Sobrevivir al coronavirus y ser papá: “Lo único que quería era ver a mis hijos”
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Sebastián Pesaresi estuvo muy grave a raíz del covid-19. Tras una larga internación y estar intubado, hoy celebrará la vida en el Día de Padre junto a sus hijos y su esposa en Porteña. Al contar su experiencia dijo que lo marcó en la vida y que le hace pensar diferente.
Por Isabel Fernández|LVSJ
Después de 65 días de lucha contra el coronavirus, de los cuales 48 estuvo intubado, Sebastián Pesaresi de 41 años, volvió a sentirse vivo cuando abrazó a sus hijos Augusto de 11 años y Catalina de 4 al regresar a su hogar en Porteña junto a su esposa Flavia, tras la larga internación en una clínica cordobesa.
Sebastián, como muchos padres celebrará hoy su día y no solamente eso, sino la nueva oportunidad que le dio la vida y la salud de él y de su familia. En tiempos de pandemia enfrenta el desafío de ser papá en medio de las preocupaciones económicas, la enfermedad, el malabarismo con el trabajo, las restricciones, los cuidados y la incertidumbre.
A fines de marzo él y su esposa dieron positivo de covid, pero pasaron los días y su salud empeoró por lo que tuvo que ser derivado primero a nuestra ciudad y luego a Córdoba donde estuvo hasta principios de junio. No solamente pasó la covid, sino también complicaciones como una trombosis que puso aún más en peligro su vida.
Cuando recibió el alta, una ambulancia lo trasladó directamente a su casa en Porteña y fue recibido con una caravana de bienvenida por vecinos y familiares.
"Fue muy emocionante el regreso y lo único que quería era ver a mis hijos, abrazarlos, ellos son el motor que me mantiene vivo. Estaba nervioso porque no sabía cómo íbamos a reaccionar todos. Fue un reencuentro hermoso y el hecho de estar con mis hijos el Día del Padre es importantísimo", dijo.
Aseguró que la enfermedad le cambió la vida y le dejó aprendizajes. "Fue una lucha larga en la que no podía aflojar, es algo que me marcó y me hace pensar diferente. Ahora me doy cuenta que hay que valorar la vida, darle importancia a las pequeñas cosas, disfrutar de los hijos y de la familia".
En este día especial aconsejó a todos los padres que vivan, "disfruten de sus hijos porque son lo más valioso que tenemos, pasen tiempo con la familia, el dinero no compra vida y si no hay salud no hay nada. Hay que aferrarse fuerte a la vida, confiando en el proceso y en los tiempos de Dios".

Sebastián feliz
junto a sus hijos y su esposa. "ellos son el motor que me mantiene vivo", dijo.
El momento más difícil
Sebastián contó que cuando llegó el momento de su intubación debido a la gravedad de su estado, le pidió a su esposa que cuide a sus hijos. "Mi esposa me dijo que estaba complicado y lo primero que pensé fue en mis hijos, le dije que los cuide mucho -recordó- y también le pedí que le rece a mi mamá María Rosa que falleció hace dos años para que me ayude. Somos una familia de mucha fe y eso nos ayudó mucho, especialmente a mi esposa que estuvo todo el tiempo al lado mío".
"Pero gracias a Dios ya pasó y ahora me estoy recuperando bien, haciendo rehabilitación para volver a la normalidad", dijo.
Junto a su esposa Sebastián lleva adelante el trabajo en una fábrica de calzado y con la pandemia todo fue más difícil. "Se nos complicó de todas formas, pero hoy, después de lo que pasé eso no es lo más importante, me preocupa más la vida de mis hijos, el bienestar de mi familia".
"Fue raro lo que nos pasó, tuvimos mucha conciencia, nos cuidamos mucho todo el tiempo, los chicos no salían, nosotros tampoco y sin embargo nos contagiamos. La gente tiene que tomar conciencia que este virus puede matar y por eso recomendó que no dejen de cuidarse", recomendó.
Finalmente agradeció el apoyo de su familia, los amigos y vecinos de Porteña que ayudaron en este difícil trance . "Siempre estuvieron al lado de mi esposa, acompañándola, el apoyo fue impresionante", dijo.

