Un regreso que lo hace feliz
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El base sanfrancisqueño Martín Müller volvió a San Isidro con la premisa de mejorar la imagen exhibida en la temporada 2013.
Volverá a vestirse de rojo por tercera vez en su dilatada carrera basquetbolística. Mientras tanto, espera el comienzo de la pretemporada con la ansiedad de un novato. Es que su esencia de jugador responsable y aplicado no ha cambiado, tal es así que por iniciativa propia ya viene realizando ejercicios de reacondicionamiento físico y técnico para no dar ventajas a sus 31 años.
El regreso a San Isidro, club que le sirvió de trampolín al profesionalismo y por el cual manifiesta un sentimiento de amor muy profundo, lo encuentra en una etapa de plenitud personal que lo lleva a entusiasmarse con un nuevo desafío en el plano laboral.
Una vuelta proyectada, anhelada, tal es así que no titubeó a la hora de la proposición del entrenador Julián Pagura. Es que su anterior paso por la institución –temporada 2013- no lo satisfizo en la faz individual, una imagen que ahora buscará recomponer, una suerte de deuda interna que quiere saldar.
Verborrágico, de pensamientos claros y precisos, lejos del habitual “cassette”, Martín Emilio Müller, aquel que con 16 años se consagró campeón sudamericano con la Selección Argentina de cadetes en el 2001 y quien luego alternó en diferentes clubes de las máximas categorías del baloncesto nacional, en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO expresó sus sensaciones de cara a una nueva competencia del TNA.
-¿Desde lo alto de tu veteranía de qué manera esperas el comienzo de la pretemporada?
-Los años van pasando, pero la esencia es siempre la misma. Es inevitable estar ansioso, tener ganas de arrancar, imaginar el torneo que se viene, el grupo que se va armar, paso mucho tiempo imaginando lo que va a ser el vestuario, como se va a programar el proyecto del equipo, lo que será la competencia, estoy muy expectante de qué jugadores fichan en los equipos del TNA, siempre proyectando lo que será competencia y ni hablar del desarrollo de nuestro equipo.
-¿Pagura quiso tenerte en el plantel, pero existió otra razón que te convenciera para volver otra vez?
-El sentimiento que tengo por San Isidro es muy especial, viví en el club esa transferencia que se da hacia el profesionalismo, en esta institución aprendí un montón de conductas y maneras de desenvolverme dentro del deporte ya visto de una manera profesional y es un club que me inculcó valores que los arrastré en cualquier aspecto de mi vida como el respeto, solidaridad, de ser responsable.
Por eso cuando Julián me llamó y mostró su interés para que jugara en San Isidro, a partir de ahí no existió otra posibilidad que no sea volver a jugar al club por el que tengo un sentimiento muy grande, siento que tengo muchas cosas para darle y creo es un momento en que me encuentra muy preparado, y haber arreglado en San Isidro me hace sentir pleno.
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