“Una muerte pesa más que la alegría por los que se recuperaron”
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Valentín Vicente, director del hospital y coordinador del COE, fue la cara visible de la lucha contra el coronavirus en nuestra ciudad y la región. Entre el dolor, el aprendizaje y la esperanza de una pronta vacunación, expresó sus sensaciones en torno a un año que nos cambió para siempre.
Coronavirus. Una palabra que en el inicio de 2020 era desconocida para muchos fue tomando fuerza hasta meterse en cada uno de nuestros hogares, en nuestras búsquedas, en las noticias y comentarios. La enfermedad golpeó a toda la humanidad y marcó un antes y un después.
En nuestra región cientos de hombres y mujeres se pusieron al frente de la lucha contra la pandemia, con aciertos, errores y un aprendizaje en el proceso. A la cabeza de ese grupo estuvo Valentín Vicente, director del Hospital Iturraspe, coordinador del COE y -sin dudas- uno de los personajes del año (sino el).
El médico expresó el dolor que sintió cada vez que un paciente que ingresaba al hospital fallecía y la satisfacción por cada uno que logró recuperarse no tapa esa angustia. Pero considera que será un año de cambio y de reflexión porque la enfermedad dejó al desnudo otras problemáticas como la obesidad, causa de muchas de esas muertes.
Esperanzado con la llegada de la vacuna, alienta a la sociedad a ponérsela y a seguir cuidándose hasta que pase esta pesadilla.
- ¿Cómo describirías a este año desde lo personal y lo profesional?
Fue un año muy atípico para todo el mundo, de manera literal. En lo profesional teníamos pensado otros desafíos a nivel institucional como hospital. Ya habíamos terminado la remodelación del edificio y se venía un año con muchos proyectos y cargado de trabajo y esta pandemia a partir de marzo nos cambió todo, hasta el ritmo de vida.
Ya con mi designación como coordinador del COE fue un gran desafío a nivel personal, pero trabajando en salud pública que es lo que me gusta, lo que nos apasiona a quienes nos desempeñamos en este ámbito. Fueron largas jornadas de intensa labor, sobre todo en un principio con la organización de las áreas de atención del hospital y de todo el departamento. Muchas horas de trabajo, robadas a la familia y a la actividad particular.
- Supongo que como apasionado por la salud pública siempre deseaste ponerse a su servicio pero nunca imaginaste estas condiciones...
Esto es inédito en la historia reciente de la medicina. Fue para todos un desafío y un aprendizaje. Se hizo un esfuerzo personal y grupal. Es un equipo de trabajo el que conformamos en la dirección del hospital y en el departamento increíble. Nos hemos conocido y hemos tenido una relación mucho más cercana no solo con todo el equipo de salud sino también interdisciplinariamente. Eso es algo que siempre se trata de realizar: estimular el trabajo en conjunto entre la parte política, con Defensa Civil, Bomberos, Ejército, Policía, etc Nunca se había llevado a cabo un operativo así hasta este momento. E

"Fue un año muy cargado de sensaciones encontradas: satisfacciones en lo laboral, pero muy duro por la gran cantidad de vidas que esta enfermedad se ha llevado no solo de nuestra ciudad sino también de la región. Muchas de esas personas pasaron por el Hospital Iturraspe y se vivieron muchas escenas de angustia y dolor".
- ¿Cuál fue el momento más duro?
Cuando en septiembre empezamos a tener muchos casos diarios y luego se llegó a un pico de 150 fue un momento muy duro. Esto a pesar de que teníamos todo diagramado desde hacía varios meses previendo la llegada de ese aumento. Cuando esto finalmente sucedió fue muy abrupto y se produjo un aumento importante en el ingreso de pacientes al hospital. Estuvimos con casi 60 pacientes covid internados en un momento. Fue todo muy complejo, desde la logística, los insumos, el personal, las camas. Muchos de los pacientes estaban grave, llegamos a tener hasta 20 ventilados al mismo tiempo y, con la incertidumbre de cuál podía llegar a ser la progresión en ese momento, se vivieron horas de mucha angustia.
Esto trajo el fallecimiento de muchos pacientes covid. El caso de Martillo (Roldán) fue uno de los más resonantes porque era una persona muy querida y reconocida, pero el dolor fue por cada uno de los pacientes que fallecieron. Muchos de ellos jóvenes, dejando hijos, hermanos, padres. Hubo familias que lamentaron la muerte de más de uno de sus miembros durante esta pandemia. Hubo muchas situaciones dolorosas en este año, como así también la satisfacción de muchos otros pacientes que evolucionaron bien y fueron dados de alta. Eso causa mucha alegría, pero la muerte de un paciente pesa más que las alegrías por los que se recuperaron.
-¿Creés que la pandemia nos dejó ciertas enseñanzas como la de cuidar ciertos aspectos de la salud como la obesidad y la diabetes?
Sí, es un aprendizaje esto. Esta enfermedad es muy nueva: está cumpliendo apenas un año. Hay muchos datos que en la vorágine de tratar la patología se nos escapan. Seguramente en los próximos meses o años vamos a seguir aprendiendo mucho. Por otro lado, ojalá nos deje la enseñanza de un cambio de hábitos en los cuidados de la salud, la alimentación, y demás. Una de las más importantes comorbilidades que detectamos es la obesidad, fueron muchos los pacientes con esta condición que fallecieron. Fueron muy difíciles de tratar, con muy mala evolución y con muchos fallecidos. Y no solo fueron pacientes con obesidad mórbida sino también aquellos que tenían un índice de masa corporal elevado. Muchos de ellos tuvieron complicaciones en la evolución de la patología.
- ¿Qué sentís cuando hay gente que dice que por nada del mundo se va a poner la vacuna?
Los estudios que se han hecho en los laboratorios que están desarrollando la vacuna poseen una tecnología muy sofisticada. Si nos decían a principios de 2020 que en menos de un año la ciencia iba a ser capaz de tener una vacuna efectiva se hacía muy difícil de creer. Por lo general son procesos que duran años.
Nosotros obviamente que aconsejamos la vacunación a la población y el personal de salud va a ser el primero, por ser el más expuesto, en vacunarse. Tanto la de Moderna, como la de AstraZeneca como la Pfizer como la Sputnik que son las vacunas más adelantadas en sus procesos de desarrollo ya están comenzando a utilizarse a gran escala. Le pedimos a la población que se vacune, no va a solucionar el problema inmediatamente, pero es una herramienta más. Con la tasa de efectividad que vienen mostrando va a ser el comienzo de la solución.
-¿Para cuándo avisorás el final de esta pesadilla?
Yo creo que con el correr del 2021 y cuando comience la vacunación los números van a disminuir pero nosotros nos preparamos para un año complejo, con muchos pacientes, muchos internados y fallecimientos también.

"Esperamos con ansias la llegada de la vacuna en cantidad suficiente para hacer una vacunación masiva y empezar a dejar en el olvido a esta patología tan desgraciada".
