Sin recursos, sin micros, sin transporte
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La desigual distribución de los fondos del Estado se suma a la ineficiencia de muchas empresas y a los desaguisados que históricamente han menguado la calidad de los sistemas de transporte de pasajeros en todo el país. Y San Francisco no es la excepción a ello.
En la provincia de Córdoba se está viviendo una de las más severas crisis de la historia en el transporte de pasajeros. Desde hace un mes y medio no existen servicios de corta y media distancia por el paro de los choferes nucleados en Aoita. En la capital cordobesa la huelga de los conductores determinó que el transporte urbano no funcionara por muchos días. Y las restricciones en las principales ciudades del interior son notorias.
Sin embargo, esta problemática no parece estar entre las prioridades de las autoridades que, incluso, ven con buenos ojos la falta de transporte público en virtud de que su utilización masiva podría generar un alza en los contagios de Covid 19. En la capital especialmente no pareció tenerse en cuenta que quienes trabajan en los servicios esenciales son usuarios frecuentes del sistema de colectivos y que, al no funcionar éstos, sus gastos de traslado hacia los lugares de trabajo se incrementan sobremanera.
Además, la crisis muy seria que se está viviendo refleja el centralismo porteño. La gran mayoría del porcentaje de subsidios de la Nación se destina a las empresas que funcionan en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano. Una cantidad mucho menor se redistribuye entre todas las demás urbes del país sin tenerse en cuenta que existen grandes conglomerados como Córdoba, Rosario, Mendoza o Tucumán que requieren de un sistema que funcione más o menos en forma aceitada. La desigual distribución de los fondos del Estado se suma a la ineficiencia de muchas empresas y a los desaguisados que históricamente han menguado la calidad de los sistemas de transporte de pasajeros en todo el país. Y Córdoba no es la excepción a ello.
El problema ahora es que el centralismo podría replicarse al interior de la provincia. Nuestro colega Puntal de Río Cuarto publicó que se está analizando una redistribución de los subsidios provinciales. "Lo que aseguraban en Fetap (la federación que agrupa a los empresarios transportistas) era que se iban a tomar los fondos de las empresas que prestan servicios en las ciudades en el interior provincial para destinarlos a los interurbanos de más de 60 kilómetros bajo el argumento de tener un sistema más equitativo en el reparto de recursos. Sin embargo, esto llevaría a los servicios urbanos, como el de Río Cuarto, Villa María, San Francisco o Carlos Paz, a una profundización de la actual crisis por sumarles importantes recortes a sus ingresos".
Por ello, "las primeras estimaciones señalaban que los urbanos del interior deberán recortar entonces un tercio de los actuales servicios, lo que implicaría también una afectación directa en las fuentes laborales", sostuvo el diario riocuartense. El lógico suponer que esta medida significaría un golpe de gracia definitivo al transporte urbano sanfrancisqueño, de delicada situación hace tiempo.
La realidad difícil que está viviendo el país y nuestra Córdoba asoma por el costado para donde se mire. El transporte de pasajeros es uno de los ámbitos en los que el sangrado es más evidente. Frente a tan dura realidad la única alternativa parece ser la de la manta corta. Es decir, destapar una punta para abrigar, aunque sea momentáneamente, a la otra. El problema, así, no se revertirá. Porque en otros sitios de la provincia no habrá micros. No habrá transporte. Porque en definitiva lo que no hay son recursos.
