Solidaridad, el mejor regalo para tres hermanitos que viven en un viejo vagón de tren
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Romina sufre la impotencia de no poder regalarle un juguete a sus hijos. "Es muy triste cada vez que llega el Día del Niño no poder comprarles un regalo", confiesa. Esta familia subsiste gracias a la ayuda de mucha gente que les acerca alimentos, ropa, calzado, abrigo y al comedor de la escuela de barrio La Milka que es un pilar fundamental para su alimentación.
Por Mauricio Argenti | LVSJ
Federico Nicolás (8), Lionel Andrés (6) y Gianna (4) , son tres hermanos que corretean entre árboles y plantas en un terreno del ferrocarril Belgrano, sobre avenida 9 de Septiembre al 600, donde se encuentra su humilde casa improvisada en el interior de un antiguo vagón de madera abandonado que no tiene baño y las maderas dejan pasar el frío.
Ellos viven con su mamá, Romina Belén Gómez, quien se crió allí desde que nació y que actualmente continúa viviendo en un espacio dominado por viejos vagones de madera, donde en conjunto viven unas 20 personas.
A pocos días de cumplir 32 años, Romina envía a sus hijos a la escuela del barrio, Lucía Vaira de Aimetta, donde reciben los módulos alimentarios del Paicor que los ayuda mucho para su comida diaria. La mujer está desempleada y como único ingreso cuenta con la Tarjeta Alimentar y la Asignación Universal por Hijo.
Apenas nos vio llegar Federico fue el primero en acercarse y sin ninguna timidez y con picardía le preguntó al periodista de LA VOZ DE SAN JUSTO: "¿tenés regalo?", lo que sin dudas comienza siendo el disparador de la nota con Belén al momento de averiguar qué tipo de necesidades tienen y cómo se los puede ayudar.

La familia habita un viejo vagón de madera sobre avenida 9 de Septiembre. | Fotos: Marcelo Suppo | LVSJ
Alrededor de la precaria casilla de madera en la que habitan, un viejo triciclo tumbado y a pocos metros de allí, una bicicleta son la única muestra visible de algún objeto con el cual los tres hermanos pueden entretenerse.
Siendo que el mes de agosto es considerado el mes de la niñez o mes de las infancias, sería muy lindo que Federico, Lionel y Gianna, como tantos otros pequeños, pudieran recibir algún gesto de cariño comunitario por parte de muchas personas que en este tipo de ocasiones siempre están dispuestos a colaborar.
"Es muy triste cada vez que llega el Día del Niño y no poder comprarles un regalo que ellos tanto esperan", señaló Romina.
"Mucha gente nos ayuda y cuando reciben un regalo ellos vienen muy contentos -continuó la mujer-. Ellos quieren todo lo que ven y a mí se me complica comprarles porque todo está muy caro".

En el mes de la niñez, la solidaridad puede hacer felices a tres hermanitos.
Muchos les tienden una mano
Con lágrimas en los ojos, recordó que "siempre le digo a mis hijos que cuando yo puedo les compro cosas para que estén bien, pero la verdad es que cada vez está más difícil todo. Hay mucha gente que ayuda y debo reconocer que hay personas que les dan juguetes y cuando eso pasa se ponen felices. Ellos por ser chicos quieren de todo, pero a mí se me complica poder comprarles cosas para que jueguen porque si lo hago, después no puedo comprar alimentos".
En este caso, Romina agradeció la atención recibida por parte de un grupo de integrantes del Club de Leones quienes se acercaron al lugar para acercarles donaciones. "Ellos trajeron algunas cosas como alimentos y abrigos que hacen ellos y entre lo que nos dejaron había unas bolsas con golosinas para los chicos. ¡Estaban muy felices!".
Más allá de sus privaciones materiales, la joven expresó que "los chicos lo único que quieren es jugar". Y rescató: "Nosotros tenemos muchas necesidades, pero gracias a Dios estamos bien todos y eso es lo importante".
"Los chicos van a la escuela del barrio, por la tarde, y allí reciben el Paicor que nos ayudan un montón con su alimentación", dijo.

"Es muy triste cada vez que llega el
Día del Niño no poder comprarles
un regalo".
Ropa y abrigo, otras necesidades
Más allá de encontrar a quién pueda colaborar con juguetes para sus hijos, Romina reconoció que "lo que más nos hace falta es ropa y calzado para ellos y algo de abrigo. No pido nada para mí, solo para mis hijos".
Entre sus principales sueños está el de poder irse del lugar donde habita y conseguir "algo mejor".
"Ojalá algún día pueda llegar a cumplir ese sueño, sería maravilloso, sobre todo para que mis chicos puedan vivir en un mejor lugar", concluyó la mujer.
