Sociedad
Susy Chávez: escribir con el corazón
Con 32 años, la docente y escritora sanfrancisqueña Susy Chávez publicó su primera novela “El vasallo enamorado”, una historia de diversidad y autodescubrimiento que la llevó a ser convocada por una editorial cordobesa para presentarse en la Feria del Libro de Buenos Aires. Desde el aula y desde las páginas, apuesta a que los jóvenes se expresen y se animen a escribir su propia historia.
Por María Laura Ferrero | LVSJ
El 30 de abril, en uno de los pabellones de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, una joven profesora sanfrancisqueña firmaba ejemplares de su primera novela. Lo sorprendente no fue solo su presencia en un evento reservado para grandes editoriales y escritores consagrados, sino cómo llegó hasta allí: autogestionando la publicación de “El vasallo enamorado” junto a la editorial cordobesa Tinta Libre, que apostó por su historia y la convocó por el nivel de ventas.
“La editorial me había dicho que, si el libro se vendía bien, había una posibilidad de llevarlo a la Feria. Pero no era nada seguro”, contó Susy Chávez, de 32 años, docente del Ipem Nº 145 Dr. Francisco Ravetti. “Por mi cuenta me hice un curso de marketing para poder promocionarlo en redes. Fue todo un trabajo silencioso, pero constante”, explicó.
La noticia llegó con un llamado inesperado el 1 de abril. “Me dijeron que había sido un éxito en Córdoba y que querían llevarlo a Buenos Aires para abarcar más público. Fue una alegría enorme”, recordó.
La sorpresa del público lector
Susi viajó a Buenos Aires con nervios, pero también con una carpeta llena de sueños. “Nunca había estado en una feria tan grande. Me dijeron que iba a tener que presentar el libro, firmar si alguien lo compraba… pero no sabía qué esperar. Y la verdad es que la gente fue muy amable, muy cálida”, dijo emocionada.
Lo más impactante fue encontrar personas que ya habían comprado su novela, incluso antes de su llegada. “Había una chica que literalmente vino corriendo porque se le atrasó el colectivo. Quería que le firme el libro. Me quedé una hora más porque venía mucha gente. Fue increíble”, narró.
Muchos lectores no solo lo habían leído en pocos días, sino que se sintieron profundamente conectados con la historia. “Algunos me decían que se vieron reflejados, o que les recordó a alguien cercano. Eso fue lo más fuerte: saber que lo que uno escribió en soledad genera algo en el otro”, reflexionó.
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Una historia con raíces sociales
“El vasallo enamorado” no es una historia más. Ambientada en un universo medieval con tintes fantásticos, su protagonista es un joven que, al iniciar su vida de servicio en la corte, comienza a descubrir sentimientos que no puede nombrar y que lo enfrentan con los prejuicios de su entorno.
“El disparador fue algo que me marcó. Un amigo mío fue discriminado por su orientación sexual mientras hacíamos un curso de preceptoría. Encontró un mensaje horrible en un baño. Eso me dolió mucho, y sentí la necesidad de escribir algo a partir de eso”, confesó.
La novela propone un proceso de autodescubrimiento en un contexto donde expresar lo que uno siente puede implicar una condena. “Quise que ese personaje pudiera atravesar lo que mi amigo atravesó, pero en una historia que tuviera un poco de magia. Que pudiera encontrar una salida, aunque sea en la ficción”, sostuvo.
La literatura como espejo
Desde su publicación, la novela no solo se vendió en librerías, sino que tuvo un recorrido anterior en internet. “La había subido a una plataforma en 2016. Ahí empezó a tener comentarios. Mucha gente me decía que les ayudaba en momentos difíciles. Que se sentían menos solos”, contó Susy.
En esos mensajes de sus primeros lectores encontró una certeza: su escritura podía ser un canal de acompañamiento emocional. “Había quienes me decían que estaban en una situación depresiva y que se sintieron tocados por el personaje. Esa fue la señal que me llevó a pensar en publicarlo en papel”, explicó.
