Una leyenda llamada Roger Federer
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Tras la consagración del Suizo en Australia, un análisis especial, en la pluma de un ex tenista profesional de nuestra ciudad.
(Por Pablo Cantagalli, ex Tenista Profesional de nuestra ciudad).- Reposo, descanso, merecido por cierto. Roger Federer y familia eligen las Islas Maldivas, paradisíaco lugar en el océano índico, para enfriar la máquina y volver a recuperar en buena forma para 2018 toda la sed ganadora que lo propulsó en el 2017 a lugares totalmente insospechados. El master final de ese año, en Londres, lo despedía en semifinales ante un David Goffin, rival que habitualmente no dispara las alarmas de emergencia para el suizo, pero que probablemente se aprovechó de agarrarlo con la guardia baja, con el sabor del deber recontra cumplido y ya sin poder dar alcance, al menos por ese año, a Rafael Nadal en la cima del ranking. De repente, de manera increíblemente fortuita, un amigable conocido que, sin acuerdo previo, se topa por delante del suizo en ese lugar de playas cristalinas. Su nombre Marin Cilic, quien eligió el mismo lugar para llenar el tanque de nafta de su espigada figura. La cordialidad de por medio y la invitación a una sesión de entrenamiento en el lugar de referencia demuestra que nunca es posible para estos campeones salirse por completo de lo que mejor saben hacer.-
Domingo 28 de enero de 2018. La escena del "head to head", pocas semanas después, vuelve a repetirse entre éstos dos, infaliblemente, pero ahora con algo de por medio indesechable, una frutilla por la que todos seríamos capaces de matar. Para el mejor de ésta ocasión, el beso a la copa más codiciada y uno de los títulos más jerárquicos. El que seguramente otorga las credenciales de guapo por salirse recién de una pretemporada y por las durísimas condiciones climáticas que se enfrentan en tierras australianas donde el calor afloja hasta al canguro más saltador. Para Federer lograr el cambio de decena en títulos de Grand Slam y estirar de manera tranquilizadora su ventaja en éste rubro sobre el español Nadal; para Cilic el segundo en su palmarés (US Open 2014 en la previa) y ganarse definitivamente un respeto mayúsculo, ese que por ahora parecen no profesarle ni los cuatro fantásticos, ni tampoco Juan Martín Del Potro, quien cotidianamente lo batía en sus duelos de juveniles y hasta de visitante ya profesionalmente, en el patio del croata, en un calentísimo partido de Copa Davis, que sirvió para coronarnos por primera y única vez.-
Como en las películas en las que el héroe vence al villano Roger salió airoso de una tensa final que consumió más de tres horas de reloj. Las versiones promedios de ambos jugadores decantaron en la lógica (ninguno de los dos jugó su mejor tenis, estando Federer muy intermitente, sobre todo con una herramienta tan importante como el saque y su rival por los nervios de un escenario no tan habitual para él y los pesados antecedentes previos en desfavor, con solo una victoria sobre diez encuentros ante su contrincante de turno); o sea si ambos juegan su "media" el ganador siempre va a ser el mejor, en éste caso con el 6-2 6-7-6-3 3-6 6-1 sembrado por el helvético así fue.-
Qué más podemos agregar del tenista más ganador de la historia que no se haya dicho. La adjetivación posible a ésta altura peca de poco imaginativa. Ya se ha dicho todo, de su técnica inmaculada, de sus cuidados físicos y apego al entrenamiento, su humildad y tozudez para encontrar variantes (por caso la cinética de su revés con spin cuando la pelota todavía no sube por encima de su hombro, con el trabajo y ajuste de piernas que ello conlleva) con los que pueda volver a sobreponerse ante jugadores que en los últimos años le estaban haciendo morder el polvo de la derrota más veces de las que a él le gustaría. Hasta aceptó el consejo de cambio de raqueta, llegando a probar muchas de ellas (siempre de la marca Wilson) y dar con una que lo muñó de más comodidad tanto en fases de defensa como de ataque y hasta en la transición de ambas.-

Toca preguntarnos algo que ni él mismo todavía puede dilucidar. Hasta dónde? Hasta cuándo? Cuál será la última página de un mágico libro de hadas que parece inacabable? Solo se pide que antes de la última función avisen con buena antelación. Porque no solo seremos testigos del fin de la carrera de la más grande raqueta de todos los tiempos, sino que seremos, en su despedida, privilegiados visores de un talento casi sobrenatural que trascendió el tenis, llenando e inspirando además otras disciplinas deportivas. Dejo la encuesta abierta y pido, si se encuentran, se me nombren tan solo cinco deportistas de la historia que puedan pisar un pedestal más alto que el helvético. Porque, insisto sin temor a la equivocación, Federer logró trascender su deporte para inspirar historias de vida misma, una especie de musa o de embajador superador de las fronteras del deporte. Me convenzo de lo afirmado con apoyatura en las lágrimas que dimanaron de los ojos de Rosana, mi mujer, mal que a ella le pese ser citada (y con la segura reprimenda de por medio), cuando Roger ya se explayaba, también lloroso, embriagado y ganado por la emoción, en la entrega de premios post partido, poniendo en contexto que ella jamás pisó una cancha de tenis ni tocó una raqueta en sus más de cuatro décadas y media sanamente vividas. No obstante de algo estoy seguro, así como la secuencia llegó a lo más profundo de su ser, descuento que también lo hizo en muchos otros, que ni siquiera entienden ni lo más básico del tenis y que también se preguntarán que más hay y habrá en semejante figura. Y para culminar, achicando los márgenes nuevamente, ya despersonalizando para auto referenciarme, en mi próxima jornada de entrenamiento, con mis amigos Martín y Paolo, cuando uno de nuestros tiros vuele al fleje de campo rival y se haga inalcanzable, un toquecito de magia y precisión "del Roger", o un poco de la dosis "suiza", lo que es igual, irá, sin dudas, con aquella pelota que seguramente no podremos contrarrestar.-
