Sufrió un feroz asalto en su casa, hoy se recupera y lo puede contar
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A casi un mes del brutal robo y salvaje golpiza que sufrió en su casa de calle Boero Romano al 200, la maestra jardinera Liliana Sandez, de 45 años, se encuentra en plena recuperación.
A casi un mes del brutal robo y salvaje golpiza que sufrió en su casa de calle Boero Romano al 200, la maestra jardinera Liliana Sandez, de 45 años, se encuentra en plena recuperación. Su rostro ya no muestra hoy lesiones de los golpes propinados y sus dos costillas izquierdas fisuradas poco a poco le permiten volver a su rutina en La Fábrica Club, donde sus "pollitos" -como ella bautizó a sus alumnos-, familia y amigos, le dan la energía necesaria para seguir adelante.
Sandez, pese a las mejores, no olvida lo sucedido aquel sábado 27 de enero y asegura que necesita respuestas "porque fue muy feo lo que me pasó".
- ¿Cómo está hoy a casi un mes de aquella noche?
Estoy mucho mejor. Actualmente estoy tomando dos pastillas calmantes para el dolor en las costillas y el fuerte golpe en la cabeza. Los médicos que me atendieron me dijeron que era muy sana y por eso no tengo ningún tipo de marcas ni hematomas, porque calculaban que al menos iba a estar un mes con la cara manchada. Me puedo mover normalmente pero en los días de humedad siento los dolores.
- ¿Costó regresar a la vida normal?
Los médicos dieron indicaciones específicas de que no me mueva tanto porque saben lo inquieta que soy. Tuve días de reposo completo en casa pero poco a poco retomo la actividad.
- ¿Qué piensa de todo lo ocurrido?
Que no fue al boleo y que tenían alguna información. Pero confío plenamente en la Policía y en la Justicia, que están llevando adelante la investigación. Me dieron mucha confianza quienes están atrás del caso, se preocupan por mi salud, pero necesito respuestas porque fue muy feo lo que me pasó.
- ¿Pensó en mudarse o tomar otro tipo de recaudos?
No, nunca lo pensamos. Tengo seguridad privada, alarma. Más no sé qué hacer. Desde aquél día no salgo de noche y si tengo algo que hacer, lo hago acompañada. Tengo miedo, pero confió en que todo se va a resolver y no dejo que esto me supere. Al principio, cualquier ruido me asustaba, ahora ya no. Los vecinos en mi barrio -Independencia- también están asustados porque nunca ocurrió algo similar.
- ¿A qué se aferra para su recuperación y para sobrellevar estos días?
A Dios y a la gente le pido, a mis amigos, a mis exalumnos y todos los que se comunicaron conmigo que recen para que esto se resuelva.
- ¿Qué recuerda de aquél día?
Eran aproximadamente las 23.15 cuando estaba llegando a mi casa. Había salido del club (La Fábrica) alrededor de las 21 porque había un torneo de paddle. Le llevé la llave del club a uno de los profesores que estaba haciendo uso de las instalaciones a La Bancaria y una amiga que es vecina me acompañó. La regreso a mi amiga a su casa que vive aquí cerca y cuando ingreso a mi domicilio desactivo la alarma y entro mi camioneta. Cuando estoy cerrando las puertas del lado izquierdo del portón de mi casa, veo que se acerca una persona encapuchada corriendo. Intento salir hacia fuera y ahí me agarra y me tira al suelo. Había otra persona más que no sé en qué momento apareció, me levantaron y me tiraron en un rincón del garaje. En un momento pensé que me moría porque no podía respirar.
- ¿Qué pasó después de que la redujeron?
Una de las personas se colocó sobre mí, me dobló los brazos hacia atrás y empezó a golpearme en la cara a puñetazos y contra el piso, en la parte derecha. Mientras tanto, me pegaba patadas en las costillas, a tal punto que me fisuró dos. La otra persona iba y venía buscando plata. Al otro día tuve un fuerte mareo y me di cuenta que había recibido un fuerte golpe en el lado izquierdo de la cabeza con el pie de una vieja bacha de baño que estaba ahí porque remodelamos la casa.
- ¿Qué le decían mientras la golpeaban?
La que caminaba por mi casa preguntaba dónde estaba la plata, que querían el dinero y yo les respondía que no tenía.
