y el sueño de conocer el país arriba de una camioneta
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Magui, la camioneta que en algún momento sirvió para transporte hoy es la casa de una particular pareja que busca cumplir su sueño y alcanzar nuevas metas. Se fueron hace unos meses de la ciudad pero sin destino fijo.
Andrés Jaluf (29), Antonela Bernal (26) y
"Cleta" (5) todos los días se despiertan en un lugar distinto o con un ángulo
diferente. Después de ponerse de novios, afianzarse como pareja y compartirse
sus sueños, decidieron cambiar su vida drásticamente.
Compraron una camioneta, la reacondicionaron para convertirla en su hogar y después de meses de preparación comenzaron un largo viaje de ida solamente, ¿adónde? Por todo el país, buscando conocer rincones sin que nada ni nadie los apure, casi como si fueran vacaciones permanentes.
Lo que ayer parecía un sueño, ahora se convirtió en una dulce realidad que tiene varios kilómetros recorridos y hoy los tiene en el sur del país, precisamente en la Península de Valdés. Junto a ellos va esa camioneta que antes llevaba cosas, y hoy es una casa llamada "Magui", quien pese a tener alguno que otro problema mecánico sigue fiel al plan de los viajeros, el cual no tiene rutas totalmente trazadas.
El encuentro
Antonela es de Buenos Aires. Cuidaba niños y estudiaba Organización Social, mientras que Andrés es sanfrancisqueño y diseñador gráfico. Se conocieron cuando estaban de vacaciones y aun no sabían que el destino les tenía deparado más cosas que aquel encuentro.
"Después de un año de relación a distancia y muchos viajes de fin de semana me fui a vivir a San Francisco", contó Antonela a LA VOZ DE SAN JUSTO y continuó: "Los dos queríamos salir a conocer principalmente nuestro país, los paisajes, comidas, conocer gente y con ello distintas formas de vivir. También para romper con la vida rutinaria e intentar llevar una vida más simple y austera".
En el camino adoptaron a Cleta, una perra de cinco años que viaja junto a ellos y muchas veces es el nexo que falta para poder acercar a esta particular pareja a conocer nuevas personas o llevarlos a un lugar.
"Es nuestra perra viajera o negra nómade. La adoptamos de chiquita y traerla con nosotros al viaje fue la mejor la decisión. Ella es alegría, travesura, compañía y mediadora para hacer amigos nuevos o llevarnos a lugares que no pensábamos", contaron los chicos.

Andrés Jaluf Y Antonela Bernal decidieron compartir una gran aventura
480 días
Ese amor que unió a Andrés y Antonela también los llevó a tener proyectos y sueños en común que con el tiempo planearon llevar a cabo. Uno de esos era este que los tiene viajando en el sur del país.
Tardaron casi un año y medio pero lograron encontrar el vehículo para llevar a cabo ese gran proyecto que los encuentra actualmente lejos de San Francisco, pero cerca de la felicidad. Hallaron a "Magui", como la bautizaron, una camioneta que sin sus inscripciones no era más que un viejo modelos '96, utilizado para transporte de carga.
Fue una traffic y no una combi o casilla rodante la elegida porque "su espacio interno era amplio y cómodo".
Una vez que la tuvieron pasaron largas horas después de cada día de trabajo para poder acondicionarla: "Estábamos cansados pero focalizados en lo que queríamos. La armamos toda nosotros con ayuda de la familia y amigos y la verdad que quedó hermosa por no ser ni arquitectos, ni carpinteros", aclararon entre risas.
"Los dos queríamos salir a conocer principalmente nuestro país, los paisajes, comidas, conocer gente y con ello distintas formas de vivir. También para romper con la vida rutinaria e intentar llevar una vida más simple y austera"
Todos arriba
La pareja trabajó arduamente para que "Magui" -como la llamaron- dejara de ser ese viejo trasto y se convirtiera en un modelo refaccionado para al estilo casa.
Junto a la mascota salieron de viaje el primer día de diciembre del año pasado. Era una mañana totalmente diferente para ellos. Ahora, su hoja de ruta que van armando por el camino los tiene en el sur del país.
"Vamos por la costa del Atlántico hasta lo más sur que podamos, cruzar hacia el lado cordillerano y subir por la ruta 40", expresaron, aunque mientras manejan pueden cambiar de opinión.
Su viaje no tiene lugares determinados de antemano, ni fecha de retorno: "Renunciamos a nuestros trabajos y salimos a viajar. Soñamos en grande y nos encantaría llegar a México, pero de a poco".
Una mesita, el espacio para dormir, una cama para la perra y todas sus esperanzas son suficientes para Andrés y Antonela. Ellos decidieron tener una vida distinta y se lanzaron al mundo buscándola.
