Suena bien en todos los ámbitos
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El titular de la Agencia Córdoba Deportes, Héctor "Pichi" Campana, habló de su positiva gestión política, evocó su exitosa etapa deportiva como también aludió a la Fundación Corazoncito, otro logro en su intensa vida plena de desafíos.
Por Carlos Ludueña | LVSJ
Sin dudas que es un placer hablar con él, una persona abierta, sencilla, frontal, de palabras de una sola tonalidad, sin grises. Una buena conexión que se ha mantenido a través de varias entrevistas que este cronista tuvo el gusto de realizarle y en las que siempre reflejó su pensamiento con total convicción y honestidad, quizás el mejor retrato de su personalidad.
Como de costumbre, la charla volvió a ser distendida, lejos de cualquier formalidad. "Pregunta lo que quieras", tiró mientras se acomodó en la silla. Sentados frente a frente, el titular de la Agencia Córdoba Deportes, Héctor Oscar Campana o mejor dicho "Pichi", como le gusta que lo llamen, mostró su costado simple y humano en cada pregunta.
Uno de esos tipos "tocado por la varita mágica", por todo lo logrado en su vida en la que enfrentó desafíos, actuando bajo presión en cada escenario como ocurrió en la historia de vida de su hija María Natasha, quien nació con una insuficiencia cardíaca severa. Una lucha en la que salió victorioso y derivó en la creación de la Fundación Corazoncito para niños que sufren problemas cardíacos.
Aquel consagrado basquetbolista, emblema de Atenas de Córdoba, de notable palmarés que lo convirtió en ídolo popular y que tras su retiro allá por el 2003 tomó el riesgo de comenzar la carrera política para seguir estando cerca de la gente, función en la que ya lleva 17 años. En rigor de verdad, un grande que en consonancia con su apellido suena bien en todos los ámbitos.

-¿Sabías que al volcarte a la política arriesgabas el enorme
prestigio ganado como deportista, qué se trataba de un terreno más difícil que
una cancha de básquet?
-Lo sabía, me lo dijeron, si debo ser sincero fue una parte de las dudas que tuve en algún momento antes de tomar la decisión y tal vez en los primeros años. Pero de algo que siempre estuve muy seguro es lo que quería hacer más allá de los errores que uno pueda haber cometido, más allá de las situaciones que uno puede vivir en la vida política que después con el tiempo vas entendiendo.
Creo que hice las cosas de manera decente, soy una persona más que pública, esta es la realidad, no estoy exento de cometer errores como cualquiera, pero bueno, trato de hacer las cosas como las hice en mi vida, con esfuerzo, sacrificio y de la manera más transparente posible.
-¿La decisión tomada fue porque querías cambiar algo? ¿Dejarles
una provincia mejor a tus hijos?
-Creo que el punto de comienzo de todo esto, de decir puedo hacer algo en lo político, fue cuando muchos años atrás con otros padres y médicos que operaron a mi primer hija María Natasha, se creó la Fundación Corazoncito que ayuda al Servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital de Niños y eso me hizo ver que podía hacer otras cosas, esa es la realidad.
Cambiar, no sé, no voy a ser tan pretensioso de decir voy a cambiar algo que mucha gente quiere que cambie, pero sí puedo decir que por lo menos lo que depende de lo que uno hace, trato de hacerlo como yo me lo imaginaba cuando no era dirigente político.

-¿Frente al
descreimiento de la gente en los políticos, tratas de ser uno diferente?
-Mira, es difícil que la gente crea en los políticos cuando hay tantas necesidades, tantas situaciones no resueltas en nuestro país. Si me preguntas, creo que la política es la herramienta para cambiarle la vida a la gente.
Sí, hay una deuda de la política con la sociedad argentina, una gran deuda, es evidente que no ha llegado a todos los sectores, es evidente que hay sectores sí han recibido la ayuda del estado, que los ayudó para desarrollarse pero que todavía cuando tenés un país con más del 30 por ciento de pobreza, con una indigencia importante, bueno, falta gran parte de la tarea.
-¿Qué haces para ser
mejor en tu función?
-Trato de manejarme de manera responsable, después cada uno evaluará, esta es la realidad. No corresponde que me califique obviamente, pero trato de hacer las cosas de la mejor manera posible en el área o sector donde me toque.

-¿En este recorrido político que es lo que te hizo más
feliz?
-Tal vez cuando uno soluciona un inconveniente, así sea algo menor y te lo agradecen aunque en definitiva es hacer lo que nosotros tenemos que hacer.
-¿Estás cómodo en tu nueva función?
-Te diría que hoy estoy en uno de los momentos donde me siento feliz porque estoy en un área que conozco, tengo experiencia política ya de muchos años y estoy en algo que viví toda mi vida: el deporte.
Si bien cuando fui vicegobernador tenía a cargo el área de Deportes pero no es lo mismo que estar hoy al frente y en contacto con la actividad deportiva todo el día. Me siento muy feliz en lo que hoy me toca, motivado y con muchas ganas de poder hacer y dejar cosas.

