Un anuncio esperanzador
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En medio del desasosiego y la incertidumbre que se vive por la pandemia y por la confusión política y por la delicada situación social y económica, el anuncio de la creación de un polo agroindustrial y logístico en el predio de la Estación del Ferrocarril Belgrano devuelve el ánimo y fragua una nueva esperanza en la recuperación de un sector histórico de San Francisco.
Ha provocado amplia repercusión la noticia de la firma del convenio por el cual se creará un polo agroindustrial y logístico en el predio de la Estación del Ferrocarril Belgrano, en el sur de la ciudad, que funcionará como puerto seco antes de enviar las cargas vía ferrocarril hacia Rosario y Buenos Aires.
Según lo publicado por este diario, a través de este contrato que significará una erogación millonaria y que rubricaron Belgrano Cargas y Logística (Bcyl) y el Grupo GCC a través de una de las empresas que la integran para transporte de cargas y arrendamiento de tierras, se montará un polo que incluye una planta transformadora de productos agroindustriales con sus estructuras de acopio y almacenamiento y sus oficinas administrativas. Mientras, el nodo logístico incluye toda la infraestructura de carga y descarga de contenedores, así como un depósito de contenedores y reparación de los mismos.
De concretarse el convenio, será una realidad la ansiada revitalización de la Estación del Belgrano sobre calle López y Planes. Y podría significar un empuje notable para la resurrección del ferrocarril en la región, así como una importante fuente de trabajo. De este modo, el centro de acopio agroindustrial se podría convertir en una de las más importantes novedades positivas del año para San Francisco y toda la región.
Un país como la Argentina lleva 4 décadas de su vida con los ferrocarriles muertos o agonizantes. Que el tren debe volver no es solo una expresión de deseos. Es una necesidad impostergable para favorecer el desarrollo. Tiene que cumplir una misión similar a la que tuvo cuando la Argentina tuvo su más formidable era de progreso a fines del siglo XIX y principios del XX. Integrar al país, repoblar el interior profundo y desarrollar una estructura de ramales y de logística que permita el traslado y acopio de la producción son estrategias imprescindibles para volver a retomar la senda perdida.
Salvo quienes se sientan afectados muy seriamente en sus intereses sectoriales y económicos, casi nadie pone reparos en que el tren debería convertirse en el símbolo de la definitiva modernización del país. Sin embargo, más allá del anuncio esperanzador de este convenio y de otras inversiones generalmente hechas por privados, no existe un plan reactivador asentado sobre durmientes sólidos. Tan sólo expresiones de deseos, anuncios estrafalarios que se hicieron en otro tiempo y convenios económicos que sucumben ante manejos políticos ineficaces.
El proyecto en cuestión puede ser un eslabón importante en la regeneración del transporte ferroviario en nuestra región. Porque dará servicio a toda la cuenca de influencia de la Estación San Francisco para transportar la carga propia del complejo agroindustrial y la generada también por terceras empresas de la zona. La carga a manejar será para cubrir demandas del mercado internacional y exportaciones a diversos países del mundo, especialmente la zona del oriente medio y el sudeste asiático. Y porque supone una inversión de alrededor de 3.500.000 y será realizada integralmente por empresarios argentinos.
En medio del desasosiego y la incertidumbre que se vive por la pandemia y por la confusión política y por la delicada situación social y económica, el anuncio de este proyecto devuelve el ánimo y fragua una nueva esperanza en la recuperación de un sector histórico de la ciudad, en la posibilidad de nuevas fuentes de trabajo y en la construcción de una logística que permita que el tren vuelva a ser un recurso importante para toda la producción regional.