La crianza
enfrenta desafíos en este contexto especial de pandemia
El "quédate en
casa", las restricciones por la pandemia generaron en muchas familias el
ensayar nuevas formas de mapaternar. Los
padres ya tienen el trabajo más importante del mundo: amar, educar, estimular,
nutrir y cuidar a sus hijos, pero durante la crisis por la covid-19 ese rol
enfrentó nuevos desafíos. Escuchar a los
hijos, darle lugar y validar emociones, hablar con los hijos sobre lo que
estamos pasando es fundamental para la crianza en este contexto tan especial. La licenciada en
Psicología, Victoria Sticca (MP-9315) y la licenciada en Psicomotricidad,
Florencia Magni (MP-13880) de Pido Gancho, que realiza prevención, atención y
capacitación acompañando procesos en la infancia y crianza, explicaron en
diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO, cuáles son las pautas para atravesar este
tiempo de covid-19. "Los niños tienen
múltiples herramientas y que no debemos subestimarlos. El juego, es una de las
actividades esenciales en la infancia, y que mejor que sea esta para poder
elaborar y significar todo lo que estamos atravesando", aseguró la licenciada
Sticca. Recordó que
también "es importante poder poner en palabras lo que estamos pasando y no
mentirle al niño. Los cuentos son un recurso muy valioso que nos vienen
acompañando hace mucho tiempo, cuentos con historias propias, cuentos
inventados por los niños o también aquellos que arman y desarman los adultos.
Ver fotos es una actividad hermosa para poder contarles como adultos y poder ir
donando historias propias de mundos sin coronavirus". El estrés que se
vive en este tiempo de pandemia puede desencadenar todo tipo de emociones tanto
en adultos como en niños. La licenciada Sticca se
refirió a cómo ayudar y apoyar emocionalmente a los más chicos y recordó que a
los adultos "nos cuesta habilitar las emociones, hablar sobre ellas,
tolerarlas. Inclusive tratamos todo el tiempo de taponarlas, de taparlas o 'hacer
como si nada hubiera pasado' dándole para adelante". Pero advirtió que
en un contexto como éste, "es muy necesario poder darle lugar, validar y
elaborar esas emociones". ¿Cómo hacemos
todo esto?. "Escuchando y escuchando-nos -resumió Sticca-. Cuando atravesamos
un duelo o estamos tristes , tenemos que darle tiempo al proceso, poder
contarles que es lo que está pasando y cómo nos sentimos es una forma de que le
enseñemos a los niños que los adultos también sentimos, estamos tristes,
cansados, agotados, preocupados. Es muy importante darle lugar a eso". En ese sentido,
Magni agregó que se pueden "crear proyectos, por más pequeños que sean (Cuando
pase esto nos vamos de viaje...) construir sentidos (qué podemos aprender de esto
que nos toca transitar) y elaborar para aliviar el malestar, son esperanzas que
garantizan y nos permiten esperar". "Transitar la
espera de manera pasiva y en soledad se hace pesado y agotador, porque genera
mucha incertidumbre, ya que, no sabemos qué vendrá; por eso apelamos a
construir el rol materno y paterno activamente, de manera cada vez más
consciente y responsable, crear redes, tribus, grupos de sostén (familias,
amigos, profesionales, vecinos, etc) porque tenemos la convicción de que con
otros, que nos atraviesan y nos transforman dialécticamente, es posible criar
placentera y amorosamente", explicó. Desde siempre la función
paterna es fundamental y constitutiva para los niños. Sticca afirmó que los
cambios culturales y sociales "van poniendo en evidencia cada vez más que criar
en soledad no es posible; que la paternidad deseada, consciente, responsable y
activa es una construcción que se está produciendo en las nuevas generaciones y
por eso seguimos apostando a acompañar para que eso sea 'la norma' y no 'la
excepción'". ¿Qué hacer cuando
el niño no vive con ambos padres?. Las profesionales aseguraron que para los
niños "es muy importante que el lugar donde estén, sea un lugar seguro, cálido
y confiable, una especie de refugio, un lugar que contiene y abraza, es aquél
lugar donde desaparecen los miedos y se sienten acompañados. Es un lugar
habitable y los niños son expertos en habitar lugares, solo tenemos que dejarle
el tiempo y el espacio para que ellos puedan desplegarse". "Si los niños
tienen la posibilidad de vivir en dos casas , lo ideal sería que en ambas casas
tengan ropa, juguetes, cuentos, aquellas pertenencias que le dan seguridad para
sentirse en su hogar , y en lo posible, tratar de sostener sus rutinas y
hábitos cotidianos", aconsejó Magni. Agregó que si
viven en una casa, "con uno de sus adultos de referencia, la Ley de Protección
integral alega que siempre debe primar por sobre todo el interés y deseo del
niño, de con quien elija convivir y estar. Si hay adultos que están criando
solos, apostamos a que se puedan armar redes de sostén, de apuntalamiento". Cómo fortalecer
la crianza en tiempos de
covid
El apoyo
emocional es clave

Con juegos, diálogo y mucho amor se puede
construir la paternidad y maternidad
Las distintas formas de convivencia
