Un docente creó un proyecto para llevar la escuela a lo profundo del país
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“Caminos de Tiza”, busca resolver problemas de las comunidades a través de lo educativo, "de dar oportunidades y justicia”.
"Caminos de Tiza" es una escuela ambulante que llega a los pueblos más inhóspitos del nordeste responde a los criterios de ser itinerante y comunitaria que tiene lugar en áreas atravesadas por la pobreza.
"Es una propuesta de educación itinerante comunitaria, para niños con y sin discapacidad, en contexto intercultural bilingüe, que se realiza en basurales y barrio marginales", así definió Julio Manuel Pereyra el proyecto "Caminos de Tiza" en diálogo con Cadena 3.
Si bien en un principio estaba destinado para la población del nordeste argentino, en los últimos años se dedicaron a distintas comunidades de la Triple Frontera.
"Junto a Yanina Rossi, nos encargamos de garantizar frecuencias terapéuticas para niños con discapacidad y la continuidad pedagógica para niños sin discapacidad, intentando institucionalizar o reinstitucionalizar los que quedaron excluidos", agregó.
Para esto, Pereyra maneja el guaraní, el portugués, lenguaje de señas, braile y comunicación alternativa aumentativa. "Las grandes escuelas es de los grandes maestros, no de grandes edificios. Son las ganas de intentar de ser el docente que hubiera querido para uno, y lo que mañana quiere para sus hijos", dijo el uruguayo, que ganó por segunda vez el Global Teacher Award, un reconocimiento a nivel mundial.

Subrayó que la esencia de la iniciativa es respetar la identidad cultural donde se lleva esta escuela ambulante, y no ser los maestros que los niños quieren, sino los que realmente necesitan.
"Es importante conocer la realidad que nos golpea. Cada tiza que gasto es una bala que no se dispara: antes que llegáramos había niños que eran mulas del narcotráfico y niñas que eran prostitutas de camioneros", declaró.
En este sentido, "Caminos de Tiza" apunta a atender las diferencias y brindar oportunidades. "Se busca dejar capacidad instalada formando recursos humanos para la diversidad. No hacemos asistencialismo, se trata de resolver problemas desde lo educativo", recalcó.
Pereyra contó que el proyecto nació porque sus padres padecieron discapacidades. "Intento no romantizar la discapacidad, sino plantear una problemática a atender, porque sino caemos que son decisiones de vida a través de algunos ejemplos excepcionales, cuando a grandes rasgos las personas con discapacidad quedan excluidas de la educación, de los ambientes sociales y del plano laboral", manifestó.
Admitió que el mayor sacrificio es por sus padres, porque "ya es un extraño en su casa, una silla vacía y una voz en el teléfono". "Toda elección implica renuncia, y el tiempo que no compartimos, cuando ya no estemos en este mundo, debió haber valido la pena", añadió.
Por último, concluyó: "Por eso, en cada padre veo a mis padres, y en cada niño a mis hijos. Tratamos de generar una mirada sin política partidaria ni adscripción religiosa, sino de llevar la educación en su forma más pura".
