Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo
“Tenemos que dejar de ver al autismo solo como una condición genética”, planteó un especialista
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El médico Nicolás Loyácono brindó una charla organizada por TGD Padres TEA San Francisco. Allí expuso el llamado “Modelo Integrador Avanzado”, una propuesta que propone un abordaje interdisciplinario y centrado en procesos inflamatorios del sistema nervioso. “Llegó el momento de plantear un nuevo modelo de abordaje del autismo”, afirmó.
En la antesala del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se conmemora cada 2 de abril, San Francisco fue escenario de una jornada de reflexión y debate sobre nuevas perspectivas para abordar el trastorno del espectro autista (TEA). La actividad se desarrolló en el Centro Cultural y contó con la participación del médico Nicolás Loyácono, quien presentó una propuesta terapéutica que plantea un cambio de paradigma en la forma de comprender y tratar esta condición.
El encuentro fue organizado por el grupo TGD Padres TEA San Francisco, integrado por madres, padres y familiares de personas con autismo de la ciudad y la región. Durante la jornada, además del especialista invitado, participaron referentes locales del colectivo y profesionales que trabajan con personas dentro del espectro autista.
Loyácono es director de TEA Enfoque Integrador y presidente de la Sociedad Argentina de Neurodesarrollo y Trastornos Asociados (SANyTA). Fue residente de Clínica Pediátrica en el Hospital Héctor Cura de Olavarría y actualmente se desempeña como jefe del área de Ambiente, Salud y Neurodiversidad de la 4ª cátedra de Medicina Interna del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires.
También dirigió entre 2015 y 2019 el equipo “Trastornos del Espectro Autista: Enfoque Integrador” del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet-UBA) y participa activamente como investigador, revisor científico y autor de libros y trabajos académicos vinculados al autismo.
La jornada se realizó en un contexto de preparación para el 2 de abril, fecha que a nivel mundial busca visibilizar la realidad de las personas con autismo, promover su inclusión y difundir avances en el conocimiento científico sobre esta condición.
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Un enfoque que propone un cambio de paradigma
Durante su exposición, Loyácono planteó la necesidad de repensar los modelos tradicionales que se utilizan para comprender el autismo. Según explicó, en las últimas décadas surgieron evidencias científicas que permiten ampliar la mirada sobre este trastorno.
“Llegó el momento de plantear un nuevo modelo de abordaje del autismo”, afirmó el especialista ante el público que asistió a la charla.
El médico sostuvo que los enfoques predominantes hasta ahora se basaron principalmente en dos miradas: una que considera al autismo como una condición genética presente desde el nacimiento y otra que lo interpreta como una forma de ser dentro de la neurodiversidad.
“Los modelos preexistentes que consideraban al autismo como una condición genética desde el nacimiento y de por vida, como otro modelo que considera el autismo como una forma de ser, en los últimos 20 años han sido interpelados por nuevas evidencias científicas”, explicó.
Según detalló, muchas investigaciones comenzaron a observar procesos inflamatorios en el sistema nervioso de personas diagnosticadas dentro del espectro autista.
“Detrás de toda persona autista hay un proceso inflamatorio del sistema nervioso”, sostuvo Loyácono.
A partir de esta perspectiva, propuso dejar de entender el autismo únicamente como una condición genética o una variación permanente de la neurodiversidad.
“Tenemos que dejar de ver al autismo como un desvío de la normalidad o como una condición genética y pensar integralmente que pueden existir múltiples factores involucrados”, señaló.
El especialista indicó además que, en una gran proporción de casos, se observa un fenómeno particular en la historia clínica de las personas con autismo.
“En el 90 por ciento de las historias de las personas con autismo observamos que en determinado momento de la vida se produce una regresión que genera la pérdida de habilidades previamente adquiridas”, explicó.
Esa regresión suele ocurrir en edades tempranas, especialmente entre el primer y el segundo año de vida, aunque también puede aparecer en otras etapas.
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El Modelo Integrador Avanzado
El enfoque presentado por Loyácono se denomina “Modelo Integrador Avanzado”. Se trata de una propuesta terapéutica que intenta abordar el autismo desde una perspectiva interdisciplinaria y considerando el funcionamiento integral del organismo.
Según idicó el médico, este modelo no descarta las teorías previas sino que intenta integrarlas dentro de una mirada más amplia.
“El Modelo Integrador Avanzado para el TEA incluye el modelo genético y también la idea del TEA como una condición para un subgrupo de personas diagnosticadas”, sostuvo.
El planteo, indicó, fue publicado en el número especial del Journal of Personalized Medicine dedicado al diagnóstico y manejo personalizado del trastorno del espectro autista.
A partir de ese marco conceptual, el especialista propone considerar a las personas con autismo desde una perspectiva médica más amplia. “Hemos podido validar que toda persona con autismo sea vista primero como una persona con una encefalopatía dinámica y de cuerpo entero”, manifestó.
