Su pasión ahora la llevó a París
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Julieta Murgio desembarcó en Francia para continuar con su tarea de cuidar caballos en la elegante disciplina.
Subida a su pasión salió a galopar por el mundo atravesando diferentes fronteras en base a su reconocida capacidad profesional. De la enigmática Arabia Saudita a la fascinante y glamorosa París donde ahora hizo escala para seguir aquilatando experiencia y creciendo en la faz deportiva y personal en su peregrinar por el mapa del polo.
La sanfrancisqueña Julieta Murgio en un nuevo contacto con LA VOZ DE SAN JUSTO, se refirió a esta nueva etapa de trabajo iniciada en suelo francés junto a sus nobles amigos, los caballos, siguiendo con el desarrollo del sofisticado como vigente deporte.
-¿Cuándo desembarcaste en Francia?
-A principios de junio estando en Arabia Saudita, nos mudamos a Francia con mi compañero Miguel a trabajar en la temporada de polo europea que es nuestra primera allí. Llegamos en plena disputa de una copa en el club Domanie de Chantilly a unos 40 km de París aproximadamente, en donde ni bien bajamos del avión nos pusimos a trabajar. Nuestro patrón nos necesitaba medio urgente y había mucho trabajo así que no dudamos en poner manos a la obra.
Así y todo fue que ni siquiera tuvimos tiempo para conseguir un chip y estábamos sin teléfono, ni internet por durante casi 20 días, pero fue muy divertido.
Si bien no conocíamos a nadie, no demoramos mucho en hacernos compañeros, que se portaron excelentes con nosotros. Un dato muy curioso fue que cuando entré al club, comencé a escuchar cuarteto, música en español, todos con el mate, y sí, era un mundo de argentinos en un sitio francés, así como también todos los franceses hablando español, y tomando mates.
-¿Participaron de algunos torneos?
-En cuanto al trabajo, nuestro patrón no dudó en ver las condiciones y empezamos a cuidar las yeguas jugadoras de él, tuvimos que hacer un pasamanos con el chico que estaba antes hasta que logramos conocerlas a todas y todos sus detalles. Por suerte nos fue muy bien en el ámbito deportivo y continuamos con la gira y la cuida de sus yeguas.
Pasamos por Chantilly, otra parte en Normandí y Dauville, jugamos muchas copas importantes de acá de Francia como la "Coupe d' or, el Open de France, y la Rider Cup, entre otras.
Nuestro patrón era un francés de 6 goles de hándicap y para nosotros un desafío y privilegio cuidar para ese nivel. Recordando que los caballos en este deporte se convierten en atletas, y nuestras vidas se convirtieron a estar el 100 por ciento del tiempo para ellos, cuidando de absolutamente todo, salud, bienestar, alimentación, herraje, ejercicio y preparación, comenzando muy temprano sin horario de vuelta.
Lo disfrutamos, porque como dije en notas anteriores, esto te tiene que gustar y es un estilo de vida, los mates en la mañana en las caballerizas viendo a todos los caballos descansando y todo limpio, para mí son más lindos que tomarlos en la cama un domingo.
-¿Ahora vas a trabajar en París?
-Con los caballos es muy común trabajar por temporadas, por lo tanto ahora voy a trabajar en el Polo de París, así se llama el lugar en donde también se desarrollan otras actividades como salto, adiestramiento, tenis, golf, esgrima, karate entre otros. Es muy conocido y privilegiado, a orillas del Sena, fundado en 1892, su pagina web la encabeza una frase muy llamativa... "El mejor ranking para abrirse al mundo, es un buen ranking de polo" Winston Churchill. Así que comienza otra historia.
En lo que respecta a mi trabajo, en estos meses de invierno, voy a cuidar caballos de la escuela de polo, y luego a mediados de marzo nos mudamos para Dauville (Normandí) a arrancar con la temporada, agarrando los caballos que actualmente descansan en el campo.
-¿Esta es una nueva etapa de crecimiento, otro desafío personal?
-Sí, por supuesto, todo fue parte de un desafío personal, y que continúa para mí. He aprendido muchísimo sobre caballos, personas y la vida.
-¿Qué te dejó tu paso por Arabia Saudita?
-Mi paso por Arabia Saudita la verdad que fue una de las grandes experiencias que nunca imaginé tener. Me gustó muchísimo aprender de la cultura de ellos, de hecho hice amigos y muchas relaciones con mis alumnos, y hasta se me han pegado muchas frases en árabe que las adopté y las uso cotidianamente. Siempre tengo una anécdota para contar.
-¿Haber dejado San Francisco para salir al mundo entonces fue una decisión acertada?
-Por supuesto que fue una decisión acertada, si bien no fue fácil dejar todo lo que logramos en el Jockey Club, para mí fue subir al escalón siguiente.
Esto que estoy viviendo se lo dedico a mis alumnos, papás, veterinarios, amigos y toda la gente que siempre me siguió y me apoyó, agradecerles a ellos que también fueron parte para que siga firme con mi decisión, y que me impulsaron a reafirmar mi trabajo en el mundo de los equinos. Y en modo de agradecimiento espero de devolverlo a través de mis conocimientos en futuras clases o partidos.
-¿Qué buscan estos clubes de gran envergadura de diferentes países en los entrenadores argentinos de polo?
-Creo que lo que buscan es el entendimiento que tenemos con estos animales, la facilidad con la que logramos muy rápido el binomio, la forma de trabajar, y más que nada la pasión que le ponemos, no tiene comparación con los nativos.
-¿Qué opinión te merece París?
-En sí, conocí París hace unos años y no me imaginé que iba a regresar y menos a trabajar, me había llevado una imagen muy gris, de aquel tiempo. Pero la verdad que en esta temporada, la parte de la campiña y el norte me enamoró completamente y no fue la Torre (risas) está en cada uno, en lo que busca en la vida.
La verdad que conocí la ciudad de otra perspectiva y es muy pero muy bella. Y bueno, ahora que el mejor del mundo está acá cuando te escuchan que sos argentino, algunos franceses te dicen, "viva Messi, pero Maradona el mejor".

