“Solo quisieron hacer daño”: el enojo de un productor de Brinkmann que sufrió la rotura de silobolsas
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Así lo comentó a este medio el productor agropecuario Silvio Sola., a quien le vandalizaron bolsas que almacenaban forraje, sorgo, maíz y alimento para las vacas.
Un nuevo caso de rotura de silobolsas en el territorio de la provincia de Córdoba, esta vez, en el departamento San Justo.
Entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves pasado, en la zona rural de Brinkmann, autores aún ignorados provocaron daños en al menos tres silobolsas que almacenaban forraje, ceral y alimento para las vacas lecheras. Los mismos fueron literalmente cortados, provocando el derrame del cereal almacenado.
El campo donde ocurrió este nuevo hecho de inseguridad rural está ubicado cuatro kilómetros al este de la Colonia La Flor. Uno de los damnificados, Silvio Sola, contó a LA VOZ DE SAN JUSTO lo ocurrido: "Cuando vine al campo, cerca de las 7.30 me encuentro con que desconocidos habían provocado daños en los silobolsas. A uno lo abrieron por completo. A un kilómetro y medio de allí tengo otro silobolsa, en donde almacenaba maíz molido que usa para consumo animal. Uno de los silos contenía forrajes y el otro, alimento para las vacas lecheras".
El productor explicó que "la gran pérdida es en el pasto que se encontraba embolsado. Ahí tengo una pérdida muy alta, estoy hablando de un 30 %. El daño estoy seguro que lo provocaron en la madrugada del día jueves" y agregó que "en el lugar no había rastros de vehículo alguno, no había absolutamente nada".
Para Sola, "no hay dudas de que fue un acto de vandalismo; solo quisieron hacer daño porque no robaron nada. Lo único que movió a quienes rompieron los silobolsas fue causar daño. Lo que está embutido es pasto. Las bolsas son totalmente diferentes a las que almacenan granos; cortaron las bolsas de forraje y la de grano era todo molido, no hubo intenciones de robo, solo quisieron hacer daño, las cortaron y se fueron".
"Me atacaron a mí y al vecino de al lado, al que le rompieron una bolsa entera y unos 30 metros de la otra. En mi caso, me rompieron dos silos completos", añadió.
A Sola le rompieron una bolsa completa de forraje y la otra, con picado de sorgo y granos de maíz. A su vecino le rompieron bolsas con picado de maíz. Resulta muy sencillo producir la rotura de la cobertura plástica que protege a los granos almacenados: basta con disponer de un objeto puntiagudo que ni siquiera necesita tener filo. Esto se debe a que, al confeccionar los silos, los granos se embuten con bastante presión, para evitar todo lo posible la presencia de oxígeno. Alcanza con hacer suficiente presión sobre la superficie del silobolsa para que todo estalle.
"Vos vas caminando al lado y lo podés ir cortando, en menos de segundos se abre completo. Para hacer un daño no tardas más que unos pocos minutos", graficó Sola.

Personal policial de esa ciudad trabaja para esclarecer el hecho.
El productor
evitó decir la suma de dinero en la que fueron perjudicados, "allí teníamos
almacenado el alimento que es para las vacas -reiteró-. Estamos atravesando un
período de sequía y todo lo que tenemos guardado es oro, porque de esos silos
depende la alimentación de las vacas lecheras".
Personal de la comisaría de Brinkmann se encuentra investigando lo ocurrido. "Los muchachos de la Patrulla Rural llegaron enseguida, siempre se los ve recorriendo los campos de la zona", rescató Sola.
En julio de 2020, en medio de una ola de ataques de este tipo el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, en conjunto con el diputado del Frente de Todos, Ramiro Gutiérrez, presentaron un proyecto de ley de vandalismo rural que propone la tipificación de ese delito con una pena de hasta cinco años de prisión, modificando los artículos 186 y 189 del Código Penal.
Recientemente, el secretario de Agricultura de la Nación, Jorge Solmi, se mostró a favor del proyecto. "La ley de vandalismo rural de Sergio Massa es necesaria para proteger al productor. El agro ha progresado mucho, ha adquirido muchísima tecnología, pero la seguridad y la legislación no ha acompañado a ese ritmo", señaló Solmi en esa oportunidad sobre la ley que se encuentra en la Comisión de Legislación Penal y a más de un año aún espera ser tratada en el recinto.
¿Qué es y por qué resulta tan fácil destruirlos?
Los ataques o roturas de silobolsa vienen siendo una noticia recurrente en el último tiempo y provocaron la reacción de altas personalidades de la política. ¿Sabotajes por razones ideológicas? ¿Simples casos de vandalismo? El único dato objetivo es que los episodios son reales y lastiman severamente la economía de los productores que los sufren.