Infancia llena de cuentos
El vínculo de Susi con la escritura nació en su casa, antes de ir al jardín. “Mi mamá quería ser maestra y no pudo, pero se compraba libros escolares. Nos leía cuentos y nos hacía preguntas para que pensáramos sobre lo que habíamos escuchado”, recordó.
Cuando ella no podía, eran sus hermanos mayores quienes le leían. Fue así como, entre lecturas compartidas y la curiosidad infantil, Susy descubrió que los cuentos tenían autor. “Un día mi hermano leyó algo y al final dijo ‘escrito por Pablo Neruda’. Ahí entendí que había personas detrás de esas historias. Yo quería eso: dejar algo escrito que la gente pudiera leer incluso después de muchos años”, dijo.
Su entusiasmo fue tan precoz que cuando ingresó al jardín de infantes ya sabía leer y escribir, y lo hizo llevando entre sus manos un cuento propio, ilustrado por ella misma. “Desde que tengo memoria, escribo. Para mí fue siempre una forma de existir en el mundo”, aseguró.
Literatura en el aula y con sello propio
Como docente, Susi también intenta transmitir esa pasión a sus alumnos. “Desde el primer día propuse proyectos donde los chicos pudieran producir sus textos. En mi primer año trabajamos sobre la identidad, leían literatura argentina y luego escribían relatos a partir de entrevistas a sus familias. Hicimos un librito que se llamó Somos. Fue hermoso”, contó.
Para ella, la literatura sigue siendo un refugio, incluso en tiempos de inmediatez digital. “Leer te permite conectar con vos mismo, interpretar a tu manera, sin spoilers, sin que te digan qué pensar. Te refugia, te acompaña, te hace sentir menos solo”, opinó.
Apostar, persistir y no dejar de creer
El camino hasta lograr la publicación no fue fácil. “Yo lo edité más de veinte veces. Siempre me parecía que podía estar mejor. Pero llega un momento en que tenés que decir ‘basta’, confiar y soltar”, señaló.
Buscar una editorial también fue un proceso largo. “Muchas editoriales no publican historias con temáticas diversas. Tuve una propuesta de España, pero preferí empezar en Argentina. Quería que me leyeran acá primero”, aclaró.
La editorial Tinta Libre le ofreció una publicación bajo demanda. “Eso fue clave. No te obligan a imprimir cien libros. Vas sacando lo que necesitás. Para alguien que empieza, eso es fundamental”, detalló.
Nuevos proyectos
El éxito en la Feria no la detuvo. Al contrario, la impulsó. “Tengo varias novelas ya escritas. Estoy trabajando en una más cortita, más simple, que quiero publicar pronto. También tengo una historia sobre una persona que no puede sentir emociones. Y otra más oscura, con vampiros. Cada una tiene su estilo”, adelantó.
Sus referentes literarios son claros: Tolkien, por su mundo fantástico, y Jane Austen, por su sensibilidad en el romance. “Me gustaría algún día alcanzar algo de eso. Pero lo importante es seguir escribiendo”, dijo con humildad.
Una misión de vida
Cuando se le pregunta qué significa para ella escribir, no duda: “Es mi misión. Lo hago desde que tengo memoria. Me puede faltar la música, la serie, pero no la literatura. Es lo que me conecta con el mundo”.
Y cuando se le pide un mensaje para quienes sueñan con publicar, no lo duda: “Si vos no creés en lo que podés lograr, nadie más lo va a hacer. Aunque no esté perfecto. Lo importante es intentarlo. Escribir es un camino donde uno madura con cada palabra. Nada es imposible”. Y finalizó: “No sabés si sos buena hasta que te animás a sacarlo para afuera”.
Hablar con el corazón
Susy Chávez no solo es autora de una novela que sube puestos en los rankings de ventas de librerías y redes sociales. Es también una mujer que transformó el dolor en literatura, que encontró en las palabras un puente para abrazar a otros. Que le habló a los jóvenes con empatía, desde la ficción, para decirles: “No están solos”.
Con humildad y constancia, tejió su propio camino literario. Y aunque todavía prefiere los márgenes antes que los reflectores, ya dejó su huella. En un pabellón de la Feria del Libro, en una portada ilustrada con delicadeza, y sobre todo, en las emociones de sus lectores.
