Un equipo que también juega el Nacional
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Cumpliendo diferentes roles, ellos conforman siempre una formación vital en la organización de la gran fiesta del fútbol infantil.
El Nacional de baby fútbol se apresta a encarar la recta final de una semana deportivamente intensa, que como cada año le da un matiz diferente al verano sanfrancisqueño, inclusive con la infaltable lluvia, obstinada más que nunca en complicar esta verdadera fiesta de amistad y solidaridad que congrega a cientos de chicos de todo el país.
La convivencia en las distintas casas de familia con la presencia de chicos de otras latitudes, la charla fraterna que se instala cada noche en las canchas y el fútbol como excusa principal son atributos valorables de una esforzada organización que cada año sorprende por su eficacia.

Un verdadero desafío para la ciudad toda, pero fundamentalmente para las autoridades de una Liga que desde hace más de cuatro décadas vienen ejecutando una positiva planificación que en este tipo de eventos se torna muy compleja por los muchos factores a tener en cuenta.
Difícil emprendimiento por cierto, aunque siempre se cuenta con un responsable equipo de trabajo, abocado a cada detalle para que nada quede librado al azar. Y allí están ellos, hombres y mujeres anónimos, aportando sus conocimientos, experiencia, capacidad, cada uno cumpliendo su función tratando de garantizar el mejor rendimiento de este aceitado engranaje organizativo.

Ellos no desfilaron con el resto de las delegaciones en la fecha inaugural, tampoco saben de arengas, de gritar goles o se ajustan a un dibujo táctico, pero igualmente a su manera, en cada jornada salen a la cancha a dar lo mejor de sí, porque también conforman un gran equipo que juega el Nacional.
