Soldados argentinos y chilenos dejan atrás viejos prejuicios a partir del cruce solidario de Los Andes
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Los soldados argentinos y chilenos participan del cruce de Los Andes, por los 200 años de la epopeya sanmartiniana.
Los soldados argentinos y chilenos que participan en forma conjunta en el cruce de Los Andes, por los 200 años de la epopeya sanmartiniana, comenzaron a dejar atrás viejos prejuicios y el "verse como enemigos", un mensaje que esperan le llegue a la sociedad a partir de esta experiencia para que pueda haber "más Patria" en ambos pueblos.
"Uno siempre los veía como el país vecino, como al enemigo, pero nada que ver, todo lo contrario, me llevo una imagen súper distinta" dijo a Télam el soldado chileno Fernando Ortiz, nacido en Temuco, quien participa de la columna que salió de Uspallata y que cruzará hacia su país a partir de mañana 2 de febrero, tras el acto en el paso internacional Cristo Redentor.
Durante la marcha a lomo de mula y en los momentos de descanso "nos hemos sacado fotos junto a los argentinos, hicimos videos y al momento de dormir hemos intercambiado experiencias, nos hemos conocido más y puedo decir que nada que ver con lo que pensaba", afirmó.
La marcha desde Uspallata hasta Puente del Inca "ha sido dura, especialmente el primer día, por la alta temperatura y porque a muchos nos costó montar a las mulas", pero luego "aflojó el calor y les tomamos el ritmo a los animales, el tiempo acompañó y estamos muy bien", dijo el temuquense.
En los períodos de descanso, con trayectos de 26 kilómetros cada jornada, los soldados intercambiaron experiencias: los argentinos aconsejaban cómo andar en la altura y los secretos de la montaña y los trasandinos prometieron "devolver los favores el doble o el triple, cuando crucen a Chile".
Los soldados no pueden comunicarse con sus familias mientras van marchando por la falta de señal en casi todos los tramos debido a que van a lomo de mula por la montaña, por lo que esperan con ansias cada descanso, no sólo para enviar imágenes sino además para sacarse fotos entre ellos e intercambiar videos.
Con cuatro años en el Ejército chileno y dos en la montaña, Ortiz salio del destacamento militar andino de Yungay el lunes de la semana pasada y de allí fue hasta El Plumerillo, luego a Uspallata y terminará su travesía el 12 de febrero, cuando llegue a la cuesta de Chacabuco, para el aniversario de la batalla que libró allí el general José de San Martín.
Para Lucas Duarte, del Regimiento de Infantería de Montaña 16, oriundo de la localidad mendocina de Godoy Cruz y padre de tres hijos, el mensaje de los soldados al realizar esta cruce "es que haya más Patria", porque "no sólo hay que sacar la bandera cuando hay un partido de fútbol"-
Duarte dijo que se anotó "en forma voluntaria" para participar del cruce y que también debió prepararse mentalmente "para afrontar los desafíos que representa la montaña durante tanto tiempo".
"La clave es confiar en uno mismo, en sus propias fuerzas, darle para adelante y siempre disfrutar de lo que uno hace. Hay que estar todo el tiempo atento a la naturaleza, a sus cambios" sostuvo el soldado mendocino.
Y añadió: "En Punta de Vacas hacia la noche se levantó un viento muy fuerte mientras estábamos en las carpas y las envolvió también con tierra. Tuvimos que salir rápido a sostenerla, por suerte no la tiró pero el cocinero tuvo que poner toda la comida a cocinar otra vez", relató.
Para Duarte, el cruce por el sector chileno "no va ser más duro, al contrario. La parte argentina es más alta, en Chile el camino viene más en pendiente y podremos marchar más cómodos con las mulas, no hay tanto desnivel y la altura no se notará tanto porque estaremos más acostumbrados", analizó.

Una de las razones principales para aceptar este desafío es "el crecimiento como persona al conocer otra gente y otros lugares", dijo el soldado argentino y destacó la amistad que pudieron forjar en estos pocos días con sus pares chilenos.
Al tomar este desafío "pensaba que me iba a llevar mal o que me iba a costar, pero en poco tiempo hemos logrado forjar un conocimiento muy lindo con los chilenos, tuvimos toda la predisposición para hacerles conocer el lugar, esta parte de la montaña que ellos no conocen", aseguró Ortiz, que se enroló en el Ejército hace 15 años.
"Esperemos que este cruce conjunto sirva para que la gente le enseñe a sus hijos que nuestro futuro es amar a la Patria, eso lo hemos perdido totalmente", consideró el mendocino y confesó: "Sabía muy poco de San Martín, de su campaña, pero este cruce me sirvió para valorarlo como persona y como soldado".
Cuando hace dos siglos San Martín cruzó Los Andes para liberar a Chile y a Perú "era otra vida, había otras costumbres. Y ahora nosotros estamos representando lo que hicieron ellos en ese tiempo", indicó.
La columna llegará mañana a Las Cuevas "donde hay temperaturas cercanas a los cero grados para esta época del año, pero en la carpa tenemos equipo suficiente para soportar esas temperaturas" dijo el soldado con expectativas en la llegada a Puente de Inca: "voy a poder charlar con mi familia, hace días que no la veo pero sé que ellos están orgullosos de su papá", se ilusionó.
