Un merendero le abrió las puertas a otro en el nombre de la solidaridad
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El comedor Emanuel dejó su lugar en barrio La Milka pero en vez de cerrar sus puertas se sumaron al proyecto de la Asociación Civil La Amistad en Frontera donde atienden a chicos y chicas de los barrios San Luis, San Roque y San Javier.
A veces la necesidad aprieta pero nunca se sabe cuánto puede llegar a hacerlo, así nació el año pasado el Comedor Emanuel en la ciudad, un espacio de contención donde los chicos recibían un plato de comida y mucho amor. Sin embargo, las cosas se pusieron difíciles y este año debieron abandonar el espacio donde abrieron las puertas.
Dejaron barrio La Milka pero no cesaron en su meta de seguir construyendo un mundo mejor ayudando a quienes más necesitan de la comida o el acompañamiento para hacer las tareas y a veces solo un oído donde desahogarse.
Cuando las mujeres que atendían el comedor Emanuel dejaron aquel garaje que habían acondicionado con mucho amor otra puerta se abrió ante ellas. Se encontraron con las manos solidarias de quienes son parte de la familia del Merendero La Amistad que funciona en Frontera y este año se convirtió en Asociación Civil.
Se encontraron y en base a las dos propuestas este grupo de Emanuel fue "adoptado" por los integrantes del espacio que funciona en Frontera logrando un buen resultado con esa fusión.
"El comedor solidario Emmanuel se ha trasladado a otra dirección, en otro barrio", empezaba el posteo de los últimos días de febrero que hicieron desde este grupo. Esa primera frase fue complementada por otra más alentadora: "Al no tener posibilidades de acceder a un lugar dentro del barrio nos hemos unido con el Merendero La Amistad y estamos felices de compartir espacio, tiempo e ideas".
Como resultado de esto hay más colaboradores, más raciones de comida y más manos para atender a los chicos y enseñarles que ninguna necesidad puede ser obstáculo para su crecimiento.
Más cenas y meriendas
De esta forma esa "escuelita" que funciona en barrio San Roque pero adonde llegan chicos y chicas de barrio San Luis y San Javier ahora puede brindar la merienda más veces a la semana y complementarlo con la cena al menos para cuatro días.
Los lunes miércoles y viernes las puertas se abren a las 17.30 los sábados por la tarde media hora antes.
En calle 100 al 960 los chicos se encuentran con un amplio espacio verde donde hay juegos y una huerta a la que cuidan y les permite también consumir verduras que a veces sino sería difícil que comieran. Y como no todo es un plato de comida se le agregan las clases de inglés, educación artística, apoyo escolar y psicopedagógico.
Los aportes solidarios siguen siendo bienvenidos, vengan de personas particulares o empresas que decidan apoyar este proyecto comunitario, éstos pueden hacerse a los teléfonos (03564) 15337896 o 15686875.
