Patín artístico
Soledad Urquía: “El patín es aprender a levantarse cada vez que te caés”
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La profesora de patín artístico de Sportivo Belgrano inicia un nuevo año de actividad en Ciudad Verde. Con grupos para niñas, mamás y adolescentes, apuesta a la formación en valores y al compañerismo por sobre la competencia.
Las ruedas volvieron a girar en Ciudad Verde y, con ellas, una historia de regreso, pasión y perseverancia. Soledad Urquía encabeza un nuevo ciclo de patín artístico en Sportivo Belgrano, una disciplina que el club incorporó el año pasado y que este 2026 consolida su espacio dentro de la institución.
Las clases se dictan los miércoles y viernes: de 18:30 a 20 para niñas de 3 a 12 años, y de 20 a 21:30 para el grupo de mamás y adolescentes que también se animaron a calzarse los patines y sumarse a la propuesta. La actividad ya se había puesto en marcha el año pasado y este 2026 renueva la apuesta en Ciudad Verde.
“El balance del primer año fue re bueno. Tanto el acompañamiento de los papás como del club fue fundamental”, cuenta Soledad. En una institución históricamente identificada con el fútbol, la apertura a nuevas disciplinas fue clave. “A partir del año pasado hay un abanico enorme de actividades y que el patín tenga su lugar es algo que valoro muchísimo”, agrega.
En 2025 el grupo infantil rondó las 18 a 20 alumnas. Soledad trabaja sola, acompañando cada proceso desde el inicio. Su historia con el patín empezó hace tres décadas, cuando se calzó los patines junto a su hermano mellizo, Carlos Urquía. “Empezamos en Tiro y Gimnasia. Después él siguió el camino competitivo y yo me quedé más con lo artístico”, recuerda.
Durante varios años dio clases en distintos clubes de la región, hasta que debió hacer un paréntesis prolongado por cuestiones de salud. El año pasado, con el aval médico, volvió a la pista. “Después de diez años sin ponerme los patines, era como volver a caminar. El cuerpo lo tiene registrado, pero los sentimientos eran todos nuevos”, confiesa.
Lejos de buscar resultados deportivos, su enfoque está puesto en la formación integral. “No estoy buscando la próxima campeona del mundo. Quiero que cada clase se vayan con una sonrisa. Que haya compañerismo y que aprendan a apoyarse entre ellas”, explica.
Para Soledad, el patín es una metáfora de la vida. “Siempre digo que es muy parecido: te caés y te levantás. Si no te levantás, te quedás ahí”, sostiene. En las clases hay técnica, pero también mate compartido con las familias, risas y aprendizaje colectivo.
Consultada sobre los costos, reconoce que puede ser un deporte caro, especialmente en equipamiento específico. “Cuando son chiquitas siempre recomiendo pedir prestado o usar extensibles, para que primero prueben y vean si realmente les gusta”, señala. También ofrece la opción de roller, más accesible para iniciarse.
Por su carga laboral —trabaja de lunes a lunes en el hospital—, la actividad se mantiene como un espacio recreativo y formativo. No participan en competencias oficiales, aunque realizan un cierre anual interno. “Para organizar festivales grandes se necesita mucho tiempo y compromiso de ida y vuelta. Hoy mi realidad no me lo permite”, explica.
La pasión por el patín atraviesa también su familia. Su hijo menor, Facundo, de 11 años, entrena con ella en el club. El mayor, Alexis, de 18, arquero en Independiente Rivadavia de Mendoza, continúa su camino en el fútbol profesional.
Soledad reconoce que disciplinas como el patín deben “remarla mucho” en una ciudad donde el fútbol y el básquet concentran la mayor atención. Sin embargo, no baja los brazos. “Hay que golpear puertas y seguir. Si no le damos difusión, es más difícil todavía”, afirma.
Con sencillez y convicción, resume su objetivo para este año: “Que el grupo termine fortalecido. Que sean buenas personas, que aprendan a acompañarse y que el deporte sea un lugar sano donde crecer”.
En Sportivo Belgrano, mientras las ruedas giran sobre la pista, Soledad vuelve a hacer lo que ama. Y en cada clase reafirma su idea central: caer es parte del camino, levantarse es la verdadera enseñanza.
