Superar la adversidad en 2017 para recibir un año mejor
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A veces la vida te pone delante una prueba límite que exige dar más para poder sobrepasarla. Este año, la familia Rassetto Samud sufrió en abril un voraz incendio en su casa mientras dormían. Hoy, pasados varios meses levantarán la copa y brindarán no solo por haber podido recuperar su casa sino además porque el sentido de la vida para ellos pasó a ser otro y más importante.
El año 2017 sorprendió a muchos con pruebas límites que supieron sortear y tuvieron final feliz. Cuando todo se cree perdido, el ser humano demuestra su fortaleza y nada lo detiene. Un incendio voraz, como ocurrió en casa de los Rassetto Samud en abril, o el naufragio en la Laguna Mar Chiquita donde participó Eduardo Bonzano en junio, son ejemplos de situaciones límites que con el tiempo se convirtieron en algo más que una anécdota. Son lecciones y en el balance, los prepara para un 2018 con nuevos valores y formas de ver la vida.
Nueve meses pasaron de aquel 20 de abril cuando un descuido en la cocina causó un incendio en el interior de la vivienda de la familia Rassetto Samud, dañando la planta baja y parte del primer piso.
Ahora, en enero esperan terminar con todos los arreglos quedando solo detalles y la habitación matrimonial. "En estos nueve meses se gestó una nueva casa que para nosotros fue el motor para pensar la vida de otra manera", cuenta Rodolfo Rassetto, padre de familia.
"No hubo una desgracia personal, sí tuvimos pérdidas materiales y edilicias", agrega.
Para Cintia Samud, su pareja, "cerramos el año tranquilos; la tormenta ya pasó. Esperamos un 2018 igual o mejor porque hay cosas que no se van a recuperar jamás como la perdida de mi madre al poco tiempo del incendio. Ahí empezás a valorar que todos estamos bien y solo perdimos lo material".
Según contaron, el siniestro sufrido reafirmó los lazos de familia, los que hoy se encuentra inquebrantables: "En cada interna familiar, en cada discusión, nos acordamos de lo que vivimos y nos termina uniendo", asegura Rodolfo, "lo malo se convirtió en algo superador para nosotros. Fue un contratiempo, no un problema", agregó.
Lo que sí lamenta la familia es la ausencia de Negrita, la compañera más fiel de Rodolfo. "Ahora Max - el perro adoptado de los Rassetto que sobrevivió al incendio- se las arregla para darnos el doble de amor a todos".

Una oportunidad
La familia Rassetto está terminando los últimos detalles de su casa. La cocina, que se había quemado casi íntegramente por la exposición a un fuego de 4000 grados, hoy cuenta con paredes en gris oscuro, muebles y electrodomésticos nuevos y en una de sus paredes, el padre de familia le puso su toque artístico con un colorido y gran cuadro.
En la planta alta, la pintura del salón principal tapó las marcas del derretimiento de muebles y objetos aunque solo queda el vestigio de un viejo aire acondicionado que no se pudo remover.
La buena noticia es que los cuatro niños que habitan en el hogar; Juan, Santiago, Mora y Maxi; tuvieron la oportunidad de cambiar los colores de su habitación: "Nos gusta mucho cómo quedó la casa. Nosotros participamos de la elección de los colores en general y cada uno pudo elegir el tono que quería para su habitación", cuentan.
Del morado al rosa, los grises y los detalles en sus cuartos revelan la ingenuidad de los chicos: "Me gusta más mi pieza ahora que antes", bromea la única niña de la familia.
En el momento del siniestro, los chicos contaron con el apoyo de familiares y compañeros de colegio que los invitaban a dormir a sus casas: "Pudieron fortalecer los lazos con sus amigos y siempre estuvieron contenidos por las personas que nos quieren", explican los padres.
"Todos entendieron que había que hacer un esfuerzo para poder tener la casa de nuevo en pie y demostraron tener la madurez y los valores que se necesitan ante la adversidad", reflexionan.
Tras el incendio, Rassetto expresó que "todo se tomó con bastante naturalidad porque nadie salió herido y es un aliciente para pensar que todo tenía solución. Quedó como una anécdota familiar", concluye.
