“Sin vocación esto no funciona”, dice una familia gastronómica de toda la vida
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Asegura que además de la entrega y dedicación, el secreto de mantenerse casi 20 años en la actividad radica en elaborar "la misma comida que nos gusta comer a nosotros".
La cantina comedor Club El Tala -en Avellaneda 806- está próxima a cumplir 19 años de trabajo ininterrumpido ofreciendo a diario sus exquisiteces a una nutrida clientela que, todos los días, disfruta de la amplia variedad de platos y el servicio distinguido ofrecido por la familia Bustos.
Este emprendimiento gastronómico es dirigido por el matrimonio conformado por Jorge Bustos y Adriana Yudi, quienes a su vez cuentan con el empuje de su hijo, Lucas Bustos y en conjunto han logrado que la cantina comedor Club El Tala sea una marca registrada de la gastronomía en la ciudad.
Con la especialidad en pastas caseras a partir de su característica salsa que realza su delicioso sabor, la oferta gastronómica incluye también una amplia variedad de platos a base de carne al horno, variedad de empanadas y un abundante fiambre casero. En todos los casos, se trata de comida casera hecha como en casa y quizá ese sea el verdadero secreto del éxito en la elaboración de sus platos.
Con una atención ininterrumpida en todos los días de la semana, donde solo se descansa el domingo por la noche, el emprendimiento gastronómico ofrece a través del servicio de delivery la misma gama de platos que se puede disfrutar en el salón con un cálido ambiente familiar.
Adriana Yudi hizo un alto en sus tareas y brindó detalles de su trabajo. "Siempre me gustó la cocina y cuando nos ofrecieron esta concesión, la idea me encantó", dijo para luego señalar que "comenzamos con dos tíos y mi mamá y a partir de ese momento me veía por mucho tiempo acá adentro y gracias a Dios eso se cumplió".

Recetas caseras y de familia. Adriana, una de las integrantes de la cocina de El Tala.
"Vendemos la misma comida que nos gusta comer a nosotros. La gente se da cuenta de eso y comparte con nosotros ese sabor tan particular de nuestros platos", confió sobre la receta del éxito.
"Tenemos muchos clientes fieles y muchos otros que se fueron agregando. Esto nos da muchas ganas de seguir trabajando porque comprobamos que lo que venimos haciendo desde el primer momento está dando sus frutos", explicó con mucha emoción.
"Me gusta decir que nos va bien a pesar de toda la pandemia", manifestó Adriana.
Fruto de este crecimiento en el nivel de actividad tuvieron que incrementar el servicio de entrega a domicilio. "Por el aumento en los pedidos telefónicos tuvimos que incrementar el delivery que en este caso se brinda de lunes a viernes a los teléfonos 3564-589474; 3564-412424 y 3564-358470 (este último con whatsapp)".
Con la ampliación en el horario de atención advirtió que el resultado fue "muy positivo" porque "eso marca a las claras las ganas que tenía la gente por volver a encontrarse aquí y en eso, más allá del incremento de la vacunación, tiene mucho que ver el cuidado que ponemos acá por el cumplimiento de las condiciones sanitarias, el distanciamiento y las medidas de higiene que hacen que nos cuidemos entre todos", indicó la mujer.

"Sin dudas esta actividad tiene que gustarte mucho porque es muy exigente y demanda mucho tiempo y dedicación".
La estrella del menú son los ravioles
Sin dudas que la carta de Cantina y Comedor El Tala es muy variada, aunque los ravioles caseros se ubican en la cima del podio de los platos más pedidos por los clientes.
"Los ravioles caseros son un éxito", explicó Adriana para luego señalar que "en segundo lugar se encuentran los ñoquis caseros y luego se ubica el clásico raviolón de las abuelas seguido por los canelones caseros y las lasagnas".
"Toda la carta que tenemos en nuestra cocina se puede adaptar para delivery y por eso nuestros clientes nos eligen cada vez más".
La dedicación que toda la familia Bustos pone a la cantina la hizo merecedora de una amplia clientela. "Todos los días tenemos diferentes grupos de personas que vienen a compartir alguna comida -siguió Adriana-. A diario tenemos peñas específicas que vienen a compartir un almuerzop o cena y a esto se agregan cumpleaños o reuniones de amigos o familiares".
"Estamos muy contentos por tener este nivel de trabajo y nuestros clientes están acostumbrados que estamos aquí para atenderlos y lo agradecen mucho. Sin dudas esta actividad tiene que gustarte mucho porque es muy exigente y demanda mucho tiempo y dedicación. Sin la vocación y entrega necesaria, esto no funcionaría".