- ¿Usted tenía dinero?
Recordé que tenía la plata de los sueldos de los profesores de la Escuela de Verano y se las di. Sino, plata no tengo. Se las di y les dije: "Llevatela y váyanse, porque no tengo más nada".
- Usted vive con su mamá
Sí y gracias a Dios estaban durmiendo y no se despertó. Ella tiene 76 años. Si se hubiera despertado, no sé qué habría sucedido.

Liliana Sandez vivió un pésimo momento tras sufrir un robo en su casa. Hoy se recupera gracias al apoyo de familiares y de sus alumnos de La Fábrica Club
- A su parecer habrían sido dos mujeres las atacantes...
La que daba vueltas por mi casa reconocí que era una mujer por su voz. Y la persona que estaba sobre mí, por su contextura y forma del cuerpo, deduje que también era una mujer. También porque vi que tenía zapatillas deportivas femeninas. Hoy pienso que si hubiera sido un hombre, hubiera hecho algo para que yo me asuste.
- La amenazaron con la presencia de un hombre, un tal "pelado" que si usted no entregaba el dinero, la iba a violar.
Sí.
- ¿Conoce a alguna persona con ese apodo?
No, eso lo tiraron al azar para que yo me asuste y quede inmóvil. Por dentro pensaba: "Es lo único que me faltaría, que me violen". Estaba muy nerviosa.
- ¿Cómo siguió la escena luego de los golpes?
Una siguió revolviendo cosas y la otra me encerró en el baño. Me sentó en el inodoro, me puso los pies hacia atrás y me los ató con una campera que tenía en el hombro. También me ató las manos con el cable de una plancha que teníamos en el vanitory y empezó a rociarme con alcohol etílico en la cabeza. Les pedí que se fueran, que en el teléfono celular tenía los números de mis vecinas y que ellas iban a llamar a la policía. Allí se escaparon, me robaron la llave del garaje y cerraron el portón. Pero éste nunca lo trabaron y quedó entreabierto.
- ¿Cómo logró liberarse?
No podía abrir los ojos y estaba mareada por el alcohol que me habían tirado en la cabeza. Me levanté y me caí. Quise tocar la alarma pero estaba desactivada. Ni recordé despertar a mi mamá. Probé salir por el portón del garaje. Ahí me caí dos veces más hasta que pude salir y pedirle auxilio a mi vecina de enfrente, Liliana y a su marido. Cuando me asistieron entré en crisis. Luego llegó la Policía y la ambulancia que me llevó al Sanatorio Argentino.
- ¿En algún momento perdió el conocimiento?
No, siempre estuve consciente de lo que pasó. El médico neurólogo que me atendió, el doctor Raúl Villafañe, me dijo que por suerte la inflamación fue hacia arriba, porque si hubiera sido hacia abajo, al cerebro, hubiera quedado inconsciente y me tendrían que haber intervenido quirúrgicamente por el golpe.
- ¿Cómo fue cuándo llegó a la clínica?
Las enfermeras del Sanatorio Argentino me pedían que no vaya al baño, para que no me vea en el espejo. Lo habían tapado pero soy muy inquieta y me quería ver. Fui, me vi y tuve otra crisis de nervios y llanto que no podía parar. Era un monstruo. Estuve tres días internada.
El apoyo de sus alumnos
- Sus alumnos son fundamentales en su vida...
Mis pollitos son todo para mí. Los necesitaba para estar bien, así que a la segunda semana, dolorida, vine a verlos.
- ¿Qué sabían ellos de lo que le pasó?
Las mamás le dijeron que había tenido un accidente en motocicleta y me había golpeado, pero ellos saben que la seño Lili no tiene moto, sino camioneta. Dos de mis pollitos me visitaron y vieron mi rostro, y supieron que me habían golpeado y ahora me cuidan y miman. Estoy agradecida por el apoyo incondicional de la gente que me conoce como el equipo de La Fábrica Club, mi hermano Jorge, a toda mi familia, mi madrina y tío, Fernanda y Rafa; y los que no me conocen, que se conmovieron con lo que me pasó. Hoy estoy encaminada, dejo el pasado atrás y quiero seguir adelante en busca de la verdad.
