Tembladeral político en Europa
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El avance de Alternativa para Alemania en Sajonia-Anhalt reavivó las alarmas en Europa por el crecimiento de la extrema derecha, en un escenario marcado por el descontento social, la crisis económica y el desgaste de los partidos tradicionales.
La historia política e ideológica de Alemania ha marcado el devenir europeo a lo largo del siglo XX. El auge del nazismo y la tragedia de la Segunda Guerra Mundial son episodios que dejaron una huella profunda. Al menos en las generaciones que vivieron esa hecatombe y en las que siguieron.
Sin embargo, esta percepción parece estar cambiando. La aplastante victoria del partido Alternativa para Alemania en las elecciones de la provincia teutona Sajonia - Anhalt, algunas de cuyas consignas se vinculan directamente con lo más extremo de la derecha ha provocado un tembladeral político en ese país y también en el resto del continente europeo.
Si bien se trató de una elección regional en un pequeño distrito ubicado en el antiguo este comunista de Alemania, la posible llegada al poder del Estado regional de un partido de extrema derecha en ese país es un suceso que no pasa inadvertido. Desde el nazismo es la primera vez que ocurre. Y ello, pese a los desesperados intentos de la política tradicional para evitar que esto ocurra.
En verdad, la popularidad de este tipo de agrupaciones extremas va más allá de su ideología. Se trata de un fenómeno que crece en varios países del mundo que no hallan representación en la política tradicional. Las encuestas sostienen que un tercio de sus votantes adhiere a las posturas más extremas que van desde conductas xenófobas hasta la admiración por el régimen de Rusia. Sin embargo, el 85% de quienes afirman haber sufragado por Alternativa por Alemania señalan que es el único partido que les permite expresar su descontento con la política actual.
Es un electorado heterogéneo, pero comparte quejas por la crisis económica y también rechaza la inmigración sin control. Está conformado por una alta proporción de obreros que mantienen una suerte de resentimiento habitual en los alemanes del este, quienes se consideran ciudadanos postergados en comparación con sus compatriotas del oeste. Asimismo, la mayoría son jóvenes: en esta elección regional, la agrupación triplicó los votos que había obtenido en los comicios nacionales de 2021entre los jóvenes de 18 a 25 años.
o todos los líderes de la derecha europea, incluso los que adhieren a posturas más radicales, han acogido con satisfacción este acontecimiento. Por caso, Marine Le Pen, la dirigente derechista francesa, ha manifestado que “estos tipos son demasiado extremistas para nosotros”. Asimismo, hace dos años, Alternativa por Alemania fue expulsada del bloque de derecha del Parlamento Europeo, que integra -entre otros partidos- el liderado por la primera ministra italiana Giorgia Meloni, luego de que se revelase que apoyaba las deportaciones masivas y minimizaba los crímenes de las SS nazis.
Por cierto, el auge de estas posturas extremas tiene mucha relación con los errores de la política tradicional, que no asume su responsabilidad frente a realidades complejas que entremezclan aspectos económicos no resueltos, la corrupción estructural y crisis sociales cuya magnitud no siempre es evaluada de modo correcto.
Por la historia reciente, que este suceso haya ocurrido en Alemania es un dato inquietante. Como lo es también el fracaso de los partidos tradicionales -sin distinción de ideologías- para proponer cursos de acción política que enaltezcan la vida de las personas.