-¿Te gustaría que te recuerden cómo el gran deportista que
fuiste, un exitoso político o una persona que siempre le puso el corazón a
todo?
-Te diría que la tercera opción es la que me gusta más, porque a todo lo que hago le pongo mucha pasión, mucho corazón. Es inevitable y me pasó sobre todo con estos últimos años, ver el cariño que la gente me brinda por mi etapa deportiva, encontrarme con gente en diferentes lugares que te recuerda la época dorada de Atenas.
En ese sentido me pasó que caminando con Marcelo (Milanesio)
por la peatonal nos gritaron "gracias por lo que nos hicieron vivir", así que
me siento un privilegiado que alguien me recuerde porque lo hice feliz y
haciendo lo que a mí me gustaba, esto es lo loco de todo esto.
No jugué al básquet para agradar a la gente sino porque me gustaba, logré todas las cosas porque era mi responsabilidad, pero aún así uno se da cuenta cómo le cambiaba la vida o hacía feliz a mucha gente. La verdad que esa fue una etapa hermosa que tengo la suerte de seguirla viviendo.
-¿A propósito que podés decir de Marcelo Milanesio?
-Como deportista un fuera de serie, como compañero un tipo a escuchar e imitar, pero lo que siempre más rescato es que después de haber terminado nuestras carreras nos hicimos mucho más amigos de lo que éramos.
Hoy destaco algo que parece tonto pero no lo es, que hoy nos podemos decir "Te quiero Marcelo", "Te quiero Pichi", no te digo que somos como hermanos pero tenemos una relación excelente, los dos nos preocupamos porque estemos bien, nos interesa lo que le pasa al otro y eso para mí no tiene precio.
-¿Te pone orgulloso ser una de las caras visibles de la
Fundación Corazoncito?
-Siempre digo que tal vez sea el integrante más conocido pero esto nació del doctor Norberto De Rossi, lamentablemente ya nos dejó, el jefe de Servicio de Servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital de Niños, él junto con otros padres forjaron la idea de ver de qué manera se podía ayudar al Servicio de Cirugía del Hospital, nos invitaron a participar y bueno, ahí uno empezó a colaborar. Tal vez soy la cara conocida de Fundación Corazoncito pero hay mucha gente importante que colabora.
La Fundación tiene un programa para cirugías en recién nacidos de alta complejidad y continúa trabajando y especializándose en cardiopatías complejas, capacitamos a médicos, ayudamos en la manera que entendíamos era mejor optimizar los recursos que contaban.
-¿Dios te puso una dura prueba, sos creyente?
-Creo en Dios pero no soy practicante. El tiempo me hizo dar cuenta que fue a mi primera hija María Natasha a quien la puso a prueba, yo simplemente la acompañé como padre. En realidad a mí no me pasó nada sino a ella que tuvo que aguantarse las operaciones por su marcapasos, la que tuvo una vida difícil, que tuvo que luchar por su salud y hoy tiene 28 años, es toda una mujer y es lo que me pone contento.
Fueron momentos duros, en aquellos años tuvimos que viajar a San Pablo, Brasil, para que ella pudiera ser operada del corazón.

-The Last Dance evocó el histórico partido de la Selección
nacional y el Dream Team de Michael Jordan en 1992. ¿Qué recuerdo tenes?
-Estar en cancha frente al Drem Team de Michael Jordan fue una motivación especial, es que jugábamos frente a nuestros ídolos. Me tocó marcar a Jordan, yo dejaba la vida mientras él jugaba un picadito como si estuviera en el patio de su casa. Recuerdo que había una diferencia física abismal además de lo que ellos jugaban.
-¿Rememorar tu carrera deportiva no alcanzarían las 24 horas
del día, pero que recuerdos te surgen repentinamente?
-Es difícil, podría ser el primer título con Atenas ganándole la final a Ferro, también el de la Liga 2003 y la Liga Suamericana 2004.
Pero está el Open Mc Donnalds que se jugó en París en el '97. Fue un torneo internacional donde jugaba el campeón de Sudamérica, contra los campeones de Europa y la NBA. Perdimos la semifinal con el Olympiakos sobre el final, así que estuvimos muy cerca de jugar la final con los Chicago Bulls de Michael Jordan.
-Por otra parte se está cumpliendo el 20º aniversario del
Argentino de básquet en San Francisco que ganó Córdoba y te despediste junto a
Marcelo Milanesio...
-Qué noche la del 15 de junio de 2000, me enseñaron fotos de aquel campeonato. Fue una cosa muy loca porque parecía que era un campeonato que se iba a ganar fácil y lo terminamos ganando de una manera agónica y por acciones de Marcelo y mía, ni que lo hubiésemos planeado.
Una noche muy especial donde con Marcelo decidimos jugar con la camiseta cambiada, Marcelo usó la "5" y yo la "9", como nos estaban mimando de grandes no nos dijeron nada, hacíamos lo que queríamos (risas).
Fue muy lindo, un partidazo que se ganó sobre el final y recuerdo la euforia que hubo en la gente, algo increíble. Fue el último partido oficial que jugamos juntos con Marcelo.

-¿Por qué te apodaron "Pichi"?
-Como descendiente de italiano de sobrenombre me pusieron "Pichin", pero después quedó reducido a "Pichi", esa es la historia que me contaron mi papá y mamá. Si bien mi nombre es Héctor Oscar, en cualquier ámbito que me ha tocado participar como en el colegio, el deporte, en la función pública he dejado de ser el "Pichi" y la verdad que al apodo lo tomo como una muestra de cariño totalmente.
-¿Algo para agregar?
-Aprovecho para dejarle saludos a Gerardo Secrestat, Gastón Blasi, el "Colorado" Porcari, a y tantos otros que hemos enfrentado que ya no me acuerdo. San Francisco es una ciudad a la que siempre veníamos a jugar y tenía muy buen básquet, entonces siempre disfruté de venir a esta ciudad y cada tanto me cruzo con alguno que nos enfrentamos en aquellos tiempos.