En 2020 se han reportado la rotura de más de 130 silobolsas, lo que equivale a, al menos, 5.700 toneladas de granos dañados, según un mapa del delito rural confeccionado por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) que ubica esta modalidad en segundo lugar entre los casos de inseguridad rural, detrás del robo de ganado.
Ahora bien, ¿qué es un silobolsa? Algunos dicen que es un invento argentino, pero no es tan así. La técnica de cubrir los granos o el heno con capas de polietileno, para poder así mantenerlos en el campo a salvo sobre todo de la lluvia o el viento, ya se aplicaba en los establecimientos ganaderos de Europa desde hace bastante tiempo.
Lo que se hizo en la Argentina fue convertir esa cobertura plástica en un bolsón cerrado con forma de chorizo, para poder así aislar por completo los granos y extender los tiempos máximos de almacenamiento.
El origen de esta innovación tuvo mucho que ver con la crisis económica y social de 2001, tras la cual el sistema financiero cayó en un profundo descrédito, y también entre los productores agropecuarios, que empezaron a buscar formas alternativas de financiamiento por fuera de los bancos.
En esa época, a la par, la Argentina ingresaba en un proceso de intensificación agrícola muy acelerado, originado especialmente en la aprobación unos pocos años antes, en 1996, de la soja transgénica resistente al glifosato.
A partir de esta tecnología, este cultivo abarató bastante sus costos de implantación y la producción se multiplicó. Si en la campaña agrícola 2001/02 se sembraban solo 11 millones de hectáreas de la oleaginosa y se producían 29 millones de toneladas, 15 años después se llegaba a una siembra de 19,8 millones de hectáreas y una cosecha récord de 61 millones de toneladas en el ciclo agrícola 2014/15, según datos del Ministerio de Agricultura.
Curiosidad y casualidad
La posibilidad de utilizar coberturas plásticas para la guarda de esas mayores cosechas fue un desarrollo entre público y privado. Cristiano Casini, un ingeniero agrónomo que trabajaba en el Inta Manfredi, en Córdoba, fue uno de los pioneros.
En una entrevista de la revista El Federal, contó que el desarrollo "en realidad fue producto de la curiosidad por la innovación y también de la casualidad".
"En aquel entonces estábamos estudiando una tesis de la Maestría de Semillas relacionada a los sistemas de almacenamiento herméticos y que expulsaran al oxígeno del ambiente del silo, como una forma de disminuir el deterioro de los granos. Es así que en una revisión de bibliografía encontré una revista de agronómica de los Estados Unidos donde se contaba la experiencia de unos agricultores que habían almacenado granos de sorgo en una bolsa plástica. Era 1994 o 1995", contó.
También fue clave la decisión de una empresa llamada Ipesa, de incursionar en esa posibilidad. "Mi padre trabajaba en Buenos Aires con la industria del plástico pero siempre estuvo muy vinculado con el campo, y pensaba en cómo hacer para que el campo y el plástico se unieran -contó Mariano Klas, gerente de esa firma, en una nota de Bichos de Campo-. Entonces empezó a colocar el pasto cortado adentro de las bolsas y, como se mantenía, las vacas podían comerlo fuera de término".
Luego, en 2001, lanzaron el silobolsa. "La gente guardaba el cereal para esperar y sacar mejor resultado. Los vecinos empezaron a verlo y el boca a boca hizo que se expandiera. Desde entonces no paró de crecer", añadió.
Los granos se pueden almacenar hasta 2 años
En una nota del Inta sobre esta innovación, el técnico Ricardo Bartosik, de la Estación Experimental de Balcarce, comentó que lo más usual es que esas enormes bolsas plásticas, de 3 capas de polietileno expandido más un filtro contra rayos ultravioetas, "tengan unos 60 metros de largo y puedan guardar aproximadamente 200 toneladas de trigo, maíz o soja".
Si la confección del silo ha sido bien realizada, los granos pueden llegar a mantenerse allí hasta 2 años sin perder calidad comercial.
El uso de silobolsa también se ha ido imponiendo en los establecimientos "mixtos" que hacen ganadería o tienen tambo, pues también permiten guardar el maíz picado (toda la planta, no solo el grano) que se utiliza como reserva forrajera para alimentar a los animales en el invierno, cuando faltan pasturas naturales.
Esta técnica de guardado tiene numerosas ventajas para el productor, entre las que se destacan su bajo costo y sencilla confección, que se ha facilitado mucho con la aparición de maquinaria específica (las embutidoras) y de equipos de contratistas que se dedican especialmente a esa tarea.
