Un equipo sanguíneo, con factor “H”
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San Isidro supo redondear una aceptable campaña en la temporada 2001-2002 del otrora TNA. La corta plantilla nacional sobresalió por su amor propio y ensamblado funcionamiento más allá de soportar serios problemas económicos.
En su historial dentro de la segunda división del básquetbol nacional, se puede aseverar que San Isidro siempre ha puesto a prueba el corazón de sus hinchas, los que han sabido resistir tantas cargas de emociones fuertes que no hicieron otra cosa que templar el amor por la entidad de calle Corrientes.
Partidos que se recordarán toda la vida, quizás por lo que había en juego en su momento, o bien por el dramatismo y suspenso que encerraron el trámite y su definición. Batallas en las que "mordió el polvo" y también de las otras esas quedaron grabadas con el sello de inolvidables proezas.
En esa colección de grandes gestas, se encuentra el fascículo denominado "San Isidro, con coraje y personalidad", tal cual tituló LA VOZ DE SAN JUSTO un jueves 7 de febrero de 2002, que relata el memorable triunfo de 112 a 103 conseguido en Puerto Madryn ante el poderoso Conarpesa, por la sexta fecha del TNA-2.
Una suerte de enfrentamiento entre David y Golliat. Y no fue para menos, el rival en cuestión era patrocinado por una empresa pesquera española, por ende tenía un plantel de jerarquía, entre ellos a uno de los extranjeros más valiosos de la categoría - Pop Thornton-, y encima gozaba de la localía.
Enfrente el modesto plantel sanfrancisqueño y bien criollo -se había quedado sin extranjero tras los fallidos rendimientos de Rodney Gidney y Mike Byers-, que llegaba con el pesado lastre que significaba el largo viaje de mil kilómetros en micro. Un panorama como para no ser favorito en las apuestas previas.
San Isidro fue entonces de "punto" en busca de romper los pronósticos apostando sus mejores fichas: el coraje y su aceitado funcionamiento. Enorme victoria edificada en una gran tarea colectiva y altos desempeños individuales en el perímetro como Bernabei (24), Sciutto (22), Toriano (20) y en la zona pintada con Bianco (20). Semejante actuación que incluso el mismo público local reconoció con un aplauso.
Posteriormente los "halcones" quedarían eliminados en la zona reclasificación a manos de Argentino de Junín cerrando honrosamente una dura temporada en la que fue de menor a mayor pese a su corta y desgastada plantilla, que además debió soportar atrasos en sus sueldos producto de la crisis económica del club.
Un plantel dirigido por Daniel Beltramo que quizás pocos recordaban y merecía ser evocado en el año del centenario de la institución "santa". Un equipo de nombres comunes, de gran profesionalismo y al que le sobró guapeza, de esos que ocasionalmente suelen formarse, con un grupo sanguíneo distinto, compuesto por el imprescindible factor "H".