Según señaló, esta forma de comprender el autismo permite abrir nuevas estrategias terapéuticas orientadas a reducir procesos inflamatorios del sistema nervioso.
“Estamos bajando los procesos inflamatorios del sistema nervioso y de esa forma mitigando síntomas de autismo”, dijo.
El especialista utilizó una comparación para explicar la lógica del tratamiento que propone. “Autismo en este modelo es como una fiebre, porque no es una enfermedad en sí misma. No tiene que tratarse con un medicamento, sino que hay que buscar las causas o los contribuyentes”, afirmó.
De acuerdo con su experiencia clínica, en muchos casos la reducción de esos factores inflamatorios se traduce en mejoras en la sintomatología. “En la mayoría de las veces se logra mitigar la sintomatología del autismo, que puede pasar de severo a moderado o leve, o incluso la persona puede salir del diagnóstico”, señaló.
El testimonio de las familias
Durante la jornada también tomaron la palabra integrantes de TGD Padres TEA San Francisco, un grupo autoconvocado de madres, padres y familiares que trabaja para visibilizar el autismo y promover mejores condiciones de vida para las personas dentro del espectro.
María Emilia Moreno, integrante del grupo y mamá de Agustín, un niño de siete años, compartió su experiencia personal. “Agustín venía desarrollándose de manera normal hasta que tuvo una regresión”, relató.
La madre recordó que, frente a ese cambio en el desarrollo de su hijo, comenzó una búsqueda de respuestas en distintos ámbitos del sistema de salud.
“Cuando pasó esto empecé a golpear muchas puertas pero nadie me daba una explicación”, contó.
Según relató, las respuestas que recibía en ese momento generaban aún más incertidumbre. “Me decían ‘es lo que te tocó’ y me recomendaban que haga terapia y no sabía qué me podía pasar el día de mañana”, expresó.
La situación cambió cuando conoció el trabajo de Loyácono a través de redes sociales y luego inició un tratamiento con el profesional. “Hace dos años que estoy con él y eso a mi hijo le cambió la vida”, aseguró.
Moreno explicó que el tratamiento implicó transformaciones en diferentes aspectos de la vida cotidiana. “Tuvimos que hacer muchos cambios, no solo de alimentación sino en la vida familiar”, comentó.
Para la madre, el proceso implica un aprendizaje permanente. “Es un aprendizaje constante pero que nos está llevando por el buen camino”, afirmó.
También destacó que el autismo es un campo en el que todavía hay mucho por investigar y aprender. “En esto hay mucho por hacer. No tenemos que quedarnos solo con lo que conocemos”, sostuvo.
Una mirada desde la psicología
El psicólogo Guillermo Bertotti, también integrante de TGD Padres TEA San Francisco, manifestó su apoyo al enfoque propuesto por Loyácono.
Desde su mirada profesional, manifestó que durante muchos años el autismo fue interpretado principalmente desde una perspectiva centrada en el cerebro.
“Históricamente el autismo fue concebido con un sesgo cerebrocentrista”, indicó. Sin embargo, explicó que la investigación científica comenzó a abrir nuevas líneas de análisis.
“Con el tiempo y la investigación, nuevos hallazgos fueron depreciando la relevancia de lo genético y permitieron abrir otras puertas hacia lo que sería la biología de cuerpo entero”, agregó.
Para Bertotti, esa mirada más amplia permite comprender mejor la complejidad del autismo.
“Hay un hecho fundamental marcado por una causa multifactorial que hace difícil encasillar el autismo dentro de un modelo rígido”, siguió.
En ese sentido, consideró que el trabajo interdisciplinario resulta clave para avanzar en nuevas estrategias de tratamiento.
Un abordaje interdisciplinario
Durante su exposición, Loyácono también remarcó la importancia de ampliar el equipo de profesionales que intervienen en el tratamiento del autismo.
El nuevo enfoque propone incorporar especialidades médicas que tradicionalmente no formaban parte del abordaje del TEA.
“En la perspectiva terapéutica aparecen los profesionales de la medicina con un nuevo rol”, indicó.
En ese marco, señaló que ya no se trata únicamente de intervenciones neurológicas o psiquiátricas. “Hay que pensar en pediatras, inmunólogos y otras especialidades que trabajen sobre el sistema inmune y el sistema nervioso de forma integral”, plantó.
Este modelo, sostuvo, se complementa con las terapias que ya forman parte del tratamiento habitual.
“Participan todos los componentes que ya conocemos como la psicología, la terapia ocupacional, la musicoterapia o la equinoterapia”, detalló.
El objetivo, según el especialista, es generar una intervención integral sobre los factores que pueden influir en la aparición o persistencia de los síntomas.
“Al revertir esa inflamación en el sistema nervioso observamos cómo la sintomatología del autismo disminuye o desaparece”, afirmó.
Para Loyácono, esta perspectiva representa un cambio significativo en la forma de abordar el trastorno del espectro autista. “Ese es el cambio de paradigma del que estamos hablando, desde la Argentina y para todo el mundo”, concluyó.
