Una nueva oportunidad para vivir, después del maltrato
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Lázaro, Rulo y Flaca, tres perros que fueron maltratados pero superaron la adversidad gracias al cuidado profesional, la labor de los rescatistas y el amor de las familias que los cobijaron.
Muchos son los casos que se conocen día a día de violencia hacia los animales. Proteccionistas y rescatistas desbordan de trabajo y diariamente luchan para salvar sus vidas muchas veces en riesgo.
Lázaro, Rulo y Flaca, son tres casos de canes que fueron muy maltratados en un tiempo pero que superaron la adversidad gracias al cuidado profesional, la labor incondicional de los rescatistas y el amor de las familia que les dieron una nueva oportunidad.
Lázaro: levántate y anda
Lázaro es un perro negro, de gran tamaño que vive en barrio Roca desde hace un mes. Aunque se lo ve tranquilo frente al hogar a leña de la casa de sus adoptantes, su cuerpo aún resguarda señales de lo que le ocurrió.
"Tiene la oreja lastimada, como dada vuelta, pero eso no es nada a cómo estaba cuando lo encontramos", contó Nancy, la adoptante.
El perro fue rescatado en la localidad de Luxardo en noviembre de 2017 por la Protectora de Animales "Mario Gemelli", tras un llamado de alerta.
"Lázaro estaba a punto de morir. Tenía todo el cuero rasgado, en su cabeza se le veía el cerebro, tenía gusanos en el cuerpo, estaba embichado y tenía fiebre. El médico veterinario decía que no iba a sobrevivir", recordó la mujer.
A pesar del desalentador pronóstico, las colaboradoras de la Protectora decidieron llevarlo y darle en la institución los cuidados necesarios para soñar con una nueva vida.
Ahí estaban Nancy y su hija Julia, que apenas lo conocieron sabían que sería parte de su familia. "Cuando lo vimos llegar a Lázaro a la Protectora quedamos impactados. Es un perro que resucitó de la muerte porque no había esperanza", sostuvo la colaboradora.
Siete meses de tratamiento y cuidado diario le devolvieron a Lázaro las ganas de vivir y seguir adelante. Nancy y su hija Julia lo llevaron a su casa y hoy son la "inyección" de amor que necesitaba.
"El cuidado que recibió por parte de la Protectora le devolvieron la vida. Fueron curaciones diarias, dedicación y amor que le dieron una nueva oportunidad", dijo.
"Hay mucho abandono, no hay conciencia ni responsabilidad, pero los perros tienen ganas de vivir. Así fue Lázaro y hoy nos llena de satisfacción poder ayudarlo", concluyó Nancy.
Rulo, el Sandro de la casa
Rulo (también Boni o Felipe) tiene aproximadamente 5 años y se muestra feliz. "Es el Sandro de la casa porque cuida a sus nenas: Perla, la galga y María Victoria, una mestiza", bromea su adoptante Alejandra.
A simple vista, Rulo es un mestizo de pelo alborotado pero debajo de su pelambrera esconde la marca del dolor y el abandono. "Él es un perro feliz hoy, está contento y recibe mucho amor. El amor es lo que lo curó", expresó su dueña.
El 10 de enero de 2018, Alejandra recibió el llamado de su hija Micaela con una noticia desesperante: había encontrado a un perro apuñalado en el cuello, con gusanos, embichado y fiebre alta. "Mi hija me llamó llorando y no sabía qué hacer. Le dije que lo lleve al veterinario y ahí nos dijeron que tenía poca posibilidad de sobrevivir porque estaba muy mal".
La curación de Rulo estuvo en manos de la propia mujer. "Había que ponerle una crema todos los días, limpiar su herida y no dejar que se infecte. Poco a poco se fue recuperando pero estuvo 10 días sin comer. Fue un largo proceso hasta ahora", aseguró.
Alejandra es rescatista de "Patitas de la Calle" pero este caso la atrapó y Rulo quedó en su casa para siempre. "Cuesta despegarse y darlos en adopción cuando ves que se recuperan de esta manera y te lo agradecen con su cariño", resaltó.
Flaca: la del techo
Flaca (antes llamada Estrella) es una perra marrón de 5 años que vive junto a Chichita y sus guardadores Virginia y Sebastián. Se la ve cuidada, con un pelaje brilloso y una tranquilidad que le costó conseguir tras una cruda vida sin comida y estar atada en un techo día y noche.
"Flaca está muy bien pero hay que cuidarla con la comida porque siempre tiene hambre. Ella está feliz y es agradecida de todo el amor que le damos", manifestó su guardadora Virginia.
A pesar de su buen estado de salud, Flaca aún tiene miedo. "A ella la asustan mucho los truenos y los fuegos artificiales; tal vez por haber estado en un techo, no controla el temor. La primera tormenta que sucedió estando en casa, era tal el miedo que tenía que se subió en la mesa de luz de la habitación y temblaba sin parar. Rayaba todo y corría; nunca vi un perro en esa situación", recordó.
El caso de Estrella surgió a partir de una denuncia de Claudia Pronello, también de "Patitas de la Calle" en enero de 2017, por falta de alimento en cantidad y calidad suficientes, causal de maltrato animal.
El caso contó con la intervención de la Fundación Bio Animalis, que logró retirar la perra del lugar y de inmediato fue derivada a la veterinaria de Ignacio Sapei donde comenzó su proceso de recuperación.
"La veterinaria de mi hermano tiene un patio que conecta con la óptica de mi novio Sebastián. Ahí estaba Estrella que iba y venía y Sebas le tomó cariño enseguida. Ahí fue que me dijo que quería que Estrella venga a vivir a nuestra casa", relató la joven.
Bautizada con el nombre de Flaca, la perra recuperó su peso y su estado de salud hoy es óptimo.
"La perra recuperó 5 kilos en una semana y al mes ya vino a vivir con nosotros. Nos cambió la vida y nos llena de orgullo que esté bien pero no entiendo cómo se puede dejar a un animal en ese estado", reflexionó Virginia.
Argentina, país mascotero
A pesar de liderar el ranking de los países más mascoteros, la Argentina aún tiene para resolver el problema de los perros y gatos callejeros, ya que hay alrededor de seis millones sólo en el Conurbano Bonaerense.
Este importante número se incrementa considerablemente si se incluyen a aquellos animales que tampoco tienen un hogar en la Ciudad de Buenos Aires.
Si bien entre las principales razones para incorporar una mascota a la familia se encuentra "darle un hogar a un animal desprotegido", las estadísticas de aquellos que viven en la calle es alarmante.
Según un balance de este año del Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires, son más de seis millones de perros y gatos los que atraviesan esta situación en el Conurbano Bonaerense.
Actualmente, dentro de las normas dictadas por el Poder Ejecutivo, se distingue el decreto 1088/11 que crea el Programa Nacional de Tenencia Responsable y Sanidad de Perros y Gatos donde se expresa que la tenencia responsable implica proveer al animal de los requerimientos básicos para su bienestar como lo es la salud, la alimentación adecuada y la recreación.
Además, detalla que dentro de las premisas básicas para el mantenimiento de su sanidad se debe tener en cuenta la vacunación, la desparasitación y la esterilización quirúrgica.
Gracias a la iniciativa de ONG y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se adopta, en promedio, una mascota por día según un relevamiento realizado en septiembre pasado por la Agencia de Protección Ambiental (APrA).
El estudio reveló que en 2017 creció en un 150% el número de perros y gatos adoptados, en comparación con 2016.
