Un gran regalo de Navidad: su esposo le donó un riñón
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Silvia Olocco y Daniel Laferla estarán unidos para siempre y no solo por los lazos afectivos. El amor los salvó y el riñón de él le dio la oportunidad de recomenzar la vida.
Por Isabel Fernández | LVSJ
Ellos estarán juntos por siempre. En un gesto de amor que emociona, Daniel Laferla le donó un riñón a su esposa Silvia Olocco para que pueda seguir viviendo.
Silvia tiene 55 años y hace tres meses nació de nuevo gracias al regalo de Daniel. Desde muy joven, la poliquistosis renal bilateral fue dañando la función de sus riñones, primero la ató a una silla de diálisis y finalmente derivó en el trasplante.
En este caso, se trató de una intervención especial, porque por tener distintos grupos sanguíneos no había compatibilidad, aunque gracias al avance de la medicina pudo llevarse a cabo con éxito en el Hospital Privado de la ciudad de Córdoba.
Se conocen desde la adolescencia cuando se pusieron de novios y así como hace 28 años dieron el "sí" tomando el desafío de formar una familia, el pasado 4 de septiembre enfrentaron el quirófano, con una gran fortaleza, sabiendo que con amor todo es posible.
Este matrimonio sanfrancisqueño debió sortear varios momentos difíciles en su vida. A Silvia -quien es docente y preceptora en el nivel Superior de la Escuela Normal- la enfermedad le causó problemas de salud como hipertensión y juntos lucharon, incluso para poder tener a sus hijas María Victoria y Ana Paula, que hoy celebran que sus padres están bien.
Sin dudas esta Navidad y Año Nuevo serán fiestas especiales para ellos y toda la familia. "Dios me dio esta segunda oportunidad y me propuse concientizar sobre la donación de órganos, desde mi lugar pequeño", aseguró Silvia quien junto a su esposo contó su historia a LA VOZ DE SAN JUSTO.
Tras la intervención, ambos están bien. Silvia debe tomar medicación para evitar el rechazo del riñón y cuidarse mucho, no puede permanecer en lugares donde hay mucha gente, ni compartir utensilios o el mate, además de cuidarse en las comidas.
"Tenemos un donante"
La decisión de Daniel fue una sorpresa para Silvia. Mientras se hacía estudios para un posible trasplante y los trámites para ingresar en la lista de espera del Incucai, recibió la noticia: "tenemos un donante", le comunicaron. Enseguida descubrió que el donante era su compañero y el amor de su vida, que muy seguro le dijo: "Está decidido".
"Fue una mezcla de sorpresa y preocupación, porque no me lo esperaba, pero lo agradezco, él me dió la posibilidad de vivir. Siempre estuvo a mi lado con esta enfermedad y ahora también", dijo emocionada.
Afirmó que se sorprendió porque "todavía no tenía la aprobación del Incucai para entrar en la lista de emergencia. La doctora me dijo que el donante era mi marido que fue a decirle que quería darme el riñón".
"El primer sentimiento que me surgió fue el de enojo, porque él es sano, nunca lo operaron de nada y le pregunté: ¿Sabés lo que vas a hacer?. Y él me contestó: 'Sí y está decidido, no me vas a hacer volver atrás' -contó-. No somos compatibles, pero parecía que ésto estaba destinado porque tenemos el nivel más bajo de incompatibilidad, había posibilidades y afortunadamente se pudo hacer".
Un regalo para toda la familia
Mientras Silvia relataba aquel momento tan importante para ellos y su familia, Daniel la miraba con los ojos del amor y el compromiso para toda la vida."En ésto no es uno solo, entra en juego toda la familia, nuestras hijas. Salió esta posibilidad y no lo pensé mucho. Comenzamos sin saber si se podía hacer, estaba la lista de espera y otras alternativas pero esta posibilidad era la más segura", afirmó.
Contó que en el momento de tomar la decisión no pensó en nada y decidió bloquear todo lo negativo. "Confié en los médicos porque si ellos veían que no había posibilidad no lo hacían, yo escuché mucho a los médicos. Hasta último momento no se sabía si la trasplantaban o no. Me acosté en la camilla y ni me di cuenta que me sacaron un riñón, el primer mes me dolió mucho la herida pero pasó. Ahora tengo que tener algunos cuidados, como comer con poca sal y hacer vida normal pero saludable", comentó.
Durante toda su vida pensó que en algún momento iba a llegar el trasplante para su esposa, "no sabía cómo íbamos a enfrentarlo, si necesitaríamos dinero; llegó y gracias a Dios tuvimos cobertura total".

"En ésto no es uno solo, entra en juego toda la familia", aseguró Daniel que disfruta junto a Silvia y sus hijas
Una enfermedad hereditaria
La poliquistosis renal (PQR) es un trastorno que se transmite de padres a hijos. En esta enfermedad, se forman múltiples quistes en los riñones, lo que aumenta su tamaño. La mayoría de las personas con esta patología sufren insuficiencia renal con el paso de los años.
Los síntomas incluyen hipertensión, inflamación del abdomen y dolor lateral o en la espalda. Generalmente el tratamiento consiste en en tomar medicamentos para controlar la presión arterial, pero muchas veces es necesario hacer un trasplante de riñón.
En la familia de Silvia, la enfermedad está presente. Su papá Reinaldo 'Kiki' Olocco, falleció a los 39 años por la poliquistoris que ella heredó y que comenzó a manifestarse con infecciones urinarias y quistes en los riñones a partir de los 18 años, cuando comenzó a controlarse con médicos en Córdoba.
"La enfermedad no me provocó síntomas importantes hasta este año que comencé a sentir mucho cansancio, me dolían los huesos, empecé a tener problemas extras que se relacionan con el mal funcionamiento de los riñones. A pesar de llevar esta enfermedad desde chica pude estudiar, trabajar como preceptora en la Escuela Normal, tuve mis hijas y bailé tap hasta 15 días antes del trasplante", aseguró Silvia.
El trasplante fue especial, ella no tiene hermanos y los médicos no aconsejaban que sea un familiar el que donara porque es una patología hereditaria. "Me dijeron que podían ser mis hijas pero yo dije que no -relató Silvia-, aunque María Victoria era compatible y quería donarme el riñón, pero no quise porque es joven y pensé que puede tener un hijo ella con poliquistosis porque no es una enfermedad que se termine. Después llegó la decisión de mi esposo".
Antes de llegar a la intervención, Silvia hizo tratamiento con un procolo para tomar un medicamento que estaba en prueba para las personas con poliquistosis renal y en ese marco dejó material genético para la investigación.
Concientizar
Después de su experiencia, Silvia y Daniel quieren concientizar preocupados porque sigue faltando gente que done órganos, especialmente el riñón. "Entiendo que es difícil tomar la decisión de donar los órganos del ser querido que falleció -reconoció Silvia- y tomar la decisión de donar estando vivo tampoco es fácil".
"No hay que juzgar a la gente cuando tiene dudas sobre la donación, porque no están informados. Por eso es importante informarse sobre cómo es el proceso con profesionales. Está todo muy bien organizado y es muy buena la atención".
Finalmente agradecieron a todo el personal del Nefrología del Hospital Privado de Córdoba y a sus amigos de la infancia Adalberto Benotti y Regina González que alojaron a Silvia durante la etapa de diálisis en su casa de la ciudad capital.
