Trigo 2022/23: la siembra más atrasada de la última década
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El avance de la región núcleo es de 70%, sólo en el centro sur de Santa Fe las lluvias permitirían seguir. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, el otoño 2022 es el más seco en 30 años. Vaticinan un invierno con poco aporte de agua.
La aguja que marca la siembra se movió tan solo un 5% en la última semana, alcanzando casi 1 millón de las 1,43 millones de hectáreas intencionadas. El avance de la región núcleo es del 70%, el más bajo de los últimos 10 años. Así lo señalan un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Solo en el centro sur de Santa Fe hay posibilidades de incorporar unas 50.000 a 100.000 hectáreas más gracias a las lluvias del último martes 28. En el resto de la región, domina la decepción por los milímetros que no llegaron.
La mayoría de los lotes que no pudieron implantarse, afirman que se destinarán a soja de primera. Es lo que está sucediendo en el sur de Santa Fe, como en Bigand que necesitaría el auxilio de unos 20 mm para terminar con el trigo. En el extremo santafesino, desde Venado Tuerto al sur, las mejores condiciones iniciales hicieron permitieron completar los planes de siembra. En la región son pocos los productores que cuentan con semillas de ciclo corto y que esperarán unos días más por agua. El este cordobés hace semanas que se quedó sin humedad superficial. En Marcos Juárez, la siembra finalizó en el 50% de lo intencionado.
Estado de los lotes implantados
La emergencia está siendo muy lenta y desuniforme y hay pérdidas de plantas, señalan en la región. De no llover, podría haber grandes daños si se generan heladas intensas, advierten en las zonas que no recibieron agua este martes.
En Marcos Juárez el panorama mejora: los cuadros se ven creciendo en buenas condiciones. En el centro sur de Santa Fe, las lluvias de la semana pasada permitirán emparejar el nacimiento de los lotes implantados y completar las fallas de germinación por falta de humedad. "Además, se abre la posibilidad de realizar nuevas fertilizaciones con nitrógeno", agregan los técnicos.
En Santa Fe
faltan entre 100 y 150 milímetros para llegar las medias históricas de lluvias
del otoño. En Córdoba la deuda es de 75 a 125 milímetros. Y en el 37% de Buenos Aires, en el noreste,
el otoño 2022 le debe 100 a 150 milímetros para alcanzar los valores
estadísticos de lluvias de la estación que cumple la función de recargar los
suelos. Esta es una de las grandes causas de porqué el mapa de reservas de agua
edáfica está en naranja y rojo -o sea seco y muy seco- en casi el 50% de la
región pampeana. Si se analizan
las estadísticas por localidades, hay datos que sorprenden. Por ejemplo, el
otoño 2022 es el más seco desde 1963 en Junín (Buenos Aires). Allí, solo
llovieron 79 milímetros (del 21/3 al 21/6) por lo que faltan 186 milímetros
para alcanzar la media de las lluvias de otoño (232 milímetros). Hay que
retroceder casi 60 años para encontrar un otoño más seco. Para Río Cuarto,
Córdoba, el actual es el otoño en el que menos llovió desde 1961: solo
llovieron 28 milímetros. En Córdoba capital, con 12 milímetros, el 2022 es el
otoño más seco desde que hay registros, o sea desde 1986. La sequía del
2020 afectó a gran parte de la Región Pampeana; en Córdoba el rinde fue de solo
15 qq/ha; en Santa Fe, 21,5 qq/ha. Pero en Buenos Aires hubo productividades
récord de trigo y la provincia marcó casi 40 qq/ha (39,5) compensando las
pérdidas y de este modo la Argentina alcanzó a producir 17 millones de
toneladas. En las malas campañas suele
irle mal a Buenos Aires y bien al resto de la región pampeana, o al revés, como
en el 2020. Pero cuando la falta de agua golpea tanto a una como otra se tratan
de sequías con mayúsculas y de alto impacto en los números nacionales. En la
última tormenta (28/6), "los acumulados más significativos, apenas por encima
de los 10 milímetros, privilegiaron puntualmente al centro de Santa Fe y Entre
Ríos, excluyendo totalmente a las provincias de La Pampa y Buenos Aires",
señaló José Luis Aiello, doctor en Ciencias Atmosféricas de la BCR. Para Aiello a
primera década del nuevo mes no provocaría grandes cambios en el régimen de
precipitaciones. "Todo indica que tendremos por delante un invierno con pobre
aporte de agua, con una distribución de humedad muy exigida para los cultivos
de la fina". Aseguró que "esto
solo podría revertirse con un mejor comportamiento pluvial en el próximo cambio
de estación". ¿El otoño más seco en 30 años?
